Telatiroplena.com, periodismo serio, social y humano
Por: Jaime Colpas Gutiérrez, cronista e historiador, profesor pensionado de Uniatlántico.

Foto: Del Libro Soy río, soy mar, soy Atlántico, gobernación del Departamento del Atlántico, 2007
He aquí la crónica del inmortal cívico e historiador don Alfredo de la Espriella Bermúdez en su Centenario de vida que la ciudad actual olvida, publicada el 7 de noviembre del 2004, dónde reconoce la importancia que en esa época difundimos desde el día académico como profesor de la Universidad del Atlántico, conjuntamente con los queridos estudiantes Aldo Manco y Elvis Hernández de los hechos históricos del Congreso de Estado Soberano de Bolívar mediante un ley del 7 de octubre que señala al 11 de noviembre de la conversión del título de ciudad desde ese día y año.
Aldo Manco y Pepe Sánchez han hecho énfasis en esta significativa ley en sus portales de la red digital de facebook mostrando el título de ciudad que editamos en el 2004, y nosotros hablamos a las 7 y 30 del hoy 7 de abril de 2026 a los incontables oyentes del noticiero AM y radio Ya digital de Oswaldo Sampayo y Yenny Ramírez sobre los hilos cambiantes de estás dos fechas magnas para la historia de una ciudad que según el sabio catalán Ramón Vinyes, y propagado por Álvaro Cepeda y Gabo “es una ciudad sin historia”, porque no tuvo un acto de fundación en el periodo colonial como Santa Marta, Cartagena, Bogotá, Popayán etc.
Nos olvidamos que la incipiente historiografia académica no profesional de los años cincuenta desde el libro “Barranquilla su pasado y su presente” de Baena y Vergara en 1922 que insiste en el mito fundacional de los indios ganaderos galaperos y enfatiza en la conversión a Villa.
Álvaro Cepeda enfatiza que no tuvo blasones ni un fundador, porque estratégicamente no tenía la condiciones geográficas y naturales para que los colonizadores la designarán ciudad fundacional, porque estaba lejos del mar y no tenía una bahía natural que la protegiera y abudante población indígena para encomendar a la naciente economía colonial minera.
En el primer capítulo del libro del político y académico Benjamín Sarta y el economista y cofundador de la Universidad Simón Bolívar José Consuegra “Estructura Económica de Barranquilla” se insiste que: “Quien menosprecie o ignore la génesis de Barranquilla así conformada, no estará en capacidad de interpretar a la llamada hija de la república por antonomasia. Y por lo mismo comprenderá la mística de su gente en defensa vigilante del Gran Río en toda su longitud, desde sus orígenes hasta su desembocadura en Bocas de Ceniza. Existe una especie de compromiso histórico táctico de la ciudad para con la República, como guardiana de los privilegios del Río. El Río es su principio, su escudo y su honor, pag. 22”.
Es claro que la Arenosa o Puerta de Oro como la identificarán los habitantes de antaño obedece a un desarrollo histórico de un “sitio de libre” que se abrió y desarrolló a espaldas de la colonia y se afianzó por sus condiciones portuarias ventajosas cerca a la desembocadura del río Madalena como urbe pionera y capital del río y mar.
Todos los pueblos pequeños o grandes si tiene historia que hacen sus habitantes en el diario vivir a través del tiempo, y por lo tanto la ciudad de hoy que está según su alcalde Char “a oto nivel”, si tiene historia, la cual no se enseña desde los barrios más pobres a los ricos en escuelas y colegios de Bachillerato, porque no existe ninguna cátedra de historia local, y así los futuros ciudadanos crecen y actuan sin raíces que afiance su identidad con el pasado histórico.
Las élites económicas y políticas cabalgaban con la indetidad del Llanero Solitario, a espalda de esa desidentidad, dónde se enfantiza sólo en los efímeros valores del presente que las briznas de los tiempos disiparán.

