COLOMBIA EN LA CONSTITUCIÓN ES REPUBLICA UNITARIA Y DIVINA.

Por: GASPAR HERNÁNDEZ CAAMAÑO.
La historia, realmente relatada o narrada desde la ficción, no miente. Y menos cuando un territorio posee la poderosa riqueza con que la naturaleza ha bendecido a nuestro país, Colombia, con: dos (2) océanos, un mar cuasi propio, El Caribe, ríos potentes, montañas productivas, selva con fauna y belleza floral y un suelo preñado de piedras preciosas, oro y petróleo. Pero “habitado” por violencia endémica.
Por la existencia de una violencia, ampliamente estudiada por académicos y sufrida por inocentes (menores reclutados), como generadora por “rebeldes” sin futuro, criminales explotadores de drogas narcóticas y asaltantes con armas blancas a toda hora, por esa violencia, nuestro país no es una sociedad moderna, respetuosa y garantizadora de los Derechos y Deberes de todos y cada uno de sus nacionales.

En abril de 1991, año en que se proclamó la Constitución Política vigente, el periodista Dario Arizmendi entrevistó, al Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez y le pregunto:
“Qué le duele de Colombia cuando estas en el exterior?”. Gabo respondió, con garbo y expresividad caribeña:
“La falta de conocimiento que tiene el mundo de lo que es Colombia.
Este es un país que es una potencia cultural. Con una creatividad extraordinaria. Nosotros no nos damos cuenta. Más aún la prueba de la grandeza de Colombia es que es un país que ha sobrevivido a todas sus malas noticias. A todo lo que ha ocurrido y a toda esa mala prensa, Colombia sigue para adelante, sigue creciendo. Yo creo que otro país del mundo no hubiera podido resistir eso. Y Colombia está intacta, lesionada pero sus valores primordiales están intactos”. Vea la entrevista que le hacen a GABO https://web.facebook.com/reel/28158180267174919

Coherente a esa declaración, no Macondiana, me permito recordar lo que consagra el artículo 1ro de la Constitución Política del 91:
“Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de república unitaria(…), fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalecía del interés general”.
También es útil recordar el contenido del Preámbulo:
“el pueblo de Colombia En ejercicio de su poder soberano(…), invocando la protección de dios, y con el fin de fortalecer la unidad de la nación y asegurar a sus integrantes la vida y la paz(…) decreta, sanciona y promulga la siguiente constitución política de Colombia“. La norma de normas aplicables a toda actuación ciudadana.
Decidí recordar la existencia del principio, como la invocación a Dios del preámbulo, por dos razones:
1ra). Frente a la desgracia natural del sismo que afecta nuestra Costa Pacífica y la Región Cafetera, Colombia solidaria ha demostrado, con crecer, su grandeza.
2da). Algunos “pedagogos” (ejemplo Julián de Zubiria) han olvidado que Colombia, como sociedad, es católica mayoritariamente, sin impedir otras religiones (islámica, budista, ortodoxa, etc.), sé expresen libremente. cada ser tiene su propio dios, no es deber del estado imponerlo.
Ahora bien, tampoco es permitido olvidar, desde lo educativo, lo político y lo histórico que, en Colombia, existe dentro del marco jurídico un concordato con la Santa Sede, el cual está legitimado mediante la ley 20 de 1974, que en la mayoría de sus disposiciones fue declarada exequible por la Corte Constitucional frente a las normas de libertad religiosa consagradas en nuestra vigente Carta Magna de 1991, en razón a la naturaleza plural y laica de las instituciones del Estado. Llover sobre mojado es imprudencia.

Durante mis tiempos de estudiante y docente, tanto en Educación Primaria, Media, Superior y Post-grado, nadie me obligó a profesar determinado culto, pero si observe como algunos profesores, simpatizantes del pensamiento del filósofo y economista alemán Karl Marx, indicaban al alumnado tales preferencias ideológicas, tanto que solo vine a leer y estudiar las ideas de Inmanuel Kant, algunas consagradas en la Constitución Política del 91(respeto de la dignidad humana), durante una Maestría, porque eran consideradas “revisionistas”, es decir retrogradas.
La verdad es que siento, intuyo, que en materia de educación política, como sociedad, hemos retrocedido a una especie de Feudalismo Medieval por la existencia, de más y mucho más, de grupos armados al margen de la ley a lo largo y ancho del territorio nacional. Entonces, retomar “el monopolio de la fuerza” por parte del Estado, sin excesos ni extremismos, es desarrollar nuestra democracia constitucional sin espadas libertadoras. Aspiremos que el poder narciso permanezca dormido.
Mientras redactaba asistí, el pasado 4 del presente y ardiente mes, a la Cinemateca del Caribe a la proyección del documental “9 de abril“, sobre El Bogotazo por el asesinato de Gaitán. Mientras veía imágenes y voces, no deje de pensar que las enseñanzas de la vida y muerte del “Caudillo del Pueblo” están vigentes, pues la retórica y el histrionismo con la Espada del Libertador del “Ultimo Aureliano” fueron, para mi, “pura carreta mamerta”, dedicada a dividir para reinar; afortunadamente el dios de Colombia la protegió.
LA PRÓXIMA: LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA EN EL PACTO.

