¿QUÉ PEDAGOGÍA APLICA LA DIRECCION DEL TRANSITO?

Caminando es que encuentro libertad. Deseo más camino para seguir caminando”. Víctor Jara, cantor chileno. _______________

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Por: GASPAR HERNANDEZ CAAMAÑO

Barranquilla ha crecido urbanística y poblacionalmente, pero carece de una calle o avenida nueva, en su perímetro. La construcción del Transmetro, como sistema de transporte público, estrechó y redujo arterias como “Murillo” y “Olaya Herrera”. La “17” fue pavimentada, pero es límite. Es decir, el progreso y el desarrollo no se reflejan en una ciudad nueva, la cual sé exhibe en sus extremos: El Gran Malecón del Río y la Vía de la Circunvalar, espacios de expansión urbana como humana.

En los últimos tiempos, o en recientes, la ciudad ha observado y vivido como espacios concebidos como públicos, han sido transformados en lugares cuasi privados. Para evidenciar esta visión, tomo como ejemplo la llamada “plaza del parque“, una isla comercial ubicada entre las calles 98 y 99 y las carreras 54 y 55, pleno Norte de Barranquilla. Ahí funciona una sede de la Alcaldía Distrital que atiende situaciones fiscales: del Predial y del tránsito. U otros.

The Beatles caminando en cebras de Londres

Ahora bien, tomando el ejemplo escogido de la plaza del parque, ambas palabras que la bautizan tienen una connotación semántica de lo público: plaza y parque. Pero ocurre que, paradójicamente, ese espacio citadino ha sido privatizado, al instalar instrumentos para impedir la libre movilización hacia su interior en búsqueda de los servicios “públicos” que ahí se prestan de día y de noche a peatones, automóviles y motos.

Entonces, para darle coherencia al argumento, que motivan los interrogantes planteados y lo afirmado, respecto a la movilidad limitada en “la plaza del parque“, decidí revisar el libro de Hannah Arendt, la filósofa que anticipó los debates contemporáneos, “La condición Humana“(Paidós), en la que presenta descripciones lógicas de las esferas públicas y privadas. Las comparto para proseguir:

-“La esfera pública: lo común. La palabra “público” significa dos fenómenos estrechamente relacionados, si bien no idénticos por completo. En primer lugar, significa que todo lo que aparece en público puede verlo y oírlo todo el mundo y tiene la más amplia publicidad posible. En segundo lugar, el término “público” significa el propio mundo, en común a todos nosotros y diferenciado de nuestro lugar poseído privadamente en él”(págs. 59 y 61).

-“La esfera privada: la propiedad. Con respecto a esta múltiple significación de la esfera pública, la palabra “privado” cobra su original sentido privativo, su significado. (…). La privación de lo privado radica en la ausencia de los demás; hasta donde concierne a los otros, el hombre privado no aparece y, por tanto, es como si no existiera. Cualquier cosa que realiza carece de significado y consecuencia para los otros, y lo que le importa a ÉL no interesa a los demás”(pág 67).

Pipo imitando el tumbao de The Beatles

Siendo así las cosas en teoría o, mejor, en la filosofía, pregunto: ¿sabemos en Barranquilla para qué sirven “las cebras” que están pintadas, como señales de tránsito, en vías de alta circulación en la ciudad? Se podría caminar sobre “las cebras”, como lo hicieron los integrantes de The Beatles por el Gran Londres (Addle Road), en la foto que ilustra esta reflexión citadina y caratula, al parecer, del último Long play, unidos, ¿del Cuarteto de Liverpool?

Aludo a “Las cebras“, en razón a que, en días recientes, mientras caminaba o atravesaba, una de ellas, la que está ubicada frente al “C.A.I. plaza del parque“, el conductor de un jeep aceleró y, si no corro, me arrolla. ¡Al instante grite!, ya que la pasajera de la camioneta presumió que yo había sido imprudente, bajo la creencia que el vehículo llevaba preferencia frente al peatón. Situación que no es cierta: ¡en las cebras el peatón tiene el derecho de transitar con libertad! Ese derecho debe ser respetado. garantizado públicamente.

Pero, nuestras calles, que hace rato dejaron de ser arenosas, están señalizadas para el tránsito vehicular, más no para la movilidad peatonal. Tanto es el irrespeto a las señales de tránsito de conductores contra el peatón, que éste ha tenido que inmigran, desde cada amanecer, hacia el espacio que caminantes brinda el gran malecón del río, fenómeno es uno de sus éxitos. Desconozco si en el norte citadino existen vías diseñadas para caminar con seguridad y tranquilidad. 

Asumiendo las enseñanzas de Arendt sobre que lo público es lo de todos, pregunto, desde mi origen ñero, qué pedagogía ha implantado la secretaria Distrital de Tránsito para que conductores respeten, no solo las cebras como vía peatonal, sino todas y cada una de las señales de tránsito en nuestras calles: patrimonio público, es decir de todos: ¿peatones y vehículos? ¿por qué tanto ignorante al volante?

La próxima: Vidas para leerlas (3). Gabo y el Nene: de la cueva a la tiendecita.