Con motivo del día de Barranquilla, haremos varias entregas hasta el 7 de abril, donde dedicaremos un día especial a un lugar o persona emblemática de la ciudad.

En esta oportunidad les contaremos sobre la zona del químico.

En el año de 1957, el señor Luis Hernández, tuvo la idea de vender un delicioso Guarapo hecho a base de panela y limón que se acompañara con las arepas con huevo, empanadas y carimañolas, al cual le puso por nombre EL QUÍMICO. Una olla grande llena de la deliciosa bebida y con abundante hielo, servida en vasos de vidrio era la sensación en la tradicional carrara 43 con calle 32 en la esquina del antiguo edificio de Telecom.

El señor Hernández fallece, en  el año de 1987 y  compra el negocio un hombre llamado Luis Alberto Cobilla, casado con Rosa María de Moya, residente en el barrio Rebolo, y quien saco adelante 12 hijos con lo producido en la esquina del sabor denominada la esquina del QUÍMICO.

Hoy en el sector, son cuatro los puntos que están en la gran zona del guarapo, cada local cuenta con 6 trabajadores, los cuales laboran desde las 4 de la mañana hasta las 8 de la noche. Algo importante  que se destaca en este particular lugar, son las ganas y el positivismo de sus trabajadores, como lo afirma Alberto Medrano Jr, hijo de Alberto Medrano, propietario de uno de los negocios que tiene 50 años de estar funcionando en la zona “este negocio es el sustento de nuestras familias y debemos estar contentos con él, me siento orgulloso de ser comerciante del frito y del mejor guarapo del mundo”

El truco del guarapo en el químico, es la panela, ablandada en la noche, colarla y luego mezclar con abundante limón criollo y hielo picado. Para Alberto “barranquillero que se respete debe conocer el químico”

“Cuando hay calor son los días de más ventas, y los vendedores estamos en la jugada” afirma Alberto.

Le preguntamos a varios comensales ¿Qué les parecía el producto del químico? y la respuesta fue que era sabroso y  el guarapo inigualable.

Nos dimos a la tarea de probar la bebida, y la verdad, es algo maravilloso, por tal motivo, reconocemos la esquina del químico  un lugar emblemático de la querida Barranquilla. Y merece que le digamos ¡AY QUE RICO!

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