LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LO MEDIOS PERIODÍSTICOS.

Por: GASPAR HERNANDEZ CAAMAÑO
“El hombre que se miente a sí mismo y escucha su propia mentira llega a tal extremo que ya no puede distinguir la verdad dentro de sí ni a su alrededor y pierde todo respeto por sí mismo y por los demás“. Fedor Dostoyevsky. ________.
Cuando ejercí la reportaría en el Diario del Caribe, en los años 80s, me ordenaron entrevistar al Maestro Hector Rojas Herazo, lo visite en Crespo (Cartagena). Entre ginebras y aguacates rellenos de spaguetty, el novelista, poeta y pintor sucreño lanzó la frase: “De la calumnia todo queda!”, con la que titulamos la primera página de la Revista Dominical del desaparecido Diario, donde publicó la conversación con ágape caribeño.
He recordado aquella experiencia periodística porque, en tiempos presente, la prensa “cortesana” como la “opositora” – al poder o contra él -, vienen difundiendo, sin respeto alguno a garantías constitucionales como la presunción de inocencia, tanto en páginas impresas y redes sociales, entrevistas y caricaturas que han motivado querellas ante la fiscalía general de la Nación por presuntos delitos contra la integridad personal y moral.

Aludo a publicaciones divulgadas por la revista semana y por el caricaturista matador relacionadas con actividades de las primeras damas de la Nación. Una ex-esposa del “último Aureliano Buendía” que pasó por la Casa de Nariño y la esposa del actual inquilino felino del histórico inmueble bogotano. Ambas señoras se han considerado víctimas de presuntas calumnias e injurias y solicitado intervención judicial.
Ambas publicaciones, en un Medio de Comunicación Social tradicional y, la otra, en un “trino”(X) en las nobilísimas Redes Sociales. Tanto uno y otra fundamentan, tales publicaciones tildadas de ofensivas, en el amparo o garantía de la libertad de expresión, derecho fundamental consagrado en el artículo 20 de la Constitución Política del 91, aún vigente. Es decir, que serían publicaciones garantizadas constitucionalmente. (art 73 c.p.).

Cuando la polémica se armó por declaraciones del Jefe de Estado, en la inauguración de la nueva sede del diario El Tiempo, como las de la Fundación de la Libertad de Prensa, FLIP, en “defensa” de comunicadores, caen a mis manos dos (2) libros. Un regalo traído desde Santiago, “UN PERIODISMO CORTESANO, Prensa y Sociedad en el Chile del Siglo XXI (Lom ediciones), de Eduardo Santa Cruz. Otro adquirido en la librería Nacional, “sin respeto, una crisis social” (Paidós) de filósofo de la moda europea Byung Chul Han.
Armado con estos textos me adentre, sin mayor temor a un zarpazo rayado, en la presente reflexión sobre el panorama que hoy blinda, en la Colombia fragmentada, la difusión de información de naturaleza periodística. No sin antes, regresar a mis ejemplares, uno de Legis y otro de Leyer, ambos comentados y anotados, de la Constitución Política del 91, un alimento hermenéutico diario para evitar el olvido, el anquilosamiento “ideológico” y buscar la vía de la democracia constitucional.
En “SIN RESPETO, una crisis social”, el coreano Chul Han, profesor en universidades alemanas, dice:
“En su sentido primogénito, la autoridad no es represora, sino generadora. Crea una comunidad. La Constitución, por ejemplo, representa una autoridad legal sobre la que se establece todo Estado de Derecho. Quien por autoridad entiende exclusivamente una instancia de dominación que exige obediencia ciega está perdiendo de vista su esencia, su energía generadora“(ver pág. 103).
Por otra parte, el chileno Santa Cruz, también docente universitario, recuerda que: “La concepción original del periodismo moderno de que los hechos y las noticias existen por fuera del SUJETO que los conoce para difundirlos, es decir los y las periodistas”. Y precisar: “En los tiempos actuales prevalece (…) no reconocer que la realidad periodística y sus discursos no es comprensible desde la óptica dualista, “verdaderos” y “falsos”(…) constituyéndose en el supremo tribunal de la verdad y la calidad“(ver pág. 148).
Ante esos precedentes doctrinales, que comparto, acudo a lo consagrado en nuestra Constitución Política al declarar que COLOMBIA “es un Estado social de Derecho(…) fundado en el respeto de la dignidad humana“(art 1o.c.p.); donde “Se garantiza a toda persona la libertad(…) de fundar medios masivos de comunicación. estos son libres y tienen responsabilidad social“(art 20 cp.). En Colombia “la actividad periodística gozará de protección para garantizar su libertad e independencia profesional”. (art 73 cp.).
Ante lo consagrado constitucionalmente y lo aprendido del filósofo y del periodista citados, en relación a las circunstancias del ejercicio del periodismo en Colombia, me asalta el siguiente interrogante: ¿cuál es el nivel la independencia profesional de medios y periodistas, si el poder ejecutivo, en todos sus niveles territoriales, tiene y financia “oficinas de prensa“(art 10 de la Ley 51 de 1975), amén de repartir pauta publicitaria?
No dudo que existe periodismo independiente, más allá de lograr algún sostenimiento estatal. Pero, de igual manera, o “a mi manera” como cantó F. Sinatra, existe un evidente periodismo cortesano que no es otro que aquel que le “hace la corte” al poder gubernamental o desata ira contra Él, es decir, aquel periodismo y/o periodistas que se erigen en “tribunal de la verdad“.
Por ello, recuerdo a interesados en ejercer periodismo “Libre e independiente“, la siguiente frase del Emperador Napoleón, del siglo XVIII:
“La libertad de prensa, en manos de los gobiernos, debe ser un poderoso medio auxiliar para hacer llegar a todos los confines del estado, las sanas opiniones y los buenos principios. Abandonar la prensa a sí misma significa, ciertamente, dormirse junto a un peligro“. ¡Déjala ahí, porque “De la calumnia todo queda!”.
La próxima: Tres libros sobre la vieja barranquilla, la arenosa.

