Por: GASPAR HERNÁNDEZ CAAMAÑO.

“Ahora que lo he conseguido, que he realizado mis sueños, me doy cuenta de lo que verdaderamente quiero ser: un gran reportero, un incansable buscador de noticias. Siempre quise ser lo que ahora no soy…”. García Márquez. 1971._____________

De los géneros periodísticos, el reportaje es uno de los que más oficio y creación exige al periodista, por sus requisitos de investigación previa e imaginación al momento de la redacción. Otro es la crónica, pero ésta es más espontánea y ligera en su estructura informativa y creativa. Ambos géneros, en su ejercicio, exhiben la capacidad y el talento del redactor: o es un “cargaladrillo” o un creativo.

Tanto Cepeda Samudio como García Márquez se hicieron periodistas desde la adolescencia, en los estudios secundarios. Álvaro en la juventud viajo a New York a estudiar, en la Universidad de Columbia, unos cursos intensivos de periodismo. Mientras tanto, Gabriel empírico total, creo la fundación para el nuevo periodismo que funciona, aún, en Cartagena y donde imparten enseñanzas a los jóvenes periodistas de América Latina, en cursos que orientan reconocidos docentes.

Cepeda y Gabo en la redacción de El Nacional de Barranquilla

En la Barranquilla de mitad del Siglo XX, fueron redactores-jefes del periódico, desaparecido, “El Nacional“. En donde Cepeda Samudio vislumbra una tesis sobre el oficio que, años más tarde, Gabo califica como “El más hermoso del mundo“. Álvaro decía: “Nuestro oficio consiste en describir el quién, el cómo, el dónde y el porqué de las noticias”(ver pág. 158 del libro “Biografía de un genio mamagallista). En “El Nacional” escribieron, en la breve estadía, crónicas y columnas de opinión, recogidas en libros pocos difundidos popularmente.

El pasado 20 de agosto, uninorte celebró el 1er Encuentro de Colecciones Especiales, en el cual se dio un conversatorio sobre Cepeda Samudio y el periodismo, con intervenciones del historiador Eduardo Posada Carbo y los profesores Orlando Araujo y Alfredo Sabbagh. Los panelistas plantearon el aparente conflicto sí Cepeda y, obvio, Gabo fueron más escritores que reporteros. Por ello, creo oportuno compartir la siguiente frase de García Márquez: “No quiero que se me recuerde por Cien Años de Soledad, ni por lo del premio nobel. Sino por el periódico. Nací periodista y hoy me siento más reportero que nunca. Lo llevo en la sangre. Me tira”.

Eduardo Posada, en Uninorte. Fue director del Diario del Caribe

Con esta la frase se podrá dilucidar el conflicto?. Lo cierto es que ambos redactaron reportajes de antología que nutren la historia del periodismo literario de América Latina.

Tanto Gabo como Cepeda son autores de reportajes excepciones, creados y publicados años antes del llamado nuevo periodismo, impulsado por periodistas norteamericanos como Gay Talese, Norman Mailer, Tom Woolf y Truman Capote (a sangre fria). En barranquillero, en 1968, siendo editor del Diario del Caribe, realizó una entrevista humana al célebre jugador brasileño de fútbol, mane “Garrincha“, en una fugaz temporada como jugador del equipo junior. La misma fue publicada, con el título “Reportaje a garrincha“, en El Tiempo y El Heraldo. Aparece en un libro de antología cuyo autor es Daniel Samper Pizano y se puede ver en Youtube.

A su vez, García Márquez, siendo redactor de El Espectador, en 1954, elaboró la serie “Relato de una naufrago“, la que agotaba ediciones diarias y causó conmoción en la Dictadura del General Rojas Pinilla, tanto que clausuró al diario de la familia Cano. Y a finales del siglo XX publicó, en libro, un extenso reportaje titulado: “Noticia de un secuestro“, sobre la retención y muerte de la hija de un Presidente de la República, por cuyo Estatuto de Seguridad Gabo debió “huir” de Bogotá temiendo ser secuestrado.

Gabo en El Espectador, 1954

Daniel Samper Pizano, en el artículo: “Si Cepeda hubiera vivido noventa años“, publicado en el libro “Los años de aprendizaje de Alvaro Cepeda Samudio“(Editorial Uninorte), dirigido por Tita Cepeda y Julio Olaciregui, precisa lo siguiente: 

“En cuanto al qué, no tengo dudas de que el maestro seguiría aferrado a los puntales del periodismo de siempre: abrir bien los ojos, no tragar entero, buscar la verdad, investigar, estudiar y dominar el lenguaje, contextualizar, trasladarse a los escenarios de la noticia, seguir la pista de los hechos ya relatados. Y no confiar en la memoria ni en los aparatos de registro, que suelen fallar en los momentos críticos. Cepeda tenía las ideas claras: “Solo creo en los periodistas que llevan papel y lápiz“, decía”. (ver pág. 109).

En el capítulo “El gran fracaso de Cepeda y García Márquez” del libro “Biografía de un genio mamagallista”(Ariel), los autores Juanita Samper & Mario Jaramillo cuentan que en una columna de octubre de 1953, en El Nacional, Cepeda escribió: “Su misión primera es informar los hechos como los hechos se sucedan”. Para agregar: “No creo que el verdadero periodista tenga más deberes que los de informar y orientar a las colectividades en la medida que su inteligencia y su criterio le señalen, ni más derechos que el de exigir una total libertad para cumplir este su trabajo”(ver pág 99 opus cite).

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En las páginas 65 y 66 del libro “Gabriel García Márquez, un genio con muchos rostros“(Periscopio casa editorial), del gabologo cartagenero Orlando Oliveros se registran antecedentes de la creación de la Fundación para un Nuevo Periodismo, en razón a que GABO creía que: “Para ser periodista hace falta una base cultural importante, mucha práctica, y también mucha ética“.

E insistía en que “La ética es un conocimiento que tiene que estar en todo el oficio del periodista. Yo creo que, en todos los oficios, pero particularmente en el periodista. La enorme responsabilidad que tienen los periodistas es que la clarificación con el lector y la opinión pública tiene que ser inmediata“.

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Es que, definitivamente, periodista no es oficio para cualquiera, como recordaba Ryszard Kapuscinski, periodista polaco: “Las malas personas no pueden ser buenos periodistas“.

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