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Por: Madia Muskus

Se considera que una persona se encuentra en estado de pobreza cuando vive con menos de US$1,90 al día. La ONU define la pobreza como la condición por la cual las necesidades básicas de las personas no están cubiertas, alrededor del mundo se calcula que, a nivel mundial, en 109 países con una población de 5.900 millones de personas: 1.300 millones de personas sufren la pobreza en múltiples dimensiones.

La pobreza se mide actualmente en una escala multidimensional, el Índice de Pobreza Multidimensional – Global (IPM Global) es una medición de la pobreza que refleja las múltiples carencias que enfrentan las personas pobres al mismo tiempo en áreas como educación, salud, entre otros. El IPM refleja tanto la incidencia de la pobreza multidimensional, siendo la proporción de personas en una población que son pobres multidimensionales, y su intensidad que es el número promedio de carencias que cada persona pobre experimenta al mismo tiempo.

Para realizar estas mediciones se tienen dos métodos, el Método indirecto, que mide los recursos del hogar, estimando si son suficientes para que el hogar pueda tener un nivel de vida aceptable según los estándares prevalecientes, bienestar: posibilidad de consumo y el Método directo o tradición de conteo: Este evalúa si los hogares satisfacen sus necesidades básicas, en esta miden los bienes y servicios disponibles en el hogar y Bienestar como el consumo efectivamente realizado.

Algunos de los factores que inciden en esta situación de pobreza están la mengua de los ingresos, la pérdida de puestos de trabajo y los ceses laborales durante la pandemia fueron especialmente perjudiciales para los hogares pobres. Las mujeres, los jóvenes y los trabajadores informales y de bajos salarios, en particular aquellos que viven en zonas urbanas, se encontraban entre los más perjudicados. La desigualdad aumentó tanto dentro de los países como entre ellos, causando impactos a largo plazo en el acceso a las oportunidades y la movilidad social.

La desigualdad de oportunidades y de ingresos se acrecientan bruscamente y, cada año, la brecha entre ricos y pobres se hace más grande. En este último año, mientras millones de personas luchan contra la erosión de los derechos de los trabajadores y la disposición del empleo para llegar a otro día, el poder empresarial y la riqueza de la clase multimillonaria han inscrito un aumento sin precedentes.

La pobreza y la desigualdad no son inevitables. Son el resultado de decisiones deliberadas o de la falta de medidas que desempoderan a los más pobres y marginados de nuestras sociedades y violan sus derechos fundamentales. La violencia silenciosa y sostenida de la pobreza desde la exclusión social, discriminación estructural esto dificulta la salida de las personas atrapadas en la pobreza extrema.

Este año se celebra el 35º aniversario del Día Mundial para la Superación de la Extrema Pobreza y el 30º aniversario del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, fecha que se celebra los 17 de octubre, “Dignidad para todos en la práctica: los compromisos que asumimos juntos por la justicia social, la paz y el planeta” siendo el tema del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza para 2022-2023. La dignidad del ser humano no solo es un derecho fundamental en sí mismo, sino que constituye la base del resto de los demás derechos fundamentales. 

Nota: El contenido de este artículo, es opinión y conceptos libres, espontáneos y de completa responsabilidad del Autor. Psicóloga Madia Muskus