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Por: Jairo Eduardo Soto Molina

“El respeto a la autonomía y a la dignidad de cada uno es un imperativo ético y no un favor que podemos o no concedernos unos a los otros”. Paulo Freire

El concepto de librepensamiento depende del espacio sincrónico que ha ocupado en la diacronía de la historia. Pero en ese devenir ha prevalecido según Ferrater Mora (2004, p. 57): un sentido amplio y uno restringido del término.

ha sido interpretado de diversas formas y, a su vez, su significación ha tenido un desarrollo histórico relacionado con las distintas exégesis con las que se lo ha comprendido. Se distinguen dos acepciones del término librepensamiento (Ferrater Mora 2004): se puede diferenciar un sentido amplio y un sentido estricto. En su primera acepción se comprende como aquellas personas que optan por no adherirse a un dogma establecido. Este concepto amplio puede ser completado con la apelación al uso de la razón, es decir, que, por medio de ésta, se rechaza la aceptación de los dogmas dados por el mero hecho de ser tales.

Es importante matizar el concepto de libre pensar y relacionarlo con las circunstancias históricas y socioculturales determinadas sin las cuales los librepensadores quedarían descontextualizados y sin sentido lógico.  De aquí parte la pertinencia del concepto estricto. Este término se utilizó en los siglos XVII y XVII en Inglaterra por un grupo de individuos que defendían la tolerancia religiosa, la adopción del racionalismo, cierto materialismo, el deísmo y la religión natural y racional. En ciertas ocasiones hubo quienes defendían al ateísmo en forma deliberada o implícita Lo fundamental fue el rechazo a los dogmas “oficiales”. Se le llamó racionalismo gnoseológico (no necesariamente metafísico ni psicológico), por el cual todo conocimiento verdadero exige la intervención de la razón como facultad, y la impugnación de los dogmas religiosos.

Es de destacar que uno de los primeros freethinker fue John Toland, discípulo de Locke quien criticó duramente a las instituciones oficialistas y a las jerarquías eclesiásticas en célebres obras como Christianity Not Mysterious. Cabe destacar al discípulo de John Locke, John Toland, quien fue el primero (o uno de los primeros) en ser llamado freethinker. Criticó duramente a las instituciones. estatales y a las jerarquías eclesiásticas en célebres obras como Christianity Not Mysterious. Toland fue uno de los deístas más notables y defendió las características racionales de la religión natural frente a la ininteligibilidad de los misterios sobrenaturales.

El discurso del pensamiento libre (Discourse of Freethinking se consolidó en la ilustración, en el llamado siglo de las luces donde se destacaron ilustres pensadores como Denis Diderot, Jean le Rond d’Alembert, Voltaire, Montesquieu, Jean-Jacques Rousseau, Nicolas de Condorcet, Étienne Bonnot de Condillac, Turgot, Helvétius, etc. Existen numerosas personalidades ligadas a este movimiento cultural de los que, entre otros muchos, se destacan a David Hume, Thomas Jefferson e Immanuel Kant

Este último respondió a la pregunta ¿Qué es la ilustración?, contestando a la petición de una revista. La respuesta es contundente en sus primeras líneas: “La Ilustración es la salida del hombre de su auto culpable minoría de edad. Ser menor de edad equivale a usar el intelecto sin la imposición o guía de otra persona. Esta minoría de edad es auto culpable porque su causa no se debe a la falta de razón, sino al valor y el coraje de servirse por sí mismo de ella sin la tutela de otro. ¡Sapere Aude! ¡Ten el valor de servirte de tu propia razón! Es el lema de la Ilustración.”

En el momento histórico actual en Colombia es un privilegio estar al interior de una universidad, así sea en condición de estudiante, mucho más, por supuesto siendo profesor, e incluso egresado. Si tenemos en cuenta que solo el 10% de los bachilleres acceden a la educación superior y de estos solo entre 6%y el 7% se gradúan profesionalmente. De estos graduados solo el 10% cursa una maestría y de este último porcentaje solo el 0,24% llega a ser doctor.

En nuestra nación es irreal ser un libre pensador para el ciudadano del común. Hasta cierto punto se comprenden las prácticas políticas de las ciudadanías borregas o que venden el voto. Pero para un universitario esta generalidad sería una afrenta. Ojalá esto, se refleje en los procesos eleccionarios al interior de la Universidad del Atlántico porque se requiere redireccionar su historia.

Está claro que lo que se destaca es el uso de la razón para conseguir la autonomía que se encuentra inhibida por la aceptación del poder político o la autoridad externa.

Cita al cierre:

“Nadie es sujeto de la autonomía de nadie. Por otro lado, nadie madura de repente, a los 25 años. Las personas van madurando todos los días, o no. La autonomía, en cuanto maduración del ser para sí, es proceso, es llegar a ser. No sucede en una fecha prevista. «Pedagogía de la Autonomía» (1996) Paulo Freire.

“Soy un poeta que aspira a un rigor conceptual que me permita mostrar o demostrar una realidad, y a veces todo en una autonomía absoluta de la poesía, odio con miedo cualquier estética programática; quiero para mis compañeros poetas esencialmente libertad”. Raúl Gómez Jattín

Tomémonos un tinto seamos amigos. Sigan siendo felices, Jairo les dice.

Nota: El contenido de este artículo, es libre, espontáneo y de completa responsabilidad del Autor. Jairo Eduardo Soto Molina, Profesor de tiempo completo titular, investigador 1279 (80), Doctor en ciencias Humanas, Par académico MiniCiencias-MEN