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Por: Madia Muskus

Con el título de Las Mariposas, eran conocidas tres hermanas apellidadas Mirabal, Minerva, Patria y María Teresa eran sus nombres y que por ser símbolo de lucha en República Dominicana, se ganaron una sentencia de muerte emitida por el mismísimo Rafael Leónidas Trujillo, por el activismo de Minerva Mirabal, sentencia que era del dominio público, un secreto a voces que se cumplió un 25 de noviembre de 1960 un cuerpo apareció destrozado en el fondo de un barranco, en el interior de un jeep junto con dos de sus hermanas, Patria y María Teresa, y el conductor del vehículo, Rufino de la Cruz.

«Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte», era la frase de lucha de Minerva Mirabal, ante las constantes amenazas por parte del régimen del presidente Rafael Leónidas Trujillo, fuerte se convirtió la memoria y el recuerdo de la lucha de Minerva, que llevaría al fin del régimen de Trujillo.

Estas “Mariposas” eran mujeres profesionales universitarias con familias, hijos y de activismo político de cerca de una década. Que por mostrar sus opiniones y desacuerdos fueron ajusticiadas de forma cruel y despiadada, en Latinoamérica la fecha de su muerte marca la lucha de las mujeres contra la violencia fecha que fue propuesta en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe celebrada en Bogotá, en 1981 para conmemorar el asesinato en 1960 de las hermanas Mirabal, activistas dominicanas contra el régimen dictatorial en su país. Se resumía así toda una memoria colectiva de resistencia política de las mujeres latinoamericanas contra los regímenes autoritarios y militaristas patriarcales.

Ese año las mujeres colombianas tomaron las calles para marcar el nuevo significado del 25 de noviembre en el calendario. En Medellín cientos de personas marcharon en la noche por el centro de la ciudad, entre pancartas, marionetas y discursos, bajo la consigna “NO MÁS VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES”.

Las acciones y campañas que se sucedieron llevaron a la Organización de Estados Americanos a adoptar en 1994 la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará), la primera en definir las violencias contra las mujeres y reconocer el derecho de las mujeres a una vida libre de violencias como derecho humano fundamental.

El movimiento latinoamericano inspiró a otros a nivel mundial y, en el año 2000, la Asamblea General de Naciones Unidas establece el 25 de noviembre como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, invitando a gobiernos, instituciones y sociedad civil a concienciar y actuar frente a las formas de violencia patriarcal.

Su lucha nos lleva a seguir su legado a levantar las manos y las voces, a decir que ningún tipo de agresión, violencia, segregación es tolerable hacia la mujer.

Nota: El contenido de este artículo, es opinión y conceptos libres, espontáneos y de completa responsabilidad del Autor. Madia Muskus, Psicóloga