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Por: Alfredo Felipe Martínez Agamez

Definitivamente la mente de Gabriel García Márquez es única, en su imaginario logró crear el gran “Macondo”, ese “Macondo” que lo llevó a ganarse el premio nobel de literatura.

Muchos en este país, quieren imitarlo, creando algunos postulados como: “locombia – Polombia”, pero no podrán imitar  a uno de los grandes exponentes del realismo mágico.

Se atreven, con sus afirmaciones a decir,  que en locombia existe “honorabilidad”, claró que esta presente, en ese imaginario diabólico y demoníaco llamado “locombia – polombia”.

Pero,  hablemos de Colombia, este hermoso país, lleno de maravillas naturales y de gente amable y pujante; distinguir personas HONORABLES, es muy difícil de encontrar.

Según el diccionario del latín Honorabilis. Que procede con honradez, “Adjetivo. Se entiende por honorable a la persona merecedora, digna y reconocida de ser acatado, honrado, íntegro, justo y recto en las buenas acciones. Característico, peculiar y característico del individuo  respetado y pundonoroso. Tratamiento que se le da en algunos sitios que da de titular en determinados cargos. Esta acepción se puede usar como sustantivo.”

Que triste, encontrar aseveraciones, que en ocaciones están fuera de lugar, cuando se designan con el termino HONORABILIDAD a, algunos, por no decir a todos los miembros de los diferentes poderes de este estado llamado Colombia, los cuales dejan mucho que desear en sus actuares, que distan completamente, del significado de la palabra HONORABLE. Hemos visto durante muchos años que la inversión de valores esta, a perdir de boca, donde la ética, la moral, la sensatez, la responsabilidad, al empatía y la honradez, han quedado relegadas a la habitación de “San Alejo”, que no tiene cabida en las decisiones que se toman para el mejoramiento social.

Queda esperar como discurre este presente y cuando llegue el momento de hablar históricamente, saquemos luces oscuras o brillantes.

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