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Por: Jenniffer Rueda Martínez

Diciembre es un mes esperado por la mayoría de personas, yo no sé si a ti te pasa pero en este tiempo todo se ve, se siente y hasta huele diferente, el cielo es como más azul, el sol más brillante, la brisa más suave, hay un no sé, qué no sé dónde  en el ambiente que te anuncia que estas en una época diferente, hay quienes lo relacionan con “la mejor época del año”, y pues claro, es que en este mes a lo largo de la historia se han realizado celebraciones con un toque especial que las diferencia al resto del año como son: El día de las velitas, la llegada de la Navidad y la fiesta de fin de año; hasta aquí estas fechas por sus nombres solo tendrían un significado sentimental, emocional y espiritual, sin embargo desde hace muchos años la sociedad de consumo desmedido ha realizado una manipulación mental en la que hemos caído, donde pareciera que la única importancia que tiene este mes es el de lo material, tener, comprar de una forma desesperada y en algunos casos hasta absurda, lo cual ocasiona que se convierta incluso desde meses anteriores en un motivo de preocupación, hay emisoras que incluso desde el mes de septiembre te dicen que “se siente que llego diciembre”, y empiezan muchas personas a experimentar un susto acompañado de pensamientos que pasan como una cinta en la cabeza al cuestionarte: ¿Sera que voy a tener para estrenar ropa y zapatos, arreglarme el cabello y las uñas?,  ¿será que voy a tener para comprarle la lista interminable de regalos de los niños de la familia y los regalos de los adultos también? ¿Será que voy a tener para la cena navideña y embutir la mesa de alimentos de punta a punta hasta que no quepan más? ¿Será que voy a tener para viajar? Tengo que decorar toda la casa con lo último en moda que hay en el mercado relacionado con adornos navideños, tengo que ir estrellándome con todos que al igual que yo se van a matar por lo poco que queda en el centro comercial, en este mes vales por lo que tienes y por lo que das, todo esto obviamente porque no podemos quedarnos atrás sin montar las fotos y selfis en las redes sociales igual que todos los demás para presumir que si estoy “cumpliendo” con el requisito que te impone esta temporada y obviamente sin darnos cuenta enriqueciendo los bolsillos de los grandes empresarios, más de lo que ya los tienen y nosotros por supuesto empobreciéndonos más, a costa muchas veces de nuestros derroches y deudas que en Enero te pasan factura.

Y qué decir de las personas que por este tiempo no tienen pareja, te cuento que el efecto de las lucecitas brillantes, la musiquita nostálgica y las películas con tema navideño donde todos terminan en final feliz se convierten en un peligro, porque entonces parece que fuera obligación estar emparejado, lo cual hace muchas veces que las personas se arrepientan de haber finalizado una mala relación y los impulsa a volver con esa persona, o buscar a como dé lugar donde sea, con quien sea, a la hora que sea y bajo cualquier circunstancia la compañía de alguien, pues te cuento mi querido lector y lectora que el mes de diciembre igual que todos los meses va a pasar y más rápido de lo que imaginas, pero el daño emocional y las consecuencias negativas que te vas a causar con el toxico o la toxica va a permanecer por mucho más tiempo en tu vida, mira bien la frase que vas a leer a continuación y repítela todas las veces que puedas: “si no tienes pareja te aseguro que por eso no te vas a morir, disfruta tu momento y disfrútate a ti mismo/a”

Te invito a que te detengas un momento a investigar el verdadero origen y significado de estas fechas; resulta que el día de las velitas, es en realidad para los Católicos, la fiesta de la Inmaculada Concepción, donde cuenta la historia que los creyentes encienden velas protegidas por farolitos de colores en sus terrazas para que a las 12 de la medianoche del 7 de diciembre la Virgen Inmaculada Concepción recorre las calles y su presencia se queda en el hogar de los que cumplen este requisito que la familia ofrece en señal de aceptación y bienvenida para la madre de Dios en ese hogar. Seguimos con la llegada de la Navidad, resulta que un 25 de diciembre una pareja de esposos llamados María y José, estaban embarazados del niño Jesús, a ellos les toco salir corriendo del lugar donde residían debido a algunas injusticias políticas, que si se quedaban los afectaría y estaban buscando refugio ya que él bebe estaba a punto de nacer, María montada en un burro con ese barrigón de 9 meses que solo entendemos las que lo hemos tenido y José tocando puerta a puerta en cada casa para ver quien sentía compasión y les daba posada, por fin un habitante de Belén, se compadeció de la pareja y les mostro un establo que solo tenía paja y animales, si allí en las condiciones más humildes, desprendidas, desinteresadas, allí en un pesebre nació El Salvador del mundo; y finalmente la fiesta de fin de año, el fin de un ciclo y el inicio de otro, fecha para mirar hacia adentro y realizar una autoevaluación acerca de lo que hicimos con los 365 días que Dios nos regaló y sí, porque no, realizar proyecciones aterrizadas para el año venidero.

En conclusión, la época de fin de año solo es feliz y está llena de gozo, alegría, paz y tranquilidad para el que la entiende, para mi es sinónimo de encuentro espiritual con Dios, reencuentro con mis seres amados y encuentro conmigo misma, acompañado de inspiración, pensamientos, análisis, reflexión y emociones en lo posible positivas; concéntrate en lo realmente valioso e importante, lo demás es invento de los seres humanos y de las grandes empresas, has lo que puedas con lo que tengas, bien lo dice el cantante y predicador católico en una de sus canciones “No hay Navidad sin Jesús” ¿y para ti el mes de diciembre que significa?

Nota: El contenido de este artículo, es libre, espontáneo y de completa responsabilidad del Autor Jenniffer Rueda MartínezPsicóloga