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Por: Percy Bustes

“Toda belleza vista aquí abajo por personas con agudeza se asemeja más que nada, a esa Fuente celestial de la que procedemos todos” – Miguel Ángel

Estamos en una época de cambios, nadie lo duda pero, ¿De qué clase? ¿Será un cambio espiritual, como lo dicen los seguidores de diferentes religiones y creencias de todo el mundo o será un cambio puramente tecnológico y científico como dicen tantos estudiosos? ¿O estos dos enfoques se encontrarán y cooperarán para llevar al planeta a un plano más avanzado? Hasta aquí es necesario que tú mismo definas: ¿Es el Coronavirus el resultado del mal trato que le hemos dado al planeta los últimos años o es la forma que tiene el Universo para marcar el inicio de una nueva era?

Sea cual fuera la respuesta, el ser humano buscará reencontrar el equilibrio perdido. Lograr ese equilibrio requerirá un cambio en la forma en que pensamos, actuamos y nos relacionamos; en otras palabras: UN CAMBIO DE PARADIGMA.

“Los cambios de paradigma son los que nos llevan a revolucionar nuestra forma de vida” … “Cuando cambian los paradigmas, el mundo cambia con ellos” (Thomas Kuhn, físico e historiador estadounidense).

Actualmente seguimos interpretando nuestra realidad con conceptos obsoletos planteados por Isaac Newton en 1700.  El Paradigma Newtoniano se basa en el Determinismo, Separatismo, Reduccionismo y Materialismo. Que en esencia dice que todo se puede aislar y reducir a sus partes individuales, que deben funcionar de manera lineal, lógica y mecánica; que las cosas deben ser predecibles y controlables. Conceptos que nos sirvieron muchísimo durante 300 años pero que también nos llevaron al mundo que hoy conocemos, lleno de desigualdad e injusticia. Casi todos observamos abiertamente lo que está mal en el planeta en que vivimos, nos gustaría que no fuera así pero no vemos claramente la forma de mejorarlo; de hecho, ya ni confiamos en los que dicen que van a cambiar la Tierra. Esta forma de ver y regentar el mundo viene siendo desplazada por el Paradigma Cuántico, donde las cosas son Complementarias, Contextuales, Conscientes y Conectadas.

Estos Paradigmas Cuánticos ponen el Paradigma Newtoniano totalmente de cabeza. La teoría cuántica, aunque es extraña y exótica, es la teoría física más exitosa que tenemos hasta la fecha (ver www.gaia.com), vivimos en un Universo Cuántico, desde las partículas más pequeñas hasta las estructuras más grandes del espacio intergaláctico, los principios cuánticos subyacen a todo en nuestro Universo. Nosotros también somos seres cuánticos. Uno de los aspectos más emocionantes y prometedores de la física cuántica es que dice que el Universo es participativo, lo que significa que nuestras elecciones cuentan, incluso nuestros pensamientos cuentan. Esto pone el poder nuevamente en nuestras manos, pero hay más en este proceso que la popular noción de la Intención (Wayne W. Dyer). Los principios cuánticos no solo se aplican a los mundos atómicos y sub atómicos si no también al tejido básico de nuestra existencia. Revelan una Verdad Universal más profunda sobre quiénes y qué somos y cuando reorientamos nuestra forma de pensar hacia esa visión, se abren de par en par las puertas a nuevas posibilidades. Por ejemplo, ¿Qué podría pasar si aplicamos principios cuánticos para volver a visualizar nuestros modelos para la sociedad del siglo XXI? ¿Cómo podrían llegar a transformarse nuestros sistemas sociales? Educación, Economía, Psicología, Filosofía, Sociología, Negocios, etc.

Aterrizando: Durante casi todo este 2020, globalmente hemos visto, más cerca que lejos, acontecimientos que no esperábamos, buenos y malos; muchos de los cuáles no entendemos. Debido a las medidas de prevención sanitaria, tenemos más tiempo que antes para pensar, para estar solos, para encontrarnos con nosotros mismos. Quieras o no, tienes que haberte puesto a pensar: ¿Por qué nos está ocurriendo esto? ¿Por qué a mí? ¿Por qué a mi familia? ¿Por qué a mi amigo? ¿Por qué a mi vecino? — Pero esa, no es la pregunta correcta. Preguntémonos ¿Para qué está ocurriendo todo esto? Y en ese momento, le encontrarás sentido: Para crecer. Para encontrar la razón por la que vinimos al mundo. Para cumplir con la misión que elegimos antes de nacer. Para aprender “eso” que necesitabas. Todavía estamos a tiempo de enmendar nuestros caminos, de sacarle el mayor provecho a este preciso momento en que ocurre la vida. Hazle caso a esa voz interna que te dice que lo hagas. No hay pierde. Mi madre decía “No hay corazón que engañe a su dueño” — ¿Qué te dice el tuyo? ¿Tienes miedo? Sí, yo también, pero detrás del miedo no hay nada. Y si lo superas, hacia adelante solo hay satisfacción, liberación, paz, felicidad. El premio es que superarás, ahora sí para siempre, la angustia, ansiedad, confusión y depresión. ¿Te parece atractivo? … Pues ¡Manos a la obra!

Nota: El contenido de este artículo, es libre, espontáneo y de completa responsabilidad del Autor   Percy Bustes