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Por: Alfredo Felipe Martínez Agamez

Entramos en el mes donde prácticamente todo es felicidad, armonía, amor, risas y abrazos, claro está como todo en la viña del señor, estarán aquellas personas que por distintas circunstancias no gozaran de sus eclipsantes momentos de euforia y éxtasis de felicidad, por el contrario estarán en los tiempos de vacas flacas.

Para nada ocurre en el mundo de la política colombiana, donde desde el primero de diciembre las instalaciones del Congreso en Senado y Cámara respectivamente, ruedan las bolsas de regalos, las empresas, particulares y cualquier agradecido con un político de alto vuelo envía su buen detalle.

El título de esta pequeña catarsis, es sin duda alguna, la radiografía de lo que somos en este país, donde la triquiñuela, el robo, la mentira es el pan de cada día, en las noticias bien y mal contadas nos percatamos que existen unos completos demonios sueltos botando fuego como dragones gigantes asechando a sus víctimas. El mundo de la guerra que parece nunca acabar en nuestro país es algo que no superamos sobre todo en los territorios apartados donde las tierras se la disputan los grupos armados y flamantes terratenientes que no salen del mundo feudal de otras épocas; en las ciudades capitales existen barrios y zonas que literalmente son propiedad del hampa, así como se reparten las alcaldías, gobernaciones y entes descentralizados los “politiqueros” de siempre.

En este país, no se escapa nadie, ni los religiosos pertenecientes a grupos de diferentes iglesias, ni los que pertenecen a un grupo, partido o mal llamado color político, y hoy con la tremenda polarización entre derecha e izquierda, en cada bando existen muchos demonios, demasiadas ratas y las bajas pasiones están al orden del día.

Hoy prácticamente, estamos amenazados en América Latina o Hispanoamérica, por el “mono” Trump, quien está a dos rayitas de iniciar un despropósito y genocidio en el hermano país de Venezuela, y anunció que Colombia también podría recibir la misma cucharada de agresión que nuestro vecino. Y muchos desalmados que no saben y nunca han vivido una guerra de verdad, aplauden que se desarrolle una estrategia bélica en nuestra zona, al igual que aplauden las guerras en el Medio Oriente, en África y en Ucrania. Los demonios están sueltos y quieren destrozar al planeta y en Colombia hemos vivido desde tiempos inmemoriales una cruel guerra y derramamiento de sangre.

Esperemos que en este mes de diciembre el Rey de la vida y el Universo, mantengan amarrados a los demonios que desde las grandes fincas, apartamentos lujosos, mansiones y de cuantos privilegios manejan los hilos de la economía subterránea y de la perversidad.