En el año 1959, inicio la # 100, una pequeña tienda que se transformó en cantina, ubicada en la calle 29 B # 25 -07, en el popular barrio Rebolo, frente al primer estadio de fútbol de Colombia, hoy remodelado Estadio Moderno. Anteriormente la ubicación en el POT pertenecía al barrio en mención, pero hoy está en el barrio Montes. El barrio lleva el apellido del que en otrora fuera el dueño de los terrenos del estadio llamado, Julio Montes.

Hablar de la # 100 es hablar de música, de atención, de guaguancó, de sabor, de alegría,  de RAFAEL ALFONSO FIGUEROA el popular RALPHY 100, quien fue un hombre orgulloso de ser Rebolero. En esa tienda existía un traganíquel y los señores de la época colocaban el tema musical la # 100 y de ahí viene el pegajoso nombre.

Los que tuvimos la oportunidad de conocer a ese gran hombre, quien murió un viernes de carnaval 12 de febrero de 2010 y su sepelio fue el sábado de carnaval.  Veíamos a un Bacán, un ser atento, que siempre tenía una sonrisa “mira llévame al caballero, me lo llevas  a su casa y regresas para que me cuentes como lo dejaste”, ese era el Ralphy, enamorado de la música antillana, de la música de Ismael Rivera, y de muchos artistas y orquesta que interpretaban  los ritmos del gran caribe.

“El tiempo pasado es pasado, al ayer jamás podremos regresar, hoy será ayer, mañana será hoy…… óyelo bien! Lo que te espera nadie lo puede saber. POR ESO YO VIVO FELIZ CUANDO YO CANTO MI BONITO GUAGUANCÓ”.

Esta eran algunas de las letras que le gustaban al propio Ralphy

 “Yo no soy médico, ni abogado, ni tampoco ingeniero
Hay pero tengo un swing
Pero yo tengo un swing que muchos quisieran tener,
Yo casi no se escribir casi yo ni se ni leer mama
Pero tengo un swing, pero que yo tengo un swing que muchos quisieran tener
Por eso yo no me apuro porque no tengo dinero
Con este swing que yo tengo consigo yo lo que quiero
No soy médico ni abogado, ni tampoco ingeniero hay
Pero tengo…”

Te la Tiro Plena, llego hasta la # 100, para recordar y hablar con Milton Figueroa Cuello, quien es uno de los tres hijos de Ralphy 100, y quien estuvo en el negocio desde los 16 años al lado de su padre. Prácticamente Milton es el heredero del legado musical de su progenitor, también le heredo su amabilidad, su paciencia, su sonrisa y su “mamadera de gallo”. A sus 55 años, este Barranquillero, lo que tiene es historia, de todo lo que se vivía en la cantina que se hizo famosa.

Los jugadores de las distintas ligas que jugaban en el Estadio Moderno llegaban a disfrutar de la buena música  y de una cerveza bien helada. La # 100 se metió en el corazón de la gente de Barranquilla por:

  • La música original que se escuchaba, que era traída por esos trabajadores del terminal que viajaban por el mundo y cada uno llegaba con sus LPs para colocarlos en la esquina del sabor.
  • Era el tertuliadero de los amigos.
  • La competencia por la música entre amigos
  • La alcahuetería del viejo Ralphy con sus amigos (sopita, empanaditas, atención, cariño)
  • La gente de la zona invitaba a lo riquitos del norte a escuchar buena música.
  • Era un espacio para bailar sin temor al que dirán.

Por otro lado, era impresionante ver en la 100 a los bacanes de las distintas empresas de la ciudad disfrutar del baile y la música, en los años 60, 70 y 80 Barranquilla era una ciudad súper industrializada y la gente ganaba mucho dinero. También era normal ver a los ricos del Country vacilándose la nota musical, a los intelectuales, periodistas, profesores, médicos, y comerciantes. En ese lugar no existía la diferencia de clases todo el mundo se mezclaba, la vaina era gozar.

La # 100 era un lugar para viajar con la música, estar en la 100 era disfrutar del éxtasis  del sonido antillano, de las descargas, de las guarachas, del mambo, de la plena, del bolero, del son. Era una sola película que el protagonista era cada persona que llegaba a gozar.

“Si nací pá’ guarachar voy a morir guarachando”.

Milton Figueroa, recuerda esos momentos de lleno total en la 100 “Cada cliente era una historia, nosotros teníamos una atención personalizada, pechichábamos a nuestros amigos, dejaban de ser clientes, mi papá y yo conocíamos a cada personaje. Con la 100 no nos hicimos millonarios, pero si multimillonarios en amigos”

El propio Ralphy, era un hombre con un léxico y vocabulario exquisito  y le llegaba a todos, era el propio buena gente. Amigo de todos, y por eso llegaban los duros de la salsa y la música como: Nelson Pinedo,  Celia Cruz, Rubén Blades, Willy Colon, Oscar De León, Cheo Feliciano, Albita Rodríguez, Saulo Sánchez, Ernie Agosto, Joe Quijano, Alfredito de la Fe, entre muchos. Según Milton “Néstor ‘Patilla’ Sánchez, compositor de Barranquillero arrebatao,  escuchando música en la 100, compuso el tema famoso, que identifica al barranquillero.

“en la 100 y la 21 arrebatao”

La # 100, era una nota musical, estar allá era disfrutar de un placer que cada quien lo sentía de una forma especial, era un vacilón. La # 100 siempre estará en el corazón del verdadero barranquillero.

¡QUE VIVA BARRANQUILLA Y SU MUSICA, QUE VIVA LA #100!

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