
Por: Jaime Colpas Gutierrez, cronista e historiador, profesor pensionado de Uniatlántico
Este hijo de Puerto Colombia nació el 20 de octubre de 1964 en el seno de un hogar formado por Pedro Ramón Nuñez Cantillo y María Gladis Cabarcas Santiago, miembros de una familia que hizo historia en su municipio.
Su tío Gabriel “Rocky” Nuñez fue un reconocido pelotero profesional en el auge beisbolero en el estadio Tomás Arrieta y un comentarista deportivo de la radio, destacándose como entrenador de selecciones del Atlántico, quien dirigió a Edgar Rentería, figura de las grandes ligas y ganador de dos series mundiales; quien además vivía en el barrio Montecristo y falleció en el 2010.
Su abuelo Pedro Nuñez Macías que no cursó la escuela primaria, se vinculó como trabajador sindicalista en el pleno furor marítimo del muelle, en el que fue tildado de comunista en los años treinta del siglo pasado; y también su padre que sólo cursó hasta cuarto de primaria y que tuvo una personalidad arrolladora, por lo cual llegó a ser dos veces alcalde de Puerto Colombia. Además su tío Fernando Nuñez fue el primer rector fundador del colegio práctico Francisco Javier Cisneros y concejal del municipio.
Hacia 1974 cuando su progenitor quiso darle una buena educación, lo puso a cursar su primaria en el colegio Gimnasio de Barranquilla, pero por problemas de salud terminó su quinto año en la Concentración Escolar Simón Bolívar hacia 1978; y para garantizarle una educación secundaria de calidad lo matriculó en el colegio Colón en 1979, donde se hizo bachiller en 1984 a su veinte primaveras.
Como fue el único que salió remiso de su promoción y su padre con afugias financieras no pudo pagarle su libreta militar, entonces tuvo que aplazar su ingreso a la universidad hasta cuando se la gestionó, camuflándose de los soldados cada vez que se montaba en un bus para no ser capturado por los militares.
El bachiller Nuñez siguió frecuentando la biblioteca departamental dirigida por la poetisa Meira del Mar, Olga Chams; la cual conocía desde 1982 haciendo sus tareas y en la que fue tejiendo valiosas amistades cuando se abrió la Hemeroteca de prensa en 1988, donde conoció a Nacianceno Acosta, Francisco Bohórquez, Sergio Solano, Luis Alarcón, Ada de la Hoz, Milton Zambrano q.e.p.e., Rafaela Vos Obeso, José Nieto Ibáñez q.e.p.d. etc.
Recuerdo que la primera vez que lo ví por ese año observé a un joven moreno de mediana estatura y contextura flácida como don Quijote de la Mancha que me mostró una colección de fotografías originales del muelle de los años 20, por lo que entablamos una recíproca amistad.
Elkin evoca que: “El único Benjamín era yo, entre ustedes que tenían su formación y vocación de jovenes historiadores. Y como siempre hablaba de la investigación de su municipio, yo los tenía jorro y una vez Sergio Solano ‘Paco’, me dijo: “Vamos a llevarte dónde una bruja para que te diga todo lo que sucedió en Puerto Colombia, y voy a decirle a Jaime Colpas para que nos acompañe’. Entonces ingenuamente respondí: “Cuándo vamos”, después todos soltaron su risa picara”.
¿Pasó de usuario a funcionario de la biblioteca?
A finales de ese año el jóven director ejecutivo del ANDI Gustavo Bell Lemus como profesor de la Universidad del Norte conocía a su primo Venancio Cabarcas y le preguntó: “Tú como eres de Puerto conoces a un joven Elkin Nuñez que escribe para El Heraldo, crónicas que hablan de Puerto Colombia con gran categoría”. Cabarcas le respondió: “El es mi primo hermano y es un muchacho inquieto”, por ello Gustavo le afirmó: “Dile que vaya a mi oficina para que hable conmigo”.
Varios días después Elkin lo visitó en su oficina donde conoció a Bell, quien le dijo que a él también le apasionaba la historia de Puerto, preguntándole que ¿cuáles eran sus metas?, por lo que Nuñez le respondió qué “sacar un libro de Puerto Colombia y escribir en los periódicos de la ciudad”. Entonces Gustavo lo contactó en Diario del Caribe, dónde escribió varias crónicas entre 1989 a 1991 hasta cuando se cerró el periódico, además de sus colaboraciones en El Heraldo.
Así que cuando empezó la campaña de la primera elección popular de gobernadores en el mes de octubre Gustavo Bell fue a Puerto Colombia como candidato a una exposición fotográfica sobre el esplendor del muelle, y Bell Lemus preguntó al organizador que ¿de quien eran esas fotos?, y le dijeron que del joven Elkin Nuñez. Este se alegró y afirmó que si llegaba a ser gobernador: “le tenía reservado un merecido regalo a este valioso muchacho”.
Cuando Gustavo Bell se posesionó como primer Gobernador del Atlántico en 1991, su padre Pedro Ramón había fallecido y Elkin empezó a tener dificultades económicas familiares, quien seguía como de costumbre investigando en la biblioteca departamental hasta cuando recibió una llamada de la secretaria del gobernador, quien le dijo qué éste lo citaba a su despacho.
Elkin pensó con jocosidad: “Gustavo me va a dar una corbata para salir de la deudas económicas de mi familia”.
Se entrevistó con el gobernador Bell Lemus, quien le expresó: “Aquí está tu regalo que te prometí, un nombramiento en la biblioteca departamental. Ve y preséntate dónde Meira”.
El joven bachiller y estudiante de Uniatlántico se puso muy alegre y caminó hasta la biblioteca donde se presentó ante su directora Chams, a quien le entregó el nombramiento como funcionario. Ésta lo miró de reojo y le contestó: “Señorito todos los puestos están ocupados. Sólo queda el puesto del recolector de libros de consulta, así que proceda a ocuparlo”.
Entró en el mes de marzo de 1992 con mucha pena, porque era conocido como asiduo usuario de la biblioteca y duró seis meses en ese puesto hasta que lo pusieron a atender la Hemeroteca, porque la mayoría de funcionarios de la biblioteca fueron declarados insubsistentes.
Nace el Archivo histórico del Atlántico
en la Biblioteca Departamental
El Archivo Histórico del Atlántico fue creado mediante la Ordenanza 07 del 9 de diciembre de 1992, y fue nombrado Luis Alarcón Meneses como su director que conocía a Elkin.
Este le pidió que lo acompañará en tu tarea de organización y para que recibiera los protocolos de la notaría primera desde 1815, y el 31 de diciembre recibió su nombramiento como funcionario del archivo que arrancó con estantería de madera y una vetusta máquina de escribir.
Pero el sueño de Bell era el proceso de recuperación y restauración del abandonado Edificio patrimonial de La Aduana de la vía 40 que estuvo en manos de la arquitecta Katya González Ripoll, cuyos trabajos se desarrollaron entre 1992 y 1994, con la reinauguración oficial el 15 de julio de 1994.
La iniciativa estuvo a cargo de un esfuerzo público-privado impulsado por la Cámara de Comercio y la Corporación Luis Eduardo Nieto Arteta (Clena), que suscribió un convenio con la gobernación de Bell Lemus, que permitió la modernización y traslado del archivo histórico del Atlántico al primer piso de La Aduana que contó con un depósito de archivo rodante, oficina del director, sala de atención y dos cubicos para investigadores.
Elkin Nuñez ha estado encargado de los procesos técnicos y atención a los usuarios del archivo en estos 32 años, en qué hubo una época de oro desde finales y comienzos del nuevo siglo con la sala que permanecían atiborrada de usuarios e investigadores donde se atendían 40 procesos investigativos por mes; aunque después de la pandemia la afluencia de usuarios ha disminuido, en especial la baja llegada de los estudiantes y profesores del programa de historia que han mutado hacia la consulta virtual.
Sin embargo el cronista de Puerto Colombia, este veinte de octubre cumplirá sus 62 años con que goza de su requisito para que Colpensiones mediante una resolución le conceda su pensión vitalicia, por lo que le deseamos buen viento y buena mar, ya que el “tiempo pasa y hay que saber pasar a través de él”, concluyendo nuestros proyectos aplazados y quien quizás ahora tendrá todo el tiempo suficiente para publicar su libro riguroso sobre la historia de Puerto Colombia, que le prometió a su benefactor Gustavo Bell Lemus hace más de treinta años.

