Telatiroplena.com, periodismo serio, social y humano
Por: Jairo Eduardo Soto Molina

A propósito del éxito del Carnaval 2024 Eso es mondar, de Carlos Vives, que ha causado furor en algunos contextos, que muy a pesar del eufemismo, manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante: y estupor en otros escenarios de la vida cotidiana de la ciudad con gente que quiere ser más papistas que el Papa.
La verdad es que el canta-autor está en lo cierto. La palabra mondar existe en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Pero la expresión popular y en polémica es la palabra “mondá” la cual, tiene su origen en el verbo “mondar”, que significa “pelar” en español. Se deriva de este verbo y se utiliza como un adjetivo sustantivado. Por ejemplo, en algunos lugares se refiere a la acción de pelar frutas o verduras, mientras que en otros puede tener un significado coloquial o regional específico. La expresión “mondá” se ha popularizado en algunos contextos regionales de habla hispana, sobre todo en la región Caribe colombiana y puede tener diferentes connotaciones dependiendo del contexto cultural en el que se utilice. Pero la primera precisión que queremos hacer es que la palabra “mondá también existe en un diccionario de uso de la lengua española de María Moliner, investigadora, filóloga y autora entrañable que nos hace amar nuestra lengua; nació en 1900, el año cero como ella decía.
Si alguien comprendía la lengua y su funcionamiento, era María Moliner, una filóloga que, a su manera, se rebeló contra la Real Academia de la Lengua al crear su propio diccionario, completamente sola y con sus propios recursos. Estudio filología y letras en la Universidad de Zaragoza y trabajó como bibliotecaria toda su vida mientras criaba a sus 4 hijos en esos años difíciles de la guerra civil española. Amaba el lenguaje, el vivo, el de la calle, el de las malas palabras, el que no pide permiso para existir. Rebelde, se negó a aceptar que el español correcto era el que dictaban un montón de hombres y una añeja institución; y lo hizo valientemente, ya que decidió comenzar su propio diccionario. Pensó que le llevaría 2 años, pero se tardó 16 persistentes sin claudicar armada solo con su máquina de escribir y su poderoso intelecto definió alrededor de 80.000 palabras, incluyendo ejemplos de uso, ideas afines, y raíces léxicas. Su diccionario quedó comprendido en dos tomos de cerca de 3.000 páginas; dos veces más grande que el de la propia Real Academia de la Lengua Española, la misma institución que en ese tiempo de hombres, con todo el inmenso trabajo de Moliner, le negó su entrada. A ella sin cuidado lo que le importaba era demostrar que la lengua nos pertenece a nosotros a quien la hablamos. De lo único que se arrepintió fue de no haberle dedicado más tiempo a las palabras mal sonantes como la aquí abocada.
Conocí este diccionario a través de mi profesor Leopoldo Aranda quien nos hacía sacar copias de ese voluminoso diccionario de dos tomos y nos permitía observarlo en las clases cuando pertinentemente lo llevaba para explicar términos muy coloquiales como el aquí avocado, Aranda sostenía que “la mondá era la verga pelá”, es decir con el prepucio echado hacia atrás. Hace unos días una amiga filosofa y feminista venezolana, Gloria Comesaña de origen español, me envió un video a través de Instagram de la autora de este singular diccionario. Enseguida recordé las clases del profesor Aranda, que eran una genialidad en cuanto al valor etimológico de las voces latinas y griegas provenientes del español. Según su diccionario, la palabra mondar proviene del sur de España, concretamente Andalucía y Sevilla, luego se extendió al centro y resto de la península. La vida y obra de esta mujer rebelde que desafió los límites de la sociedad y de ella misma es fascinante e investigarla hace convertirla en tu heroína.
Pero volviendo al verbo mondar, he aquí su definición y acepciones. Del lat. mundāre ‘limpiar, purificar’.1. tr. Quitar la cáscara a las frutas, la corteza o piel a los tubérculos, o la vaina a las legumbres. Sin.: pelar, descascarar. 2. tr. Limpiar algo quitándole lo que está adherido a ello o metido entre sus partes. 3. tr. Cortar o quitar las ramas u hojas secas o superfluas de un vegetal. Sin.: podar, escamondar, descortezar. 4. tr. Cortar a alguien el pelo. 5. tr. Limpiar de mucosidad el pecho o la garganta carraspeando o tosiendo repetidas veces antes de hablar o cantar. 6. tr. coloq. Quitar a alguien lo que tiene, especialmente el dinero. (de ahí surge estar mondao) 7. tr. coloq. Azotar, apalear. 8. tr. p. us. Limpiar el fondo de un río, un canal o un pozo. 9. prnl. coloq. Reírse mucho y con ganas. (mondar los dientes)
En la Costa Caribe colombiana, el pene es ‘la mondá’. Pero su significado también depende de las circunstancias y va más allá de lo carnal. “Eso es mondá” califica algo como negativo, mientras que “eso es la mondá” se usa para expresar totalmente lo contrario. Lo bueno y lo malo se puede medir con la misma regla.
Los costeños habían decidido acoger una teoría mítica, más colorida: dicen las leyendas locales que la palabra cobró vida como consecuencia del encuentro de dos mundos, cuando las prostitutas francesas llegaban al Caribe para buscar fortuna en los burdeles con los comerciantes y se encontraban con la privilegiada constitución física de los negros. los fines de semana se ‘mamaban’ en ron todo el billete y cuando llegaban donde las buenas chicas, se bajaban los pantalones y ellas solo podían decir ‘¡Mondieu!’”, cuenta el escritor Luis Guillermo Martínez en el documental ‘La mondá’, que produjeron Andrés Vega y Elkin Ramos en el 2012, y es uno de los primeros acercamientos documentados a la etimología de la palabra. Lo cual queda totalmente revaluada con esta acepción del Diccionario de uso de la lengua española.
El disfraz de marimonda también lleva la mondá en la cara, como el pájaro macuá. Creada a lo mejor por “un man ‘llevao’, sin billete, auténtico ‘mamador de gallo’ barranquillero, para criticar a los dirigentes y las corbatas de esa época, y por eso quiso darle a la máscara esa forma fálica”.
Luego de que ‘Paragüita’ empezó a desfilar con el atuendo, se le unieron más marimondas, y en 1984 conformaron una de las comparsas más importantes de la historia del Carnaval de Barranquilla, con más de 900 miembros, entre ellos 80 extranjeros poseídos por el espíritu de la máscara.

Paragüitas y las Marimondas del Barrio Abajo.
Nota: El contenido de este artículo, es opinión y conceptos libres, espontáneos y de completa responsabilidad del Autor. Por: Jairo Eduardo Soto Molina, Profesor de tiempo completo titular, investigador 1279 (80), Doctor en ciencias Humanas, Par académico MiniCiencias-MEN

