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Por: CRISTOBAL PADILLA TEJEDA1

Instituto Caribeño de Altos Estudios Políticos y sociales

Introduction

“El presente artículo de investigación ha sido publicado en su versión original en inglés (North African migration in the Colombian Carribean: political and commercial influence in the city of Barranquilla) en la revista Journal of Mediterranean Knowledge- JMK, 4 (1) , 3-15”

El fenómeno de la migración ha sido objeto de estudios y análisis desde diferentes perspectivas y marcos teóricos. Sintéticamente, en referencia a las teorizaciones clásicas, Smith y Malthus (citados en Gómez Walteros, 2010) consideraban la emigración como algo necesario para el desarrollo productivo, de tal manera que argumentan que es importante permitir la libre «movilidad de los factores», oponiéndose a que los gobiernos restrinjan y penalicen la movilidad de las personas porque lo que buscan es el derecho al bienestar. En particular, Smith se refiere a la emigración «como parte de la elección del individuo en el ejercicio de sus libertades individuales», de la misma manera otros pensadores coinciden en su planteamiento «por la motivación de las diferencias salariales», «por el crecimiento de la población, entendido para este caso como superpoblación (Malthus)», «por la sustitución de actividades económicas» según (Marx)2“, y como búsqueda del bienestar (Smith), y como búsqueda del bienestar (Marx). y como búsqueda del bienestar (Smith, Malthus). A este respecto, Malthus añade que, aunque la migración puede ser beneficiosa a corto plazo para el bienestar, hay que tener en cuenta los problemas de la explosión

1 Magister en Ciencias Políticas (énfasis en paz e integración) de la Universidad Católica de Colombia-Università degli Studi di Salerno. Especialista en proyectos de desarrollo en la ESAP (Bogotá) y Administrador de Empresas en la Universidad Santo Tomás ( Bogotá).Profesor de la Universidad Sergio Arboleda (sede de Bogota) en los cursos de postgrado de la Maestria de Gestion Cultural; es Director de la Fundación Internacional Progress Group, Presidente de la Asociación de Graduados y Estudiantes de la Maestría en Ciencias Políticas de la Universidad de Salerno en Colombia y Editor en Jefe de la revista Sin -Tesis: revista de estudiantes y graduados de la Maestría en Ciencias Políticas (convenio entre la Universidad Católica de Colombia-Università degli Studi di Salerno). ORCID iD: 0000-0002- 3841-8475. Contacto: cristobalpt@gmail.com y director del Instituto Caribeño de Altos.Estudios Políticos y Sociales -ICAEPS.

2 Karl Marx «no estaba convencido del libre mercado y sostenía que la migración de los pueblos se debía en gran medida a la acumulación de capital y a la concentración de la propiedad rural en manos de los nuevos terratenientes, así como a la dependencia económica y política y a la inferioridad competitiva frente a una potencia externa. Así lo plantea en el primer volumen de El Capital cuando habla de la expulsión de los irlandeses de sus tierras a los Estados Unidos, ante el avance de la ganadería por parte de los ingleses» (Gómez Walteros, 2010).Journal of Mediterranean Know ledge, 2021, 6(1), 71-95. DOI: 10.26409/2021JMK6.1.4

demográfica a largo plazo. Del mismo modo, Stuart Mill, que desde su perspectiva ve la migración como una oportunidad vital para expandir el colonialismo, considera que el Estado debe intervenir en el proceso migratorio y financiarlo3. En la escuela austriaca también destacamos el énfasis de Hayek en la importancia de la tolerancia hacia los inmigrantes, la diversidad que se genera siendo adecuado para la productividad, la eliminación de las barreras fronterizas, el fomento de la competencia y el comercio, y el éxito del crecimiento de la población. También es interesante mencionar el enfoque de Ravenstein, que se centra en las razones de la atracción del país de acogida. Los teóricos neoclásicos se basan en el criterio de que la migración internacional y sus orígenes son «de naturaleza económica y sus causas hay que buscarlas en el diferencial salarial entre países, reflejado en el nivel de renta así como en las disparidades de bienestar social», y que la decisión de migrar se basa en una «elección racional», para obtener o esperar el máximo de rendimientos y beneficios. En este sentido, por ejemplo, según Lewis (1954, citado en Gómez Walteros 2010), los trabajadores migran del sector primario al industrial por las diferencias salariales. Esta explicación puede extenderse al ámbito de la migración internacional. Según «el enfoque de la decisión individual (Todaro, 1969, citado en Gómez Walteros, 2010) la decisión individual de migrar forma parte de una elección de «racionalidad económica» y Sjaastad (1962, citado en Gómez Walteros, 2010) añade que esta «migración constituye una inversión de capital humano». A pesar de la ausencia de una teoría única sobre las migraciones, sino de un conjunto de teorías ancladas a los límites y especificidades del área macro en la que se insertan, en los últimos años el fenómeno de las migraciones ha sido observado según nuevas e interesantes visiones. En esta perspectiva, encontramos, por ejemplo, los análisis más recientes que se centran en el potencial del deporte como medio para desarrollar el diálogo intercultural y la integración de los migrantes, apostando así por la creación de sociedades más inclusivas (Fonzo, 2019; D’Angelo, 2019). Esta premisa sintética representa una base interesante a los efectos de analizar el caso de estudio que se presenta en este ensayo, ya que a menudo se observará la interacción e interconexión de los diferentes ítems considerados por las escuelas de pensamiento mencionadas, y, simultáneamente, nos permite destacar con mayor

3 John Stuart Mill (1978) «creía que la emigración era una importante oportunidad para ampliar el alcance del colonialismo y abogaba por la intervención del Estado para garantizar la correcta dirección de los flujos migratorios y, por tanto, debía comprometerse con su financiación. Para acometer esta tarea, esbozó una serie de fórmulas, ya que consideraba que la emigración era una actividad rentable para el conjunto del país, además de garantizar al país colonialista los recursos naturales y la oportunidad de realizar inversiones aprovechando sus ventajas». Migración internacional: teorías y enfoques, una mirada actual (Gómez Walteros, 2010).

precisión la perspectiva sociopolítica a través de la cual abordaremos la evaluación de estos ítems. Más concretamente, nuestro objetivo es ofrecer una lectura del flujo migratorio norteafricano hacia el Caribe colombiano que vaya más allá de las cifras y que nos permita centrarnos en los acontecimientos histórico-políticos, la praxis vital sociocultural y la influencia económico-institucional. Claramente, se trata de una lectura desde la cual se vislumbran diferentes aspectos de un mismo fenómeno, vinculados por una relación de complementariedad, y que se expresa plenamente en lo subrayado por Mangone (2015, p. 7), quien destaca que «los flujos migratorios no pueden ser evitados, ni encerrados en una esfera material (…) el ‘lugar’ se convierte en la estructura social a través de la cual las personas pueden adquirir la fuerza necesaria para superar el trauma de abandonar su país de origen». A lo largo de los siglos, las sociedades se han caracterizado por profundas transformaciones derivadas de los nuevos conflictos sociopolíticos y culturales vinculados a la migración, que se convierten, por tanto, en un escenario que requiere una visión clara, en la que la imagen del migrante es un proceso bidireccional, en el que la representación social del migrante y los recursos inmateriales son fundamentales (Mangone, 2018). Sin duda, estos tipos de análisis conducen a evaluaciones bilaterales, es decir, por un lado, una narrativa que puede reflejar los intereses gubernamentales nacionales, y por lo tanto influir en la decisión de los responsables políticos, pero por otro lado, abrir un margen importante para la reflexión sobre la brecha entre los valores y las visiones de la sociedad de origen y la sociedad de destino, o mejor dicho, sobre la identificación de las acciones y estrategias que el migrante implementará para integrarse pero simultáneamente mantener su elemento diferencial, en una tensión constante entre la inclusión y la vinculación con las propias raíces. Una tensión que se condensa en un «incontro, ‘disincontro’, e scontro» (D’Angelo, 2009), y que fluye entre las esperanzas, la nostalgia, la exclusión, la integración, para lo cual sigue siendo fundamental un diálogo multicultural y respetuoso de las diferencias, que permita armonizar todos los elementos -culturales, identitarios, económicos, sociales, etc. – que la componen.

  1. El flujo migratorio norteafricano hacia el Caribe colombiano: la llegada a Barranquilla.

“Los años han pasado. No he vuelto y no creo que vuelva nunca a Barranquilla. Nadie de mi entorno conoce siquiera su nombre. Cuando me preguntan cómo es, me limito a decir que está junto a un río, muy cerca del mar» (Moreno, 1987).

Barranquilla, ciudad situada en el Caribe continental de Colombia, que a finales del siglo XIX constituía el principal y único puerto marítimo y fluvial importante del país, fue el canal de recepción de los primeros emigrantes

procedentes del Mediterráneo. La construcción de un puerto «sin bahía, que sin embargo creció» (Posada, 1987), incrementó la relevancia de la ciudad de Barranquilla, particularmente en términos de movimientos comerciales, ya que sus condiciones urbanísticas y arquitectónicas no ofrecían las mejores comodidades como ciudad. El viajero Pierre d’ Espagnat definió a Barranquilla como «La verdadera ciudad moderna de América del Sur, vulgar y demasiado joven, preocupada sólo por el comercio, las industrias, las relaciones marítimas, creada por la fuerza de la necesidad bajo la presión económica del país rico que desemboca en ella» (Posada, 1987, p 13). Asimismo, el académico francés Eliseo Reclus definió la ciudad como «la verdadera capital comercial del estado de Bolívar4. a la que las migraciones llegaron a «un puerto natural que se desarrolló a orillas de la arteria fluvial más importante de Colombia, el acceso al Mar Caribe» (Robinson, citado en Posada, 1987). Precisamente en este sentido es significativa la narración del escritor barranquillero Palacios:

Barranquilla siempre ha tenido un raro privilegio: el de contar no sólo con el amor o la consagración de los que nacieron allí, sino también de los que vinieron a plantar su tienda. El barranquillero no es egoísta, no mira con recelo y desconfianza a nadie. El «Mister» nunca fue mirado por los barranquilleros con desdén y menos con asco por tener los ojos azules y el pelo rubio. La ciudad absorbió y asimiló a norteamericanos, ingleses, alemanes, italianos, españoles, venezolanos, judíos y hasta la migración siria que comenzó a llegar a principios de siglo, Barranquilla ha sido benévola y acogedora. Todas las colonias extranjeras han sabido corresponder a tan cordial acogida. (Villalón 2008).

En general, se considera que después de la colonización española, una de las migraciones más importantes en cuanto a su flujo migratorio en Colombia fueron los «árabes». Desde el siglo XV, el encuentro de dos mundos culturales entre el viejo continente y lo que se denominó el nuevo continente (europeo y nativo) llevó a relaciones de obediencia, esclavitud, humillación y extinción progresiva de la cultura indígena (De Josep, 2019); sin embargo, en comparación con la presencia europea, los «árabes» entraron a estas tierras casi de manera «tímida» o de «bajo perfil». Fueron etiquetados indistintamente como «turcos» por sus pasaportes, pero su nacionalidad provenía de territorios de Oriente Medio como Siria, Líbano, Palestina y Jordania, territorios que en esa época (XVI- XIX) estaban bajo el dominio político del Imperio Turco-Otomano (Wabgou, Carabali, Vargas, 2011). La conquista de Constantinopla por los turcos en 1453 marcó un camino de dominación que se extendió a territorios de Asia Menor, partes de Europa Oriental y el control del poder sobre Siria, Líbano y Palestina. Durante más de tres siglos aproximadamente sin interrupciones en el poder dominante que, aunque fue asediado por intentos de derrocamiento por parte de Francia y Egipto con altibajos de derrotas y reconquistas, se

4 Reclus refers to the Federal State of Bolivar, which was part of the United States of Colombia and which had been constituted between 1857 and 1885.

mantuvo «desde principios del siglo XVI hasta el final de la Primera Guerra Mundial» (Viloria, 2003). Las fracturas y el deterioro de las relaciones generaron todas estas guerras, de tal manera que alimentaron los enfrentamientos entre los cristianos maronitas y drusos, profundizando la discordia entre estas comunidades, la violencia, la persecución y la destrucción de pueblos, lo que obligó a muchos a abandonar sus territorios. Según otras estimaciones, la masacre costó la vida a unos dieciséis mil cristianos, de los cuales once mil murieron en Líbano y otros cinco mil en Siria. Los elementos anteriores muestran una cadena de acontecimientos a partir de la década de 1840, desde el punto de vista político, económico, social y religioso, que desencadenó la primera oleada migratoria siria, libanesa y palestina a partir de la década de 1860, y luego masivamente a

partir de la década de 1880 (Viloria, 2003).

El estado de precariedad y crisis generado por los atropellos sufridos 5 por «sus maniobras políticas para mantener al pueblo sirio-libanés en la ignorancia y el analfabetismo» (Wabgou, Carabali, Vargas, 2011), constituyó una de las principales razones de esta migración a las Américas, incluyendo también que para 1914, estalló la Primera Guerra Mundial y los turcos otomanos obligaron a los jóvenes a hacer el servicio militar y a tomar los frentes de batalla6. La llegada de los árabes al territorio colombiano, tuvo como entrada la ciudad de Barranquilla, ciudad que por su ubicación estratégica permitió ventajas de subsistencia a muchos grupos poblacionales del pasado, debido a sus condiciones en sus ecosistemas, tanto costeros como fluviales, propios de las características de las tierras bajas del Caribe norte de Colombia. Durante la colonización española, no fue considerado de importancia relevante como un lugar como Cartagena y Santa Marta, donde la colonia estableció una ciudad. Parece haber sido un

5 Los conflictos en Oriente Medio han tenido constantes históricas (Aguado, Vazques, 2019) y han continuado en diferentes momentos expulsando a los inmigrantes orientales: » La gente no sabe lo que es ser inmigrante o desplazado hasta que lo ha vivido. Mis padres no tenían otras alternativas. La educación en Líbano era para los privilegiados y mi padre era jeque y se dedicaba a la religión. Había pocos recursos yera difícil i r a la universidad porque éramos ocho hermanos. Como la guerra estaba empezando, sólo teníamos la alternativa de unirnos al ejército o emigrar. Como no había oportunidades de trabajo, mis padres decidieron apoyarme; fue duro para ellos, pero prefirieron que no luchara en una guerra absurda. Una guerra absurda que llamaban religiosa, cuando en realidad era política. Los franceses dividieron el Líbano y en cada sector se practicaba una religión diferente. Afortunadamente, en el valle de la Bekaa, de donde som os, la guerra no sobrevivió porque mi padre y otros sacerdotes de diferentes religiones se unieron e impidieron la llegada del enemigo», entrevista con Talel Cassem Karawi, cónsul de Siria (Karawi, 2010 ).

6 “En aquella época, cuando un joven era reclutado, sus familiares lloraban por él, como si se estuviera muriendo. El servicio no tenía límite de tiempo y además era cruel» (Behaine, 1989, citado en Viloria, 2003). Para evitar el reclutamiento de sus hijos, las familias árabes – cristianas pagaban a las autoridades otomanas en dinero o en especie, como madera de olivo o cedro, que tenía un gran valor comercial. Pero cuando estas familias no podían permitirse eludir el servicio militar, la única salida era la emigración, enviando a sus jóvenes a la aventura a América» (Yidi, 2003 entrevista citada en Viloria, 2003 ).

lugar de bajo control por parte de la colonia española, lo que le permitió ser refugio de muchos mestizos, mulatos, zambos e indígenas que sobrevivieron al exterminio y al desplazamiento, por lo que su origen fue espontáneo, alejado del «control» de la jurisdicción española y configurado a su manera como un asentamiento mayoritariamente de vecinos y personas legalmente libres (Villalón, 2008). La época de la independencia favoreció la presión de un grupo de comerciantes progresistas, que asumieron el reto de superar los rezagos que tenía Colombia frente a otros países de la región en materia de apertura al comercio exterior. Fueron precisamente estos comerciantes los que pusieron a las autoridades de la época en un dilema respecto a la adopción de políticas de libre exportación, especialmente para los productos de economías agrícolas, o la creación de una industria independiente con una política de protección frente a la competencia externa; una decisión fundamental se vio obligada a tomar (Fischer, 1997). En este sentido, las políticas de libre comercio que se dieron al inicio de la construcción de la república favorecieron sin duda a Barranquilla, abriendo el comercio internacional en la bahía de Sabanilla7.

La primera oleada de inmigrantes procedentes de Siria y Líbano se encontró con una población que parecía tener muchas cosas en común al traer una influencia de Europa, como súbditos del imperio francés, y aunque algunos de los inmigrantes practicaban la religión islámica, la gran mayoría eran ex musulmanes conversos o cristianos católicos maronitas, por lo que «les resultó relativamente fácil acostumbrarse a las creencias religiosas católicas» (Karawi, 2010, p. 14) en un país profundamente católico, que se encontraba en pleno debate crucial sobre la secularización8. En ese momento Colombia buscaba la reafirmación de su reconocimiento como república, pero hasta ahí llegó, porque la esencia de la civilización seguía siendo colonial en su praxis. En todo caso, el continente americano se convirtió en un destino para esta etnia, ya sea por atracción de algunos países, o por azar y error9, en un período del mundo de la migración que

7 “Desde 1829, Sabanilla, un pueblo de pescadores situado en una bahía a apenas 10 millas de Barranquilla, se había abierto oficialmente al comercio de exportación. En pocos años, las exportaciones de Sabanilla superaron a las de Cartagena, el puerto tradicional del Caribe colombiano, que ya estaba en declive, en contraste con el reciente auge de Santa Marta, al que ahora se sumaba Sabanilla» (Posada, 1987, p.17 ).

8 Según Álvaro Tirado Arciniegas (2021): «La secularización del país ha sido un aspecto que

se abordó en 1850, que buscaba la configuración de un estado laico, rompiendo el legado histórico de influencia en el poder por parte de una religión oficial, que en el caso colombiano es el catolicismo. Esta reforma, que se denominó de mediados del siglo XIX, buscaba separar la religión de los asuntos del Estado, pero este tema no se resolvió; por otro lado, esta reforma también buscaba superar la condición colonial que aún sobrevivía en la Nueva Granada”. 9 Según Wabgou, Carabali, Vargas (2011, sin p.) «Muchos de estos vendedores llegaron con la intención de «hacer las Américas», es decir, trabajar durante unos seis meses y luego regresar a Oriente con sus ganancias. Otros llegaron por casualidad; es decir, llegaron por error, ya que muchas veces, los que se dirigían a Estados Unidos o Argentina pensaban que habían llegado al final del viaje y se bajaban del barco antes de darse cuenta de su error ”.

algunos han llamado «el siglo de oro de la10 movimientos migratorios interoceánicos». Cabe destacar que si bien hubo factores macrosociales que dan mayor importancia a las razones de esta migración-inmigración en sus aspectos socioeconómicos y políticos, también podríamos tener otras comprensiones de estos procesos migratorios, a través de otras perspectivas dado el carácter laberíntico y multidimensional de estos fenómenos. En Colombia, los árabes llegaron en diferentes flujos migratorios, que pueden ser sintetizado en al menos tres momentos diferentes11 y en diferentes contextos sociales y políticos, tal vez motivados por el propósito de un mayor bienestar y mejores oportunidades de vida, la dinámica comercial que se llevaba a cabo en un puerto llamado Sabanilla, definido, en palabras del viajero profesor Issac Holton, «el pueblo más insignificante» que había visto en la Nueva Granada (Posada, 1997, p. 18). Entre 1853 y 1857 Barranquilla iba a jugar un papel crucial, rompiendo una especie de bloqueo de la comunicación con el mundo que no había sido posible durante el periodo colonial. A partir de entonces, la ciudad inició una lucha por convertirse en el puerto más importante para las importaciones y exportaciones. Comenzó la exportación de materias primas de todo tipo de riqueza forestal y de plantas para la industria farmacéutica europea, perfumería, medicamentos, pieles de caimán, pieles de ganado, flora y plantas medicinales y otras utilizadas para teñir tejidos. A partir de los últimos 30 años del siglo XIX, Barranquilla se convirtió en puerto y desarrolló un interesante dinamismo de comunicación y comercio con el mundo. En este contexto de impulso comercial se produjo la presencia árabe, pero hay

10 “Se considera que el siglo de oro de los movimientos migratorios interoceánicos significativos fue el comprendido entre 1814 y 1914. Durante ese tiempo, más de 60 millones de migrantes se desplazaron desde sus lugares de origen para buscar mayores oportunidades de vida» (Karawi, 2010).

11 Lousie Fawcett. (1991): «Las primeras llegadas de inmigrantes sirio-libaneses identificados datan de la década de 1880. Entre los primeros en llegar estaban los hermanos Marun del Líbano, Meluk y Rumie de Damasco y Muvdi de Betjala, generalmente comerciantes que anunciaban sus productos en la prensa local, eran jóvenes solteros, distribuidos principalmente por la costa Caribe y ciudades como Bogotá y Cali. Se dedicaban principalmente al comercio (buhoneros)». Sadya Karawi (2010): «Los primeros árabes que llegaron a Colombia eran cristianos u ortodoxos que vivían en el territorio del Imperio Otomano, las razones económicas fueron la principal causa de su emigración». La segunda oleada se produjo aproximadamente entre las dos guerras mundiales. En este periodo, es importante mencionar el auge económico de los sirio-libaneses en Colombia. A medida que se instalaban aquí, se desarrollaron «cadenas de ayuda» para mantener sus negocios. Estas consistían en el envío de dinero o de un pasaje para que un familiar viajara a Colombia y, al mismo tiempo, este familiar se encargara del negocio al llegar. Los que emigraban por sus propios medios encontraban compatriotas viviendo en Colombia, lo que facilitaba su integración y adaptación. Entre 1945 y 1950 se inició una nueva oleada migratoria que llega hasta nuestros días como consecuencia de la compleja situación de cada uno de los países de emigración. En el Líbano surgieron conflictos relacionados con la invasión del gobierno sirio. Siria fue señalada como país del «imperio del mal». Pa lestina, por su parte, presenta una situación difícil para sus ciudadanos: han tenido que lidiar con la constante invasión y presión de Israel desde mediados del siglo XX.

que tener en cuenta que también fue un contexto en el que no existía un marco normativo institucional que permitiera una rápida integración en el nuevo territorio:

Los sirio-libaneses también tuvieron que enfrentarse en ocasiones a un ambiente especialmente hostil en algunos círculos oficia les, como en el caso de los impedimentos de entrada al país por el puerto de Cartagena en 1913 y, a finales de los años 20, las crecientes políticas de imposición de restricciones a la inmigración sirio -libanesa, siguiendo en parte el ejemplo de Estados Unidos donde, a través de la Ley Johnson-Reed de 1924, se estableció un sistema de cuotas para los inmigrantes de determinados orígenes, entre los que se encontraban los sirio-libaneses (Fawcett De Posada-Posada Carbó, 1992, p. 6).

Si queremos retomar brevemente las teorizaciones resumidas en el apartado anterior, y restringiendo nuestra mirada a las teorías más específicas sobre la migración, nos atrevemos a considerar, con referencia al contexto que rodea a estos primeros emigrantes árabes, un enfoque que puede ser más aceptado, a saber, las teorías de «empuje y atracción», que describe factores de expulsión del lugar de origen por las condiciones de indignidad que experimentan las poblaciones migrantes desde el punto de vista social, económico y político, y factores de atracción por las ventajas que puede ofrecer el lugar de destino en contraposición, entendiendo que estas circunstancias son factores causales que definen la dimensión y la dirección de los flujos migratorios (Lacomba, 2001). De hecho, en referencia a nuestro caso de estudio, si observamos los factores de atracción, a primera vista podemos invocar principalmente motivaciones económicas, ya que el nuevo continente representaba un lugar de conveniencia. Desde esta perspectiva, «muchos de estos sirios, libaneses y palestinos recién llegados llegaron a las tierras costeras y abrieron allí sus negocios. Se establecieron principalmente en la costa norte del país, y luego llegaron a ciudades como Cali y Bogotá, y cuando empezaron a ganar dinero, trajeron esposas de sus países de origen. Sólo unos pocos se casaron con mujeres colombianas» (Karawy, 2010, p. 13). Sin embargo, las limitaciones de este enfoque han llevado a la búsqueda de otras especulaciones teóricas y metodológicas que, en nuestra opinión, son complementarias a la hora de interpretar la migración. En este sentido, es conveniente retomar la multiplicidad de enfoques conceptuales que consideran aspectos estructurales desde lo macro hasta lo micro, la individualización, la familia y las redes sociales12. En este aspecto se insertan factores que desde el punto de vista macro influyeron en la decisión de los árabes de emigrar que nos remiten a las condiciones sociopolíticas antes mencionadas que vivían muchas familias

12 Joan Lacomba (2001, 38). «Como los describe Charles Wood, «han recurrido a metodologías basadas en encuestas y estudios etnográficos y han adoptado enfoques conceptuales que prestan tanta atención a los contextos estructurales (globales, regionales y locales) como al comportamiento individual, la organización familiar y las redes social es”.

en el país de origen vinculadas a las constantes históricas de conflictos políticos y religiosos, pero también a las redes de apoyo establecidas por los familiares en los lugares de destino13, encontrar opciones de trabajo por parte de las familias que ya estaban establecidas en Barranquilla y otras ciudades del país. Además, es muy probable que la decisión de emigrar estuviera respaldada por la edad, ya que muchos de los emigrantes eran jóvenes y las redes sociales solían establecerse a través de las organizaciones de la colonia, los clubes y la cultura14 centros. Además de estos macrofactores, también es importante destacar las variables de nivel micro, que se identifican en la condición de ciudad abierta, receptiva y hospitalaria, que facilitó el acceso a la cultura caribeña. El proc eso de inmersión de los árabes en una nueva cultura, y teniendo en cuenta su vocación de comerciantes, implica el desprendimiento de algunos aspectos de su propia cultura para permitir un nivel de adaptación e integración intercultural. En este sentido, por ejemplo, su vestimenta típica desapareció del armario de los inmigrantes, o el aprendizaje del idioma, que era prioritario porque les permitía sobrevivir, hasta el punto de que las nuevas generaciones nacidas en el nuevo continente perdieron el idioma árabe y, a diferencia de las anteriores, muchos se casaron con colombianos 15 mujeres. Otro factor importante fue su capacidad para adaptarse muy rápidamente a su nuevo entorno, a menudo por su actitud abierta y generosa para compartir sus gustos, en este caso por la comida, y su hospitalidad. Evidentemente, el fenómeno de la inmigración sirio-libanesa coincidió con un periodo de auge económico mundial y de apertura de la economía del país durante ese periodo, lo que proporcionó las circunstancias objetivas para la implantación de un modelo de desarrollo económico «hacia fuera». En ese momento, Barranquilla ofrecía ventajas y oportunidades, ya que la articulación de su mercado (iniciando la implantación de sectores industriales y de transporte) permitió a los sirio-libaneses desarrollar todos sus activos y reconocida experiencia comercial, y, como se verá en el siguiente apartado, integrarse en la vida cultural y política. En efecto, «como

13 “Una vez iniciado el proceso de inmigración, el tránsito de sirio -libaneses a Colombia se vio facilitado por la existencia de una red de familiares yamigos. A través de estos lazos de fraternidad, por ejemplo, Elías Saer Kayata encontró hospitalidad ytrabajo de inmediato. Tras su llegada a Barranquilla en 1924, la ayuda de un policía lo condujo al almacén del inmigrante palestino Elías Muvdi, quien, a su llegada, lo llevó al Hotel Victoria, «propiedad de un árabe llamado Chamie». Al día siguiente, Saer Kayata tomó el vapor hasta Calamar, donde le esperaba su pariente Bechara Saker, que le acompañó en el tren hasta Cartagena. En Cartagena se hospedó con la familia Chagui, y de allí siguió hasta Cereté, donde se quedó tres meses con una tía antes de abrir la tienda en Ciénaga de Oro» ( Fawcett De Posada – Posada, 1992, p.14).

14 Uno de los mecanismos de difusión de su cultura yde interacción con la cultura colombiana fue la creación de clubes y organizaciones, ytambién a través de publicaciones» (Yidi , 2012, p.1).

15 “Al menos uno de cada seis padres árabes registrados en el directorio de Mattar en 1945 estaba casado con una colombiana» (Fawcett De Posada – Posada, 1992, p.14).

en la política, en el comercio, la industria, la agricultura y los servicios, los sirio-libaneses encontraron en Colombia el sueño de todo inmigrante: las oportunidades» (Fawcett De Posada-Posada Carbó,1992).

  • Dinamismo comercial, integración cultural y ascenso sociopolítico de los inmigrantes.

Elías Saer Kayata, un emigrante que había sobrevivido a la tiranía del Imperio Otomano, al llegar a Colombia y encontrar un escenario menos hostil, con un sistema democrático recién nacido y aunque imperfecto, adquirió un significado especial para él, ya que “sabíamos que nos íbamos a alejar de la dominación extranjera e ir a un país donde había … libertad”16. Se considera un grupo migratorio que logró adaptarse por su vocación abierta hacia la sociedad receptora de Barranquilla, tal vez por su afición al comercio, que les permitió una amplia gama de intercambios al conocerse. Precisamente en referencia a esta compenetración, destacamos la mezcla de sabores e influencias que estos migrantes nos han dejado en la gastronomía17, sino también en la arquitectura y en los nombres de los edificios e hitos (cfr. Yidi-Stevenson, 2018). Sin duda, cuando estos emigrantes llegaron, encontraron una sociedad colombiana poco cohesionada como consecuencia de las tensiones propias de las guerras civiles de los estados federales. Sin embargo, Barranquilla y gran parte de la Costa Caribe ofrecían otras condiciones que hacían posible una vida más tranquila, precisamente por lo que el sociólogo Orlando Falsh Borda en su interpretación cultural de la Costa Caribe ha llamado el “ethos pacífico”18 del hombre del Caribe19.Desde entonces, los sirio-libaneses, dada su preeminente afición y preferencia por el comercio y «su difuso patrón de asentamiento territorial» que se hace posible en función de la accesibilidad

16 Boletín Cultural y Bibliográfico, Vol. 29, No. 29, 1992 21 52 «Breve his toria del immig.rantt: ara-be E lias Satr Kayata». Página 21

17 Un ejemplo de plato árabe muy conocido y popular es el quibbes o kibbes, una croqueta de masa de trigo mezclada con carne picada, rellena por dentro de carne picada mezclada con cebolla molida, pimiento picante al gusto y frutos secos molidos. Se fríen, se asan o se hornean.

18 Esta interpretación sociológica de la Costa fue propuesta principalmente por Orlando Fals

Borda en sus estudios sobre los estudios Mompox y Loba. Historia Doble de la Costa, I, Bogotá, Carlos Valencia Editores, 1979 y El Presidente Nieto. Historia Doble de la Costa. II, Bogotá, Carlos Valencia Editores, 1979.

19 Aunque las guerras civiles del siglo XIX en Colombia han sido ampliamente estudiadas desde diferentes perspectivas, el tema ha sido prácticamente inexplorado en el norte del país. Esto se debe principalmente a tres razones: en primer lugar, porque los analistas que inicialmente abordaron el tema lo hicieron desde un punto de vista sociológico o guiados por un cierto determinismo geográfico, lo que les llevó a sugerir la existencia histórica en la costa de un supuesto ethos pacífico, que se basaba en la condición natural del hombre caribeño por abrazar la libertad y ser tolerante y antiviolento» (Álvarez, 2014, p.53 1).

de los negocios, encontraron un lugar ideal para establecerse principalmente en Barranquilla y expandirse por el resto del Caribe colombiano. De esta manera, «los sirio-libaneses fueron un motor fundamental en el fortalecimiento del mercado nacional mientras participaban, y con buen éxito, de las enormes oportunidades que ofrecía en esos años la expansión económica a grupos sociales no tradicionales» (Fawcett De Posada-Posada Carbó,1992, p.21).

El principal interés comercial los mantuvo alejados de los conflictos políticos en los primeros tiempos, hasta el punto de que «se llegó a sostener que el «portentoso secreto de las fortunas de los sirios y otros extranjeros en Colombia» era el seguridad que podían disfrutar lejos de los conflictos políticos que, a su vez, diezmaban la economía colombiana. En efecto, la anécdota de Elías Zureck, quien aparentemente logró enriquecerse vendiendo bienes tanto al gobierno como a los insurgentes durante la Guerra de los Mil Días» (Fawcett De Posada-Posada Carbo,1992, p.18)

La “prosperidad debida”20 estaba en marcha, el inicio de un buen éxito económico que fue construyendo un ascenso social en Barranquilla -así como en otras ciudades y municipios del Caribe-, se incorporaron a las élites locales, facilitadas en esto por la permeabilidad de éstas, que no tenían una consistencia más tradicional. En la medida en que alcanzaron el éxito económico -en particular a través de su participación en organizaciones gremiales como las Cámaras de Comercio- constituyeron simultáneamente sus propios espacios de representación social y cultural, como la “Unión Siria”21 (Villalón, 2008), que se creó para promover la ayuda mutua de sus miembros asociados. Cabe destacar que su fortalecimiento comercial se consolidó a través de la implementación de negocios en muchos lugares remotos de la geografía nacional, alejados de los centros urbanos de poder donde la posición social poco importaba frente a la seducción y el éxito comercial, pero con la claridad de que su ascenso y posicionamiento social dependía en un país extraño, de su acumulación y éxito económico «estos inmigrantes hicieron de su consolidación económica el elemento central para romper las barreras sociales y los estigmas raciales que pesaban sobre ellos» (Rhenals, 2018). Así se crearon, entre otras, la Sociedad Siria de Beneficencia de El Banco (1929), la Unión Libanesa de Beneficencia en Barranquilla (1934) y la Unión Libanesa-Siria en Cali (1935)» (Posada, 1991,

20 Frase de Alfonso López Pumarejo, referida a una especie de bonanza que vivió el país en la década de 1920, que buscaba una expansión del gasto público con base en la compensación dada a Colombia por la entrega o robo de Panamá, acompañada de un préstamo internacional. Al respecto, Alejandro López, en concordancia e inspirado en esta frase de López Pumarejo, la acuñó para su protesta contra el control ejercido por los emigrantes en el comercio nacional y expresó «Todo, todo es extranjero en Colombia ”.

21 La Unión Siria estaba formada por varias personas, entre ellas el libanés Juliam Chams, que se casó con Isabel Eljach, también inmigrante. Tuvieron tres hijos, William, Alicia y Olga, nacida en 1922 y actualmente la poeta más importante del siglo XX en Barranquilla, conocida por el seudónimo de Meira Delmar.

p.15).

Establecieron nuevas prácticas comerciales mediante la implantación de la venta a crédito «implantaron el crédito personal: iban de casa en casa y de pueblo en pueblo vendiendo paños, telas, peines, joyas, espejos y perfumes». Las relaciones comerciales les permitieron aprender nuestra cultura y en particular el idioma español, eran laboriosos, buenos ahorradores y austeros en sus gastos, por lo que se ganaron la fama de “tacaños”22. Fueron consolidando su poder económico en la ciudad y en el país y se incorporaron en diferentes ejes de la economía, como el transporte, las tiendas de ropa, la compra-venta, las hipotecas inmobiliarias, los préstamos, las industrias, en fin, su nivel de influencia comercial se conectó en diferentes áreas de la economía local y nacional. Tal fue el poder que adquirieron que comenzaron a generar brotes de descontento con una especie de monopolio económico que estaba siendo ejercido por esta población inmigrante. Al respecto, existen algunas investigaciones y escritos que aportan información sobre los orígenes de la fortuna de los árabes en Colombia y sus prácticas comerciales, en una entrevista realizada al profesor Álvaro Antonio Tirado Arciniegas:

Pero hay un libro de texto: «La orientalización del comercio Colombiano (Libro del autor: Zuares Aeser)», donde se advierte como estos orientales, así los llamó, se están convirtiendo en los comerciantes, más importante de los principales municipios de Colombia, el autor señala que estos extranjeros entraron al comercio y rompieron las estructuras del comercio que existían y donde advierte algunos peligros para el comercio, porque el comercio antes de esta competencia o novedad era un comercio absolutamente elitista que despreciaba a las mayorías, era un comercio solo para los ricos, por eso cuando llegaron los árabes aquí los llamábamos «turcos» por sus pasaportes, dice el autor, la gente adquiría mercancías que eran solo para los sectores exclusivos (seda, perfumes, etc. ) y lo más llamativo es que los adquirían a crédito, y así crecía el capital de estos señores árabes. Estos comerciantes árabes, a medida que se consolidan, advierte, van comprando los centros de los municipios y las cabeceras departamentales, aspecto que ve como un peligro .

22 Resistentes o reacios a dar o gastar, pero también se aplica a su condición de usureros de los intereses de los préstamos; prestamistas .

En el mismo sentido, otra literatura comparte algunas reflexiones sobre el tema y en este caso se refiere al acaparamiento de tierras, a partir del análisis de lo que fue una política implementada por el gobierno colombiano con el objetivo de mejorar el desarrollo económico del país y al mismo tiempo promover la inmigración, la “colonización de tierras consideradas como baldías por la nación”23 fue estimulada. Estas tierras fueron otorgadas a nacionales y extranjeros, aspecto que generó una serie de conflictos debido a las demandas que surgieron en todo el país «para la titulación y apropiación de tierras y terrenos baldíos tanto por parte de grandes empresarios como de pequeños colonos» (Rhenals, 2018).

Algunos inmigrantes sirio-libaneses participaron en el acaparamiento de tierras en este caso de terrenos rurales, como Rhenals24 señala, apoyándose en las medidas establecidas por el gobierno de manera legal, pero el acceso a la propiedad no era legal, el autor ilustra las diferentes prácticas y estrategias indebidas que se utilizaron para obtener ilegalmente estas tierras y el uso de las mismas. Si bien hubo un proceso de ascenso económico que estuvo ligado a la habilidad comercial experimentada, a la vocación de ahorro, a la austeridad, al apoyo entre sus redes familiares y a la innovación en los métodos de negocio, también es claro que hubo una práctica de arribismo que rayó en la ilegalidad en sus negocios.

En la experiencia de Barranquilla terminan dominando el comercio y en el presente lo siguen dominando, a partir de la consolidación económica y política de la primera y segunda generación provenientes para el caso de los libaneses de ciudades como: «Zable», «Akkar», «Trípoli», «Batel», «Beirut», «Jarlein» y «Miniara»; los palestinos venían de Belén y Betjala, así como los sirios de Damasco» (Igirio-Gamero,2008), tenían un nivel cultural bajo en cuanto a su escolarización, eran principalmente comerciantes dedicados a la venta ambulante (buhoneros), agricultores y joyeros, pero en general

23 Según el Estado, se trataba de tierras no cultivadas, perte necientes a la nación, aptas para la explotación agrícola y/o ganadera.

24 Los sirio-libaneses no fueron ajenos a esta realidad. Una de las primeras formas de acaparamiento de tierras que utilizaron estos inmigrantes fue la de ampliar sus propiedades cercando los territorios cercanos a las ciénagas. Según Orlando Fals Borda, uno de los investigadores que más ha estudiado los conflictos en torno a la posesión yacumulación de tierras en la zona del Sinú, el inmigrante sirio Miguel Calume estuvo involuc rado en esta actividad. Fals señala que Calume acumuló al menos 1.200 hectáreas de tierra, como resultado del acaparamiento de terrenos baldíos y adyacentes a las ciénagas, que fueron destinados a la agricultura y la ganadería. En la provincia del Sinú, a demás de Calume, estaban Ángel Manzur y Bárbara Issac, quienes fueron denunciados por acaparar y cercar grandes extensiones de tierra. En la denuncia se estableció el reclamo formal por los abusos contra los colonos cometidos por los mencionados sirios, ya que «[…] han usurpado una gran cantidad de tierras, cerros, playas, ciénagas, aluviones y palmares, que han cercado con alambre; algunas de las cuales estaban dedicadas a pastos naturales para el ganado yotras a la agricultura». Esto llevó a un grupo de 40 ciudadanos a presentar una denuncia ante el Ministerio de Industria, declarándose directamente afectados por el acaparamiento ilegal de tierras, y exigiendo que se protejan los derechos de los agricultores y colonos nacionales frente a los abusos de los inmigrantes sirio-libaneses .

tenían un dominio de idiomas distintos al árabe, como el italiano y el francés, quizás heredados de los procesos de colonización y protectorado que estos países ejercieron en esos territorios. La mayoría de los jóvenes 25 se encontraban en el San Roque 26 barrio, el centro de la ciudad Barranquilla, otros se extendieron por el resto de los pueblos de la región del Caribe, principalmente, destacando sus incomparables habilidades comerciales como parte de su tradición cultural como comerciantes, lograron prosperar  y convertirse en el pilar del desarrollo comercial inicialmente con la creación de casas comerciales, así como de instrumentos para la organización de los intereses comerciales, como las cámaras de comercio27.

El vigoroso auge económico de Barranquilla a finales del siglo XIX y principios del XX, que consolidó a Barranquilla como principal punto de comercio exterior, a la vez que abrió el camino a la industrialización, invitó a muchos de estos comerciantes y pequeños comerciantes de la primera y segunda ola de inmigrantes a asumir un nuevo perfil como empresarios, Con la nueva generación de descendientes de los inmigrantes (tercera ola), muchos de ellos ya profesionales y con su gran sentido de los vínculos familiares, formaron «empresas familiares» que les permitieron entrar con fuerza en las actividades económicas, con nuevas ideas e innovaciones que influyeron en el desarrollo empresarial, político y sociocultural de Barranquilla y del Caribe colombiano.

Por otra parte, la necesidad de darle a Barranquilla la apariencia de una ciudad moderna sin igual en el país, así como su rápido crecimiento poblacional estimulado por su crecimiento económico, dieron lugar a nuevos desarrollos urbanísticos y fue entonces cuando la oferta de la Urbanización del Prado28 surgió el barrio para los grupos de población más ricos de la

25 La mayoría de ellos eran jóvenes solteros aventureros y arriesgados que huían de la guerra, de los constantes maltratos y saqueos cometidos por los «turcos» del Imperio Otomano17 y de la ignorancia a la que sometían a su población para ejercer un control total sobre ella, así como para «escapar de la mala situación política, social y económica provocada por las diferentes guerras y conflictos que se habían producido en Oriente Medio» (Vargas, 2007, citado en Gamero, 2008).

26 El barrio roqueño, como también se le conoce, se llamaba barrio de Arriba porque estaba poblado por el caño de Auyama (caño alimentado por las aguas del río Magdalena). Más tarde, en 1849, se le dio el nombre de San Roque, en honor al patrón de Montpel lier (Francia), venerado por los devotos del barrio de Arriba .

27 Con la venta ambulante, los comerciantes árabes pasaron de la estrategia de venta

tradicional de esperar a que el comprador acudiera a la tienda a la innovadora forma de salir de puerta en puerta para ofrecer productos. Esta nueva estrategia aumentó las ventas y los beneficios de los comerciantes sirio-libaneses, que «tenían la magia y el encanto de la serpiente para vender cualquier cosa». No debe sorprender entonces que la firma comercial más antigua registrada en la Cámara de Comercio de Barranquilla sea la de un palestino, Bichara Jassir & Cía. en 1895, mientras que el sirio Carlos Rumié figura como uno de los fundadores de la Cámara de Comercio de Cartagena (Zambrano, 1995, citado en Vilor ia, 2003).

28 El Prado fue diseñado en 1921 por los hermanos estadounidenses Karl y Robert Parrish, y se consolidó entre 1945-1960 como una moderna urbanización de amplias avenidas,

ciudad. Este barrio se convirtió en un símbolo de poder a partir de 1920 y muchas familias adineradas se trasladaron allí, incluidos los inmigrantes que ya habían acumulado capital29. Tras el gran éxito y prosperidad obtenidos por su incursión en materia comercial y su posicionamiento en los círculos de las élites de la época, paralelamente al cumplimiento de sueños como tener hijos profesionales, «a partir de los años 30 y 40, los hijos de los primeros inmigrantes salieron de Lorica y otros pueblos de Córdoba, para adelantar sus estudios universitarios en ciudades como Bogotá, Medellín, Cartagena o Barranquilla» Decidieron ir más allá del éxito comercial para convertirse en un factor de poder, lo que obligó a entrar en política «en 1936 César Fayad fue elegido concejal de Cartagena, en 1941 Abraham Jabib concejal de Lorica 95, en 1962 José Miguel Amín fue nombrado Gobernador de Córdoba y en 1963 Jorge Jattin Dumett Alcalde de Lorica. En los últimos 40 años (1963-2003) Lorica ha tenido 13 alcaldes de origen sirio-libanés, que han gobernado el municipio durante un periodo de 148 meses, lo que corresponde a 12,3 años y representa algo más del 30% del tiempo transcurrido durante las cuatro décadas» (Viloria, 2003).

A partir de los años 50, comenzó la fuerte penetración en la política, especialmente durante el periodo del Frente Nacional30, factor que fue aprovechado por esta población inmigrante, de tal manera que fueron promovidos hasta lograr un poderoso control político, económico y social. Ya a nivel nacional se destacó un líder liberal de origen libanés, nacido en Colombia, que alcanzó dignidades tales como «congresista, ministro de varias carteras en diferentes gobiernos, embajador de Colombia en varias misiones diplomáticas y, finalmente, candidato a la presidencia de la república» (Fawcett De Posada-Posada Carbó,1992). Gabriel Turbay, líder de gran oratoria, considerado uno de los mejores de su época y apodado «el turco» por sus detractores, marcó un camino para la incursión política de los descendientes sirio-libaneses en Colombia. Desde entonces, el nivel de consolidación política se ha mantenido gracias a los lazos de camaradería y compromiso de esta comunidad.

jardines ymajestuosas mansiones, cuya grandeza y riqueza arquitectónica es taba destinada a la élite de la ciudad.

29 El ascenso de la nueva élite que albergaba también requería dotarla de los símbolos de poder que representaban: la seguridad del triunfo del éxito económico, el prestigio socio -cultural y la recepción de la bendición divina, a través de la preservación del instinto aristocrático de su propia superioridad, linaje y ejemplaridad (Consuegra, 2017 ).

30 En la historia de Colombia se conoce como «Frente Nacional» el período comprendido entre 1958 y 1974, durante el cual, gracias a un gran pacto, los principales partidos políticos colombianos se repartieron alternativamente todo el poder del Estado. La división iba más allá de una simple alternancia presidencial, ya que el partido político al que le tocaba gobernar se veía obligado a nombrar a miembros del otro partido en la mitad del gabinete ministerial y, en general, en la mitad de todo el aparato estatal. Así fue como liberales y conservadores se repartieron el poder, excluyendo del mismo a todos los demás movimientos pol íticos que existían en ese momento de la historia de Colombia (Mesa García, 2009 ).

Su posicionamiento comercial y político generó, por supuesto, algunos actos de rechazo31 en algunas ciudades del país, como el departamento de Antioquia, donde se produjeron repuntes más generalizados, en contraste con la costa caribe, donde, aunque se han producido algunas expresiones de rechazo social, éstas se debieron más a las élites insatisfechas con la trayectoria y el ascenso que se venía produciendo en esta población árabe. El pragmatismo político resultante del modelo del Frente Nacional, que incorporó la costumbre del manejo político clientelar, fortaleció como clanes políticos familiares, haciéndolos muy poderosos además del comercio, los medios de comunicación y la política institucional local y regional, estableciendo así verdaderos monopolios que ejercen una importante

influencia sobre la población:

Así que derivaron a la política confiando sobre todo en las circunstancias que ofrecía el frente nacional, que era muy fácil, más fácil que hoy en día llegar a un órgano colegiado a través de los votos que se negociaban en el “tugurio”32, que coincide con el crecimiento de la barriada de Barranquilla, no son el «factor civilizador» es lo que quiero decirte, no defendieron, no son una dinámica civilizadora desde el punto de vista de su participación en la política, se plegaron al milimetrismo, era bastante fácil que fueras liberal o conservador y te proclamaras y tuvieras cargos, apegados al milimetrismo (Tirado, 2021).

Hay muchos ejemplos de clanes de ascendencia sirio-libanesa que han ejercido el control político de Barranquilla desde entonces. En las últimas décadas, por ejemplo, el poder económico y político en la ciudad y en la región Caribe colombiana se ha concentrado en una sola familia de origen sirio-libanés: los Char con su holding Olímpica, con una fortuna y representación política que hoy los hace hegemónicos en el manejo del poder, configurado progresivamente con métodos, según otros “legales e ilegales”33 narraciones. La llegada de esta familia árabe viene dada por el regreso de los hijos a la ciudad desde un municipio del departamento de Córdoba34 llamada Lorica, luego de abandonar el negocio de la orfebrería, su génesis hace parte de la segunda oleada de sirio-libaneses, que fueron configurando grupos de familias de los cuales surgió una tercera oleada que para el caso de Barranquilla, Por mencionar algunos de los apellidos más reconocidos en los últimos tiempos, están los Names, los Gerlein, los Char, una generación nacida en Colombia, que surgió rápidamente, disputando los espacios de poder antes manejados por una oligarquía barranquillera europeizada. Accedieron a posiciones de poder y símbolos de la ciudad que les dieron inclusión y reconocimiento como barranquilleros, como en el caso

31  Del rechazo a la integración, Revista Semana, 25 de mayo de 2007. https://www.semana.com/del-rechazo-integracion/86187-3/

32 Habitación, vivienda o establecimiento pequeño y escuálido

33 Revista Las dos orillas. Seis pesos pesados sin visado para EEUU

34 Córdoba es un departamento de la región caribeña de Colombia.

del barrio El Prado, donde adquirieron propiedades que les dieron estatus social, político y cultural:

Los planificadores de la Urbanización El Prado asumieron el proyecto como un programa social, político y cultural. El auge de la nueva élite que albergaba exigía también dotarla de símbolos de poder que representaran: la seguridad del triunfo del éxito económico, el prestigio socio-cultural y la recepción de la bendición divina, a través de la conservación del instinto aristocrático de la propia superioridad, linaje y ejemplaridad. La Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, primero, y la de la Inmaculada Concepción, un poco más tarde , completan, en lo que respecta a la arquitectura eclesiástica, el simbolismo religioso de la Urbanización del Prado. Una clara demostración de que esta modernización, materialización egoísta de la autoestima personal y familiar, no alejó a sus beneficiarios de la religiosidad católica oficial. Antes bien, la reforzó mediante la asistencia entusiasta y perseverante a la celebración de la liturgia y la práctica calculada de la asistencia caritativa (Consuegra, 2017).

Los nuevos árabes emergentes comenzaron a formar parte de organizaciones influyentes y decisivas en el poder local, como es el caso del club de Barranquilla (Yidi-Stevenson, 2018), que tenía un significado social y político porque constituía un centro de poder donde el alcalde de la ciudad, la reina del carnaval de Barranquilla35 ay el director del equipo de fútbol de la ciudad tomó decisiones36 (Tirado, 2021).

Conclusión

La integración intercultural constituye los cimientos de una gran ciudadanía, aquella que puede traspasar las fronteras y posibilitar el encuentro con el otro en su diferencia, en el diálogo, el respeto y la valoración de las identidades, verbigracia del fortalecimiento de lo que significa hoy la diversidad porque entiende que no hay culturas superiores, ni peores «es un proceso eminentemente polifónico donde la armonía y la concordancia de las diversas voces se logra por el continuo contraste con el otro y el continuo aprendizaje de sus opiniones y experiencias» (Fornet, 1994).

35 El 7 de noviembre de 2003 pasó a la historia como la fecha en la que por primera vez Colombia obtuvo una declaratoria de patrimonio inmaterial en el país, y como ha sido costumbre, Barranquilla fue la pionera con su Carnaval y abrió el camino para que nuevas manifestaciones folclóricas y culturales también fueran declaradas patrimonio de la humanidad. El Carnaval de Barranquilla, un patrimonio vivo para el mundo. Ministerio de Cultura de Colombia

36 En 1924 Micaela Lavalle fundó uno de los hitos de la historia del fútbol colombiano. La

historia del equipo de Barranquilla que superó varias adversidades antes de convertirse en uno de           los           grandes del               fútbol   profesional                colombiano.          Cfr. https://especiales.semana.com/futbol-profesional-colombiano/junior-de-barranquilla-el- tiburon-asi-se-hizo-grande.html

Sin duda, la integración cultural es un reto, porque está llena de vacilaciones, de problemas que debemos aceptar, porque son procesos que requieren que nos tomemos el tiempo para entender que estos fenómenos sociales nos permiten el enriquecimiento mutuo y la construcción de condiciones de igualdad.

La presencia de inmigrantes árabes en Barranquilla permitió el intercambio de similitudes por las características de un espíritu abierto, alegre y comunicativo, pero también de diferencias inicialmente marcadas en el idioma, la geografía, la vestimenta, entre otras. Pero no cabe duda que esta integración nos deja un balance pedagógico desde el punto de vista comercial y cultural leído de tal manera como un enriquecimiento y una oportunidad para las dos naciones, al respecto (Baumann,1999) considera que «El multiculturalismo no es el viejo concepto de cultura multiplicado por el número de grupos existentes, sino un nuevo, e internamente plural, implementación de la cultura aplicada a uno mismo y a los demás».

Sin embargo, conscientes de que todo proceso de integración intercultural no es perfecto, cabe destacar que en cuanto al ascenso político de esta población migrante, ha degenerado en una concentración de poder político y económico que ejerce dominio/monopolio sobre el escenario local e incluso nacional. Llama la atención cómo un grupo de inmigrantes que en su momento fueron perseguidos, excluidos por un imperio que los expulsó de su territorio hacia las Américas y que hoy ostentan el poder en la región Caribe y en el caso que nos ocupa en este artículo, como es la ciudad de Barranquilla, de una u otra manera, han provocado un nivel de subvaloración de lo humano.

En este sentido traemos a colación al autor italiano Donati (2006) cuando describe que la mencionada situación expulsa a la persona como sujeto humano de los factores que explican la dinámica social y cultural y, por lo tanto, cada vez es más difícil atribuir la cualidad de ser humano a lo social. Todas estas circunstancias son generadas por la configuración de un sistema/estructura hegemónico-cultural que ha convertido al territorio en una máquina de exclusión, expulsión y pobreza para la gran mayoría de la población, con índices de pobreza que superan el 52% en toda la región y el 41% en Barranquilla, y un modelo sociopolítico «público» controlado por un clan familiar de origen árabe.

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Barranquilla: Enrique Yidi Daccarett-Editorial Colombiana.

Nota: El contenido de este artículo, es opinión y conceptos libres, espontáneos y de completa responsabilidad del Autor. CRISTOBAL PADILLA TEJEDAInstituto Caribeño de Altos Estudios Políticos y sociales