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Por: Jorge Vergara Carbó
Comenzó la discusión sobre la
reforma tributaria del gobierno de Gustavo Petro, que en su campaña política propuso
recaudar impuestos para el año 2023, de $50 billones. Terminó presentando una reforma
que aspiraba a recaudar $25.9 billones, pero que al fin y al cabo será del
orden de $25 billones, al decidir no gravar a las zonas de frontera.
La propuesta como todas las que tocan el bolsillo de los contribuyentes,
conlleva a posiciones encontradas, unos apoyándola y otros rechazándola. Esta no
iba a ser la excepción, y por ello, antes de discutirse en el Congreso de la
República, los gremios económicos aprovecharon en sus asambleas anuales la
ocasión para invitar al presidente Petro, y presentarle sus críticas al
proyecto de ley por él presentado al Congreso.
La ANDI, en cabeza de su presidente Bruce Mac Master, le manifestaron no estar
de acuerdo con la propuesta de reforma, al considerarla leonina para los
empresarios, ya que al sumar los distintos impuestos (renta, dividendos, y
ganancias ocasionales) la tasa impositiva será del 64%, y para el sector minero
del 87%. Esta posición ha sido
respaldada por los otros gremios y ratificada en Barranquilla la semana pasada,
ciudad donde se dio inició a la socialización de la reforma en el país, en un
Foro presidido por el senador Gustavo Bolívar, con la presencia del ministro
Ocampo, el director de la DIAN Luís Carlos Reyes, los parlamentarios de la
comisión tercera del senado, la gobernadora del Atlántico y el alcalde Jaime
Pumarejo, con un lleno total del
auditorio de la “fábrica de cultura”, en donde los representantes de los
gremios contaron con tres minutos cada uno, para exponer sus preocupaciones en
torno a la reforma. Cada uno pidió que revisaran su caso y no los gravaran o
modificaran la tasa fijada.
A partir de esta semana se iniciará el debate en las Comisiones económicas del Congreso, esperando se dé un fuerte debate, con argumentos a favor y en contra que conlleven a una decisión acertada. No dudamos que los empresarios, como siempre acostumbran, presionarán a sus parlamentarios amigos (los que financian) para que defiendan sus intereses, y les mantengan los privilegios que han usufructuado por años, y por supuesto que no quieren perder. Los parlamentarios, como el mismo gobierno, tendrán presión de los principales medios de comunicación del país, ya lo han venido haciendo con sus editoriales y columnistas de cabecera. Su interés es no pagar más impuestos, y mantener las excepciones, deducciones y privilegios que le otorgaron gobiernos financiados por ellos. Ante ello, el gobierno y los ciudadanos que no tienen vocería se preguntan de dónde saldrá la plata, si los que tienen, no quieren pagar.
Para entender la problemática, veamos qué es lo que pretende el gobierno y cuáles son las objeciones que se hacen por parte de los gremios y por parte de las personas naturales que serían gravadas con impuestos.
¿De dónde pretende el gobierno obtener $25 billones?:
CONCEPTO RECAUDO $ BILLONES
Personas naturales* >$10 millones 5.4
Patrimonio >$3.000 millones 2.6
Personas jurídicas renta empresas 5.5
Exportación petróleo-carbón 5.8
Saludables y ambientales 2,5
Recursos destinación Específica Sena, ICBF 2.1
Días sin IVA 0.6
Importaciones de origen 0.5
TOTAL, RECAUDO 25.0
- Incluye, dividendos, ganancias ocasionales, pensionados, rentas de trabajo
En síntesis, es lo que espera el gobierno que le apruebe el Congreso, para destinar esos recursos a obras de infraestructura y programas socioeconómicos en el 2023.
Antes de entrarnos en las observaciones hechas por los gremios, que pretenden una reforma de $8 billones, es importante tener en cuenta que nuestro país tiene uno de los recaudos de impuestos con relación al PIB, de los más bajos del mundo. Nosotros solo recaudamos el 14.7% del PIB de 2021 ($1177 billones), cuando los países de la OCDE recaudan el 35%, y los de Latinoamérica el 20%, Estados Unidos el 25.5%, y España el 37%.
¿A qué se debe este desfase? A las exenciones, deducciones, bienes excluidos, a la seguridad inversionista, a tasas privilegiadas a sectores económicos (Zonas Francas, Economía naranja, construcción de hoteles) a la evasión – elusión tributaria y al contrabando. De acuerdo al mismo gobierno estos privilegios nos cuestan a los colombianos aproximada $85 billones, por los privilegios y entre $40 y $80, la evasión-elusión y el contrabando. Si suponemos que por evasión-elusión y contrabando dejamos de recaudar $65 billones, más los $85 billones de privilegios, tendríamos un recaudo de $150 billones, 6 veces la reforma propuesta de $25 billones.
Si a lo anterior le agregamos el
dinero que se roban en la ejecución del presupuesto según la Contraloría
General de la República de $50 billones, pagando unos sobrecostos por las obras
de infraestructura contratadas y por la adquisición de materiales e insumos
para la administración, tenemos que, en total entre el recaudo de impuestos y
el despilfarro en gastos, la suma de $200 billones, 8 veces, la reforma
propuesta.
Desde el punto de vista teórico, Colombia no necesitaría una nueva reforma
tributaria porque de eliminarse los privilegios, controlar la evasión-elusión, el
contrabando y la corrupción tendríamos $200 billones adicionales al posible
recaudo del 2022, que se estima en $202 billones, tendríamos ingresos por $402
billones, un 34%, del PIB del 2021($1177) ,suficiente para cubrir el déficit
fiscal de $94 billones (8% del PIB 2021), pagar parte de la deuda externa,
otorgar una pensión de un SMLV a los 4.8 millones de adulto mayor de 65 años
que no reciben pensión, y por supuesto las obras de infraestructura que
necesita el país, y la revolución social en educación, salud y vivienda. Pero
esos ingresos, no son reales, es la ilusión que tenemos que algún día se llegue
a esos niveles de recaudo, que servirían para bajarle los impuestos a las
empresas, disminuir los niveles de pobreza,
generar empleo bien remunerado, acabar con la informalidad, garantizar una
educación gratuita desde preescolar hasta la universidad, brindar un servicio
de salud de calidad, dotar al país de la infraestructura necesaria para nuestro
desarrollo, conectando las zonas rurales con las grandes ciudades, mejorar los
programas de vivienda, y mejorar la distribución del ingreso.
La realidad es la que estamos viviendo, nuestros recaudos tributarios no son
suficientes para lograr lo anteriormente descrito, recaudaremos este año
posiblemente $202 billones, un 17%, del PIB cifra que no es suficiente para
cubrir el déficit fiscal, ni para pagar la deuda externa y mucho menos para
lograr mejorar los indicadores sociales, y la infraestructura del país. Justamente por ello, se necesita aprobar la
reforma tributaria del gobierno de Gustavo Petro, y que su administración tome
las medidas pertinentes para disminuir la evasión-elusión y el
contrabando, así como ir eliminando prudencialmente los privilegios que tienen
ciertos sectores empresariales.
No hay una reforma tributaria en el mundo, que no tenga oposición. A la gente no le gusta pagar impuestos, pero sí que el gobierno haga las obras y resuelva los problemas sociales. Pero las fuentes de ingreso de los gobiernos son los impuestos que pagan las empresas y sus ciudadanos y las utilidades que registren sus empresas, y por supuesto el endeudamiento interno y externo, pero que para pagarlo se necesita recaudar impuestos. También contribuye disminuir el gasto de funcionamiento del gobierno.
Ante el grado de corrupción reconocido en el país, muchos se basan en ello para afirmar erróneamente que para que pagar impuesto si se los roban. Incluso dicen “en Medellín se pagan los impuestos porque solo se roban el 10%”. Ese no puede seguir siendo el pensamiento de los colombianos, se eligió a un presidente que se comprometió a luchar contra la corrupción, creamos en sus promesas y empecemos a pensar distinto, y creer que si es posible manejar los dineros públicos con pulcritud porque son sagrados.
La política tributaria es una de las principales herramientas para distribuir la riqueza, y esta se logra con una reforma tributaria progresiva, que grave a quién más tiene y que evite la evasión-elusión de los impuestos. Eso es lo que dice la teoría, que debe ser la tributación progresiva, y para ello debe basarse más en la tributación directa, que, si bien aparentemente no se puede trasladar, si es posible que se presenten casos de empresas que le trasladan parte de su impuesto directo (renta) a sus compradores con un mayor precio (especialmente si son empresas oligopólicas) o a sus trabajadores, pagándoles un salario por debajo de su productividad. La realidad en Colombia por el facilismo, es que la tributación descansa más en los impuestos indirectos (IVA), porque son más fáciles de recaudar, aunque la evasión en el país, es alta en este rubro. Eso hace que en la práctica las reformas tributarias discutidas en los últimos 20 años, sean regresivas porque la mayor fuente de ingresos es el IVA. ¿Por qué es regresiva?, porque paga lo mismo una persona que vive del rebusque, que una que tiene altos ingresos. No es lo mismo un $1 que pague un pobre, a que lo pague un rico, para el pobre ese peso es importante y le faltará para adquirir otros bienes, para el rico es indiferente.
Durante el año 2021, el recaudo fue:
CONCEPTO RECAUDO $BILLONES
RENTA 60.6
IVA 38.4
ADUANAS 33.8
GESTIÓN Y FISCALIZACIÓN DIAN 24.2
OTROS* 16.6
TOTAL 2021 173.6
TOTAL 2020 146.1
*Timbre, Sena, ICBF, gasolina, ACPM, GMF, patrimonio, riqueza, consumo, carbono, y otros.
Solo el IVA representa el 22%
del recaudo en el año 2021. Si incluimos los otros impuestos indirectos de
nuestra legislación tributaria, más los directos trasladados, los impuestos indirectos son superiores al 60%
de los tributos, lo que la hace muy regresiva.
Vale destacar el trabajo de la DIAN, durante su gestión en el año 2021, dado
que la entidad logró con su trabajo y fiscalización recuperar $24.2 billones,
mediante la visita que le hiciera a un número cercano a 80.000 contribuyentes,
y a la recuperación de cartera y control al contrabando apoyado por la Fiscalía,
Policía y gobernaciones. Lo que indica que, si es posible que la DIAN pueda
en el año 2022, y 2023, seguir recuperando parte de los impuestos que se evaden
o eluden, o por el contrabando.
En el reciente Foro Tributario realizado en Barranquilla, se le
pidió al director de la DIAN que se concentrara en cambiar la imagen negativa
que tienen los colombianos sobre esa Institución, a la cual consideran como “la
más corrupta del país”. Incluso hay chistes sobre esa entidad “es que aquí
también pagan sueldo”
José Ocampo y Luís Carlos Reyes, en una entrevista en el periódico La República del 29 de agosto, afirmaron que la evasión y elusión se acercaría a los $65 billones anuales, ya que las estimaciones apuntan entre $40 y 80 billones. Por su parte Fedesarrollo, la estima en $68 billones, discriminada así: Por renta $40 billones, por IVA $15.3 billones y por persona natural $8.3 billones.
Los ataques a la reforma tributaria no han cesado por parte de los gremios y por supuesto de los medios de comunicación, como tampoco se ha iniciado a fondo el debate en las comisiones económicas del Congreso.
Esperamos, que esta primera parte del análisis de la reforma tributaria del actual gobierno, les de luces para entender la política fiscal del país, y en especial de los dineros que dejamos de recaudar, como también la corrupción en el manejo de los dineros públicos, si esto se logra, me puedo dar por bien servido.
En la segunda entrega vamos a ahondar en ¿ENTONCES QUIÉNES PAGARAN LOS $25 BILLONES, SI LOS QUE PUEDEN NO QUIEREN?
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