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Por: Jairo Eduardo Soto Molina
“Crezco por igual en las regiones vastas y en las estrechas, crezco por igual entren los negros y los blancos.” — Walt Whitman, libro Hojas de hierba
Repensar la región y la universidad significa articular con el pensamiento del gobierno un nuevo horizonte, un horizonte humano, de la vida del clima, de la aniquilación total de la corrupción, el rescate de la dignidad, la recuperación del estatus de una región tan rica en materias primas como la región Caribe. Con esta puesta de universidades que hoy tenemos ancladas en modelos o enfoques parasitarios. Estos conocimientos están más descontextualizados o son impertinentes que el nuevo contexto reclama.
Se deben resignificar los currículos que ganó el movimiento ciudadano cuando se los arrebató al estado y luego no se supo que hacer esas propuestas por que no había formación política ni un gobierno que impulsara esas nuevas responsabilidades de la universidad pública.
Hay que señalar que el Sistema Estatal de Universidades del Caribe colombiano (Sue Caribe) jamás comprendió la integralidad de los saberes y de los conocimientos para potenciar a una región que ha sido catastróficamente olvidada y maltratada por el centralismo.
El presidente electo, Gustavo Petro, ha anunciado la puesta en marcha de un programa de diálogos regionales para debatir la problemática de los diferentes escenarios del país, de tal manera que sea posible la identificación de necesidades que es necesario atender con prioridad. Así lo manifestó en Buenaventura y el Chocó en su visita reciente al pacifico colombiano.
Esta propuesta va a tomar por sorpresa a los gobernantes y dirigentes regionales, pues, como se ha evidenciado, son muy pocas las entidades departamentales y municipales que han estructurado proyectos de inversión. Mucho menos las universidades de la provincia olvidada, donde no existe una fuerte tradición investigativa, ni fomento de esta.
El desarrollo regional son las metas, recursos, inversiones, personas y empresas geolocalizadas, territorializadas o especializadas, que la sociedad se propone en las regiones para lograr su bienestar objetivo y subjetivo, su crecimiento social, económico, y el cuidado de su medio ambiente, todo en armonía, dentro de un desarrollo sostenible. Se requieren de nuevos actores que participen en la economía a nivel micro o macroeconómico para cambiar el modelo actual de una manera gradual. Para el país no haber atendido los fenómenos económicos o sociales que han ocurrido en las regiones ha causado un impacto directo que estos han tenido sobre la calidad de vida de sus habitantes.
Una región no puede desarrollarse por sí misma sin el hombre para explotarla, es por ello que el crecimiento y el desarrollo de una región dependen de la cantidad y de la capacidad de este recurso. El señor presidente lo ha comprendido y está buscando hojas de vidas cualificadas (doctores) que quieran apostarle a esta propuesta.
De lo anterior surgen preguntas como ¿Por qué unas regiones se desarrollan más que otras? y ¿Porque el desarrollo de una región afecta el nivel de vida de las personas? ¿Cuál sería el papel de las universidades públicas en este nuevo contexto?
Cita al cierre:
“Los humanistas no necesitan abundar en argumentación cuando enfatizan que hoy el mundo está en condiciones tecnológicas suficientes para solucionar en corto tiempo los problemas de vastas regiones en lo que hace a pleno empleo, alimentación, salubridad, vivienda e instrucción. Si esta posibilidad no se realiza es, sencillamente, porque la especulación monstruosa del gran capital lo está impidiendo.” — Silo escritor argentino 1938 – 2010
Tomémonos un tinto seamos amigos. Sigan siendo felices Jairo les dice
Nota: El contenido de este artículo, es libre, espontáneo y de completa responsabilidad del Autor. Jairo Eduardo Soto Molina, Profesor de tiempo completo titular, investigador 1279 (80), Doctor en ciencias Humanas, Par académico MiniCiencias-MEN

