Telatiroplena.com, periodismo serio, social y humano.

Por: Alfredo Felipe Martínez Agamez

Lo que estamos viviendo en este momento, es sin lugar a dudas, uno de los más altos atropellos contra el ciudadano que de una u otra manera se encuentra en total indefensión.

El estado y sus distintos gobiernos, han cedido a todas las pretensiones de las distintas fuerzas oscuras del poder económico, banqueros, empresarios, contrabandistas, narcos, mafiosos, nacionales e internacionales, que se esconden en los finos ropajes y olorosas fragancias, han permeado todas las instancias de gobierno y las políticas, para apoderarse de las tomas de decisiones, que, en su gran mayoría, perjudican profundamente al pueblo.

Estamos, prácticamente igual, que algún estado regido por dictadura, sea de izquierda o derecha, o lo que es peor, hemos regresado a las épocas donde los faraones y emperadores, daban órdenes de inmediato cumplimiento.

Hoy, en este siglo 21, iniciando el año 2022, donde se ha logrado disfrutar de una aparente libertad, estamos sujetos a políticas económicas, sociales, y estructurales que solo benefician a los intereses de los inquisidores empresarios.

Por lo anterior, cabe decir, que estamos viviendo una DICTADURA PLUTÓCRATA, donde el pueblo está obligado a cumplir los mandatos de un grupo de desalmados, dementes, narcisistas, esquizofrénicos, mal llamados empresarios.

Ejemplo, palpable, es lo que viene sucediendo en la ciudad de Barranquilla, con la empresa prestadora de energía, que prácticamente, impone una dictadura para lograr sus cometidos.

Ni hablar de las otras empresas, prestadoras de servicios públicos, las empresas que brindan el sagrado servicio de la salud, en fin, por donde te metas lo que estamos viviendo es completamente infernal, que poco a poco acorrala a la población. Esto unido al fenómeno económico denominado GENTRIFICACIÓN, que viene caminando a pasos de gigantes y acelerados, que llevará al éxodo, al desplazamiento forzado y hasta la muerte a muchos ciudadanos.

Vivimos tiempos difíciles, tiempos donde los demonios terrenales, están haciendo su mejor trabajo y sacando grandes réditos a sus inversiones. Y tratan de tapar sus maldades, con pequeñas dádivas que entregan a través de sus propias fundaciones, que no, es más, que la forma de legalizar sus fechorías contra el humilde pueblo.

Nota: El contenido de este artículo, es libre, espontáneo y de completa responsabilidad del Autor.