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Por: Jairo Eduardo Soto Molina

“Un gran hombre demuestra su grandeza por el modo e que trata a los que son o tienen menos que él”. Thomas Carlyle Filósofo, historiador, traductor, matemático inglés

El pasado miércoles 9 de noviembre del año en curso a las 4:00 a. m., falleció a sus 63 años mi gran amigo, y destacado dirigente político, ARMANDO PEÑA OSORIO, oriundo del municipio de Plato, Magdalena, nació en el año 1.959; economista de la UniAtlántico, magister en Economía y Desarrollo Social de la Uninorte. Siempre fue de concepción liberal. Su deceso producto de un paro cardíaco en la clínica la Misericordia de Barranquilla donde se encontraba internado desde hacía 2 meses por problemas vasculares en sus piernas. Militante del Partido Liberal, de la corriente «Samperista» (Ernesto Samper). Fue en varias ocasiones miembro del Directorio Liberal Departamental.  Y del directorio nacional Liberal del 1992 al 1994, del cual renuncio.  Fue docente de economía política en la facultad de ciencias económicas de la Universidad del Atlántico.  Armando fue discípulo aguerrido del concejal IVAN ROMERO MENDOZA con quien le unió una profunda amistad y dos compadrazgos. Trabajó como tesorero pagador del Consejo de Barranquilla. Fue director del Museo Antropológico de la Universidad del Atlántico.

Al momento de morir, estaba escribiendo un libro sobre el fenómeno del clientelismo político nutriéndose de abordajes antropológicos clásicos. Concretamente, apelando a los aportes de Marcel Mauss, George Foster y Eric Wolf como soporte teórico y argumentativo para explicar el fenómeno en estudio. Estos le permitieron ver las relaciones clientelares en general, bajo el prisma analítico de cada una tendencia política por separado. Dentro ese texto, concreta magistralmente la problemática en cuestión recortando las categorías de análisis pertinentes en cada una de las tres producciones teóricas. Acto seguido, aborda los aportes de los autores para el análisis del clientelismo político como tal. Por último, pone en común las contribuciones en un acápite que procura establecer un espacio unificador a los fines de lograr una comprensión enriquecida por la misma triple interacción teórica; que culmina con una reflexión final.

Armando fue un caballero, un hombre alegre y de semblanza caribeña, le encantaba vestirse de blanco. Siempre era portador de una amplia sonrisa que le destacaba. Fue un padre ejemplar y excelente amigo. Pero un amigo nunca se va, vive por siempre en nuestros corazones. Fuiste un verdadero amigo, ¿sabes por qué lo sé? Porque fuiste capaz de tocar mi corazón, aunque ya no estés. Infinitas gracias por tu cariño y tu amistad, amigo. Nos dejaste a Iván Romero, Guillermo Polo, Ricardo Sevilla, Oscar Manco, William Orozco, Oscar Maury, Osvaldo Cubides, Vizcaino, el hermoso regalo de la amistad. Te doy gracias por dejarme el valor de tu amistad. Tus amigos fueron mis amigos. Siempre te preocupaste por mí y eso es lo más importante en un amigo.

En mi memoria y la de mis amigos siempre estarán los buenos momentos que compartimos. Fuiste más que un amigo, eras parte de mi familia y yo de la tuya. Pasamos por tantas cosas, más buenas que malas, eras mi apoyo y fortaleza. Tu recuerdo vivirá en mí, hasta el día de nuestro reencuentro, como te habrás reunido con nuestro amigo común Luis Carlos Gutiérrez. Descansa en paz querido amigo.

Tomémonos un tinto seamos amigos. Sigan siendo felices, Jairo les dice.

Nota: El contenido de este artículo, es opinión y conceptos libres, espontáneos y de completa responsabilidad del Autor. Jairo Eduardo Soto Molina, Profesor de tiempo completo titular, investigador 1279 (80), Doctor en ciencias Humanas, Par académico MiniCiencias-MEN