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Por: Alfredo Felipe Martínez Agamez

¡No es que los candidatos sean unos perros!, es que esta contienda electoral, ha estado llena de situaciones bastante desagradables y hasta decepcionantes, la tiradera de improperios nos hace pensar que somos una sociedad agresiva, masoquista, egoísta, envidiosa y sin el más mínimo control mental y espiritual.

Políticos, empresarios, estudiantes, trabajadores, miembros de la fuerza pública, periodistas, mujeres, hombres, sacerdotes, pastores religiosos, alcaldes y gobernadores electos, cantantes, artistas, deportistas, actores, expresidentes, personal del gobierno y entidades de control, en fin, nadie se escapa a la “pelea de perros rabiosos”, derramando venenos de un lado a otro, humillando, ofendiendo y gritando insultos al que piensa diferente.

Estamos demostrando, que el poder carcome a unos cuantos que lideran los destinos de esta hermosa nación y que la ceguera y el yugo del sometimiento a otros los hipnotizan y les gusta estar en ese estado delirante.

Las encuestas hacen su trabajo, subiendo y bajando como un ascensor a unos y otros, los medios de comunicación como si fuera una improvisada subasta se inclinan hacia el mejor postor, los empresarios de acuerdo a sus intereses apoyan a tal o cual, y el pueblo hambriento, sediento, empobrecido, y en algunos lugares ebrios de ignorancia, deciden por un plato de lenteja y un billete de 50 mil pesos, la suerte de un país lleno de maravillas a lo largo y ancho.

Por todo lo anterior, el próximo 29 de mayo, dejemos de pelear como perros salvajes y concienticémonos con sobriedad mental, física y espiritual cual puede ser lo mejor para nuestro país, para todos los colombianos, para todas las comunidades, para los niños, mujeres, jóvenes adultos, adultos mayores, sin distingo de raza, credo, inclinación sexual, sin y con profesión.

Todos unidos, todos somos responsables de escoger al gobernante que piense y gobierne para todos.

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