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Por: Álvaro Del Castillo Cabrales

“Casa de los presidentes”. Fotografía Álvaro Del Castillo.

El presente escrito es elaborado por el arquitecto Álvaro Del Castillo Cabrales, Vigía del Patrimonio, quien desarrolla actualmente la propuesta de activación cultural y sensibilización patrimonial “Bitácora Miramar – Recorriendo Nuestra Historia”, orientada a la valoración, reconocimiento y apropiación social del patrimonio arquitectónico del barrio Miramar de Puerto Colombia. Desde este proceso, el análisis del entorno construido se concibe como una herramienta pedagógica y cultural que busca fortalecer la memoria colectiva, promover la identidad territorial y visibilizar la importancia del patrimonio como eje fundamental para el desarrollo sostenible y la cohesión social del territorio.

Residencia de la Familia Maury. Fotografía Álvaro Del Castillo.

El barrio Miramar de Puerto Colombia constituye uno de los testimonios urbanos más significativos de la historia local y regional. Su tejido urbano, aparentemente discreto, alberga un valioso patrimonio arquitectónico que narra los procesos sociales, económicos y culturales que marcaron al municipio durante finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Miramar no es solo un barrio: es un archivo vivo de la memoria colectiva.

Arquitectura de la época republicana e influencias europeas.

Residencia del arquitecto, fotógrafo y artista plástico Alexander García Esguerra. Fotografía Álvaro Del Castillo.

Entre sus calles aún se conservan viviendas y edificaciones asociadas a la época republicana, caracterizadas por una sobria elegancia y por la adopción de lenguajes arquitectónicos provenientes de Europa. Fachadas con ritmos simétricos, balcones, vanos proporcionados, cubiertas inclinadas y detalles ornamentales sencillos evidencian la influencia de estilos europeos reinterpretados en el Caribe colombiano, adaptados al clima, a los materiales disponibles y a las dinámicas sociales del puerto.

CasaSurff Hostal. Fotografía Álvaro Del Castillo.

Residencia que perteneció a la Familia Visbal.

Estas casas fueron concebidas no solo como espacios de habitación, sino como símbolos de progreso, intercambio cultural y apertura al mundo, en un momento en que Puerto Colombia cumplía un papel estratégico como puerta de entrada y salida del país.

Las casas de madera: arquitectura popular y resiliente

Mural del maestro Marcial Antonio Amaya Rico

Junto a estas edificaciones republicanas conviven las primeras casas de madera creosotada, en su mayoría construidas en pino y elevadas sobre pilotes, con tipologías palafíticas que respondían a las condiciones del suelo, la humedad y la cercanía al mar. Estas viviendas, levantadas con saberes tradicionales y técnicas empíricas, representan un patrimonio arquitectónico y social de enorme valor.

Que muchas de ellas aún permanezcan en pie es prueba de la resiliencia de estas construcciones y de las comunidades que las habitaron y las siguen habitando. Son expresiones de una arquitectura popular que dialoga con el entorno y que refleja formas de vida, oficios y relaciones comunitarias profundamente arraigadas.

El incendio como síntoma del abandono

El domingo 14 de diciembre de 2025, una de estas casas históricas fue consumida por el fuego. Más allá del hecho puntual, este suceso debe leerse como un síntoma de problemáticas estructurales: el abandono progresivo del patrimonio, la pobreza, la falta de acompañamiento institucional y la ausencia de procesos continuos de educación, cultura y apropiación social del territorio.

Cuando el patrimonio se encuentra deshabitado, deteriorado o invisibilizado, se vuelve vulnerable. El fuego, en este contexto, no destruye solo una edificación: consume fragmentos de la memoria, de la identidad y de las oportunidades de desarrollo que estos bienes representan.

Educación, cultura y desarrollo sostenible.

La protección del patrimonio arquitectónico no puede entenderse únicamente como una acción técnica o normativa. Requiere, ante todo, educación y cultura. Educar para reconocer el valor histórico y simbólico de estas edificaciones; formar ciudadanía para cuidarlas, habitarlas y resignificarlas; y promover la cultura como eje del desarrollo sostenible del territorio.

Un barrio que valora su patrimonio fortalece su identidad, impulsa procesos de turismo cultural responsable, genera sentido de pertenencia y contribuye a un desarrollo que equilibra lo social, lo económico y lo ambiental. Sin estos pilares, el patrimonio queda expuesto al deterioro, al olvido y a la pérdida irreversible.

Miramar: un llamado a la acción

El barrio Miramar de Puerto Colombia aún está a tiempo. Sus casas republicanas, sus viviendas de madera y su trazado urbano constituyen una oportunidad para pensar el futuro desde la memoria. El reciente incendio debe ser un llamado urgente a la acción colectiva: Estado, comunidad, gestores culturales y academia.

Proteger el patrimonio arquitectónico de Miramar no es un acto de nostalgia, sino una apuesta consciente por la dignidad, la historia y el desarrollo sostenible del territorio. Porque cuando se pierde una casa histórica, no solo se pierde un bien material: se apaga una parte de lo que somos.