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Por: Jorge Guebely
Por ignorancia, el pueblo afgano creó su propio infierno. Confiaba en su peor enemigo que no eran los talibanes, ni los rusos, ni los norteamericanos. Eran sus políticos corruptos, los que robaron los dólares enviados por USA, el presidente Ashraf Ghani quien huyó en helicóptero atestado de billetes.
Pavorosa tragedia afgana similar a la colombiana. El pueblo colombiano también confía en su peor enemigo. No en Estados Unidos o Rusia, Venezuela o Cuba, tampoco en el mono Jojoy por sus crímenes de guerra o Iván Márquez por su anacronismo histórico.
Confía en sus políticos corruptos, liberales y conservadores, Centro Democrático y Cambio Radical. Confía en los clanes políticos: ya la banda Char en Barranquilla o la Aguilar en Bucaramanga. Confía en los políticos tradicionales; los que, desde hace 200 años, construyen las ruinas de este país.
Ellos originan nuestras miserias estomacales y morales, espirituales y humanas. Heraldos negros de las elites terratenientes y empresariales, banqueras y contratistas. Cercanos a narcotraficantes y jueces corrompidos, violan la ley. Ingeniosos en las artimañas, ganan todas las elecciones comprando votos y alterando resultados. Cínicos, abusan de promesas y pisotean compromisos. De espíritu criminal, crean paramilitares y militares criminales. Provocan todas las guerras a través de sus políticas elitistas, excluyentes e infames. Son los verdaderos creadores de las guerrillas.
Usufructuando la ignorancia popular, se hacen invisibles a pesar de sus escandalosas visibilidades. Rostros que brillan en el Congreso. Se los escucha por sus silencios cómplices o por sus tramposas algarabías. Adictos al desfalco nacional, apoyaron a la ex-ministra Karen Abudinen, poco les importó el importante desfalco a la Nación. Contaminados de mermelada, apoyan la inmoral suspensión de la ley de garantía electoral. Peligrosos enemigos del pueblo, temibles especuladores de los dineros públicos, los que manipulan para ganar elecciones
A casi todos ellos los carcome la podredumbre: Podredumbre sus argumentos para justificar su podredumbre. Podredumbre su moral que ya no les importa su podredumbre. Podredumbre su anhelo de poder que usa para fomentar su podredumbre. Podredumbre su nivel intelectual que exhala podredumbre. Podredumbre su insensibilidad social que fomenta la podredumbre nacional. Podredumbre su ser humano, horripilante vanguardia de una especie que se pudre.
Enemigos que, disfrazados de amigos, engatusan al ignorante: Al ignorante que vende su voto. Al ignorante que no vota. Al ignorante que vota por una promesa. Al ignorante que vota por un cargo. Al ignorante que, por ignorante, vota por ellos. Ignorante que labra su propio infierno pues “No hay tinieblas sino en la ignorancia” según William Shakespeare.
Nota: El contenido de este artículo, es libre, espontáneo y de completa responsabilidad del Autor.

