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GASPAR HERNANDEZ CAAMAÑO
Daniel Mordzinski, argentina 1960, es reconocido como “El fotógrafo de los escritores“, y este libro-galería: “Vargas Llosa, el escribidor y la vida” (Planeta), es el resultado del seguimiento durante más de treinta (30) años al peruano Premio Nobel de Literatura (2010), persiguiendo además de imágenes la geografía de su vida en ciudades como Lima, Madrid, París, Bogotá, Cartagena de Indias, Estocolmo y otras del mundo hasta retratar el alma íntima y pública del escritor.

La portada
“Vargas llosa, el escribidor y la vida” es un libro lujosamente impreso en papel bond. Tiene 140 páginas. Páginas de magnificas fotografías, a pleno color, complementadas éstas con frases precisas y célebres que el Nobel pronunció en diversas circunstancias personales, familiares, académicas y de personaje vivo y polémico de su acontecer intelectual. Mario Vargas llosa fue un intelectual liberal. Frases en libro así lo retratan. Comparto unas:

Vargas actor de teatro
De la labor fotográfica de Mordzinski, Vargas Llosa escribió: “Ahora bien, decir que Daniel Mordzinski ha “fotografiado” a los autores es insuficiente. Porque las imágenes (…) son en verdad una interpretación profunda y respetuosa de su personalidad tal como aparece reflejado en sus rasgos, semblante y expresiones. Por eso los retratos de Daniel Mordzinski tienen una autenticidad que es un ingrediente central de su belleza artística”(pág. 7).

En Cartagena de indias
Sobre la literatura el peruano dijo, al recibir en 1967 el Premio Rómulo Gallegos:
“La literatura es fuego, que ella significa inconformidad y rebelión, que la razón del ser del escritor es la protesta, la contradicción y la crítica”(pág. 19).

Con Patricia en Estocolmo
De la novela enseño:
“Que los novelistas salgan a disputar al cine, la televisión y la subliteratura el privilegio de contar historias, que la buena literatura salga de nuevo a la calle y se replete de aventuras es una buena cosa. El único camino, por cierto, en el que el gran público y la literatura pueden de nuevo coincidir, como en el siglo XIX, cuando los grandes narradores no tenían escrúpulos en admitir que entretener fuera también una obligación de la novela”(pág. 118).

Con Isabel en Madrid
Vargas Llosa fue un coleccionista de esculturas de hipopótamos; y sobre esos animales expresó:
“Sí, es feo, tosco, da la impresión de la brutalidad, pero, en realidad, es muy delicado. Me emociona esa contradicción. Además, practica el sexo con convicción. La vida sexual de los hipopótamos, aunque esto parezca un juego cortazariano, requiere elaboración, una vida muy refinada. Si algún animal practica el erotismo, este es, sin dudas, el hipopótamo, que goza haciendo el amor“(pág. 114).
La próxima: Mejor calidad de vida del barranquillero por el desarrollo del distrito?

