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Por: ARQ. JUAN MANUEL CAMARGO CORREA

Para nadie es un secreto, que posterior a la revolución industrial la población se desplazó a las ciudades, movidos por su afán de buscar nuevos horizontes, esto obligó a la transformación del paisaje urbano, obligando a la ciudad de aquel entonces a priorizar lo industrial sobre la naturaleza y el carácter humanista del buen vivir humano, la única prioridad era la generación de industrias y colocaban en segundo plano la organización de la ciudad y la amenidad de la misma, no obstante esto fueron las bases para la nueva ciudad.

La ciudad ha sido un ente cambiante y fascinante, desde la revolución industrial, pasando por las guerras y la era espacial, todo lo anterior ha sido semilla para estilos, tipologías y  tendencias que dejaron huella indeleble en la memoria tangible e intangible de las ciudades, por tanto, podemos pensar que la ciudad es un ser vivo que “cambia de vestimenta” es un producto de capas sobre capas de proyectos de arquitectos que han dejado huellas torcieron las dimensiones del espacio y trascendieron la cuarta dimensión con la permanencia de muchas edificaciones icónicas, esto lo conocemos como patrimonio, la huella e identidad del sentir de ciudad de tiempos pasados y  de la actualidad tendrá voz en un porvenir, y para ver ese porvenir tenemos que aterrizar en el presente, ver que está pasando en tendencias y tecnologías  para hacernos una vaga idea de lo que nos vendrá como aldeanos urbanos.

¡Una mirada, dos miradas, y por qué no, una mirada más!

Hoy día la situación del mundo a causa del covid 19, ha realizado cambios en nuestros hábitos de vida, para nadie es secreto, esto ha producido un freno en los modos de producción en masa, quiere decir, los abastecimientos de productos de consumo del campo a la ciudad se han visto afectado, también es cierto, que el autoabastecimiento por familia, es una cultura que está promoviéndose para efectos de ahorro ante el aumento del costo del modo de vida en nuestras ciudades, por tal motivo que la arquitectura toma como inspiración la agricultura y lo implementa en las edificaciones de una manera objetiva, como prolongación del lenguaje arquitectónico.

Todo lo anterior produce una nueva cultura alimentaria, amigable y amable con el ambiente urbano, quiere decir, que la arquitectura se une para habilitar espacios y aprovechar al máximo las áreas internas o externas una edificación para promover agricultura y abastecimiento de productos de consumo saludable, como lo son verduras, vegetales y legumbres, si miramos este aspecto los edificios se convierten en “colonias humanas urbanas” auto-sustentables, y si observamos más a fondo, dicho tratamiento verde es una extensión de la naturaleza en la ciudad, por tanto, nuestra mirada se traslada hacia un aporte de salubridad, pero de allí surge otra mirada más, las soluciones técnicas constructivas que demanda esto sumado el  aseo constante y permanente que requiere, y cuál sería el tratamiento a los residuos que produzca estas nuevas áreas, y la otra mirada que surge es el consumo de agua y su respectivo reciclaje.

Además, se corre el mínimo riesgo de que esta nueva modalidad reemplace a la agricultura tradicional, puesto que es un producto fresco y con accesibilidad inmediata por parte del consumidor, no obstante, conociendo lo “devorador” que es el humano, la agricultura siempre prevalecerá, lo ha demostrado con el correr de los siglos.

¡Afortunadamente!

Este nuevo método es conocido como Smart City, esto demanda proyectos con un lenguaje arquitectónico que genere mercado e influencia, quiere decir, que el entorno urbano sea propicio para generar mercado, pocas palabras, la ciudad tenga identidad mercantil, estamos hablando de: “citymarketing”, la ciudad sola es generadora de turistas para atraer no solo visitantes sino también a futuros moradores.

 Afortunadamente hoy día se cuenta con toda la tecnología para poder llevar a cabo todos estos nobles ideales para que la edificación sea una granja agrícola urbana, todo esto ocasiona un aporte a la inclusión, puesto que se propondría el estudio de las universidades para verificar los aportes que estas nuevas proyecciones de ciudades verdes y edificaciones ecológicas.

La propuesta es aprovechar las azoteas, fachadas verticales, huertos internos, aprovechamiento de áreas exclusivas para la cultura agro-urbana, Se estima que en 2008 existían en España unos 15 huertos urbanos actualmente esta cantidad aumento a 900 en todo el país.

Los precursores de esta nueva cultura agro-urbana son los millennials, su “chip” mental esta siempre dispuesto a un cambio para un mañana promisorio en energías verdes y sostenibilidad ecológica, tal parece estamos alcanzando en gran manera, el mayor beneficiado es la ecología en la ciudad.

Afortunadamente grandes empresas han apostado por este nuevo estilo de granjas verticales y de huertos articulados en la edificación, dentro de estas empresas podemos mencionar “Farm in the City” (Granja en la ciudad) dicha empresa ha desarrollado modelos económicos de diseño e instalación del mismo.

Es siempre reconfortante ver que los pasos de estos nuevos métodos pueden ir a velocidades variadas de acuerdo a la inversión de la empresa privada o las entidades públicas, todo esto con el fin de que los objetivos del milenio en material ambiental y ecológica se cumplan paulatinamente.

Afortunadamente no estamos tan lejos de lo que se imagina un panorama futuro, hoy día somos testigos directos de lo que hace 30 o 40 años considerábamos imposible, la arquitectura y su aporte en tecnologías verdes no ha sido la excepción, la granja de las fachadas, los huertos de la edificación, y las azoteas “fértiles”, están con la tecnología disponible, falta ver el interés de los constructores en masa, o la disposición institucional para establecer parámetros y compromisos de acción en cuanto a esta materia, y que no solo se quede en retóricas políticas.

A orillas del Támesis (junto al Puente de Londres)-Concurso de ideas,2018

Ejemplo

En el Bronx EEUU , la Osborne Association, que acoge a ex presidiarios y sus familias para que puedan empezar una nueva vida, tiene varios negocios propios en que los miembros esto con el fin de involucrarse a la sociedad nuevamente, antes que beneficios ecológicos , estamos abarcando una labor social y de autoabastecimiento sobre el paradigma de ex presidiario, estamos hablando que en las cubiertas de los edificios se maneja la recolección de aguas lluvias que son recicladas.

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