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Por: GASPAR HERNÁNDEZ CAAMAÑO.

En un artículo de 1964, publicado en la revista marcha bajo el título «En torno a la literatura maldita: tres ejemplos contemporáneos«, Mario Vargas Llosa comentando una obra de William Burroughs, expresa lo siguiente: «Ciertamente no es un recomendable para niños de pantalón corto, pero quienes lo condenan, afirmando que la literatura debe ser edificante y ejemplar, se equivocan, pues la literatura nada tiene que ver con la pedagogía«(ver pág. 39. El fuego de la imaginación).

Contrario, no contradiciendo, a la afirmación del nobel en su contexto, estoy convencido que la literatura es pedagogía. Aludo a que la pedagogía no es modernamente una disciplina única y exclusivamente para conducir niños. Es ciencia de la educación tanto desde la infancia hasta la vejez. Pero me ratifico en los alcances pedagógicos de la literatura al presentar y comentar el libro (pan saliendo del horno editorial):»cuentos cortos sobre los derechos de los niños y las niñas«.

La autora del libro, para lectores y lectoras de pantalones cortos, es la bibliotecóloga Ligia Margarita Riaño González, a quien sus amigos, entre los que me cuento, llamamos afectuosamente Lili. Acaba de ser publicado por el grupo editorial Ibáñez en su colección sképsI y el apoyo de la Asociación para la equidad de la niñez y la adolescencia, A.E.N.A., organización sin ánimo de lucro que impulsan universitarios de Barranquilla. Los cuentos están ilustrados con dibujos y diseño de Yaneth Guarín y Vanesa Peña. El prólogo es de la catedrática Dra. Tatiana Polo Arcón.

La prologuista afirma que: «Los derechos humanos son atributos propios de todo ser humano, por ello es indispensable empoderar a los niños, niñas y adolescentes para que conozcan sus derechos a temprana edad, saber cuál es su significado y entender que estos no deben ser vulnerados(…). El Estado, la sociedad y la familia tienen el deber de garantizarlos, de esta forma forjamos un futuro lleno de oportunidades positivas que de esta una sociedad más justa y equitativa«.

La autora, Ligia Margarita, estudió Ciencia de la Información y de la documentación, bibliotecología y archivística en la Universidad del Quindío, donde se descubrió como cuentista breve. De su autoría es «La ilusión de Claudett«, relato con el que participó en el Concurso Nacional de Escritura Creativa «Colombia territorio de historias«.  Desde hace más de 15 años labora en la Universidad del Atlántico donde atiende, celosa y responsablemente, el archivo central e histórico del Alma Mater.

De los diez derechos que motivaron los cuentos cortos de Lili me permito destacar los siguientes derechos de la infancia

1. A la igualdad, sin distinción de raza, sexo, religión o nacionalidad.

2. A una alimentación, vivienda y atención médica adecuada.

3. Al amor y a la comprensión por parte de la familia y de la sociedad.

4. Al interés superior

5. Al libre desarrollo de la personalidad.

Entonces, salvo mejor opinión, intuyo que «cuentos cortos sobre los derechos de los niños y las niñas«, vienen a llegar una carencia de la literatura y la pedagogía infantil en nuestro país que es, a no dudarlo, retórico en casi todo lo referente a la salva guardia de los derechos de infancia y adolescencia, los cuales devienen de una consagración internacional, como la Convención, constitucional y legal. normatividad que a diario violentan padres, educadores y jueces, por ignorancia y costumbres arcaicas que la neurociencia y la sociología cognitiva han superado y demostrado.

En ese sentido los cuentos de Lili, como amablemente los llamas, deben convertirse en una herramienta didáctica en jardines, escuelas y universidades para el conocimiento y divulgación de los derechos fundamentales, superiores y prevalentes de nuestra infancia que hoy el señor presidente y su dama de palacio han dejado en manos de una tecnóloga que con la bienestarina del I.C.B.F. se ha mitigado el hambre a miles de infantes.

Por eso, amén de recomendar su lectura detenida, insisto desde esta ventana al río que las autoridades administrativas, educativas y judiciales asuman la divulgación de estos breves cuentos de Lilí para masificar y consolidar la defensa y garantía de los derechos fundamentales de nuestra infancia. en hora buena, la literatura inocente contribuye con la pedagogía social y constitucional. Felicitaciones Lili!. Y éxitos.

La próxima: La cama y El libro.

Nota: El contenido de este artículo, es opinión y conceptos libres, espontáneos y de completa responsabilidad del Autor.