LAS DISTORSIONES DE LA DE LA CONJETURA DE DOMINGO MALABET

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Por: Armando Luis Arrieta Barbosa

Para contextualizar este comentario, recordamos al lector que, hacía la segunda mitad del siglo XIX, Domingo Malabet elaboró una propuesta que intenta explicar el inicio del caserío Camacho y de otros pequeños poblados en las actuales tierras de Barranquilla. Luego, esta conjetura fue incluida en el libro: Barranquilla: Su Pasado y Su Presente de José Ramón Vergara y Fernando Baena, publicado inicialmente en 1922 y reeditado posteriormente en 1946.

También, en esta obra, Vergara y Baena incluyen su propia interpretación de la propuesta de Malabet, y a ésta precisamente, se hará referencia en esta oportunidad. Esto, por cuanto los cambios hechos por estos historiadores a la misma, alteran por completo su esencia y la tornan frágil a la crítica. Dado el mal estado del único ejemplar de la primera edición que hemos tenido a la mano, apoyaremos este comentario en uno de la segunda edición de 1946.

Inicialmente, en el apartado “Orígenes”, como su nombre lo indica, los historiadores José Ramón Vergara y Fernando Baena se refieren a su propuesta sobre los comienzos de la ciudad de Barranquilla. Al respecto plantean que esta ciudad se inició hacia el año de 1629, con la formación de las barrancas llamadas luego de San Nicolás, en los alrededores de la plazoleta de la Cruz vieja, ubicada en el cruce de la actual calle 32 con la carrera 44.

Un poco más adelante, hace referencia a los antecedentes de este primer caserío, pero al no disponer de otro tipo de documentos donde apoyar su propuesta, lo hacen en la versión original de Domingo Malabet. Sin embargo, al observar que la fecha sugerida por ellos para la formación del caserío de Barrancas de San Nicolás, coincide con el periodo propuesto por Malabet para la formación del caserío de Camacho, omitir la existencia de este caserío.

Igualmente, omiten el periodo de tiempo en el que, según Malabet, creció Camacho, dado inicio algunos de sus pobladores a la Playa, luego a Siape, la Concepción, Veranillo y finalmente, a las Barrancas de San Nicolás. En fin, eliminan de su propuesta, el periodo de tiempo que acercaba la propuesta de Malabet a la realidad, alejándose Vergara y Baena del momento histórico en que el caserío de las Barrancas de San Nicolás tomó ese nombre.

Recordamos al lector que, según mostramos en una publicación anterior, el sitio de Camacho se formó realmente en 1610, año en que el visitador Juan de Villabona trasladó a los hacendados españoles de Galapa, junto con sus trabajadores, hasta la ribera del río. En consecuencia, al tomar Malabet los años de 1620 para tratar de explicar el inicio del caserío de Camacho, solo se desfasa del tiempo real en cerca de dos decenios.

En cambio, al proponer Vergara y Baena el año de 1629 para la formación del caserío de las Barrancas de San Nicolás, se aleja doblemente de la realidad. Por una parte, porque antes de llamarse este caserío con ese nombre, fue denominado Barrancas de Camacho. Lo cual se puede constatar en un fragmento de un avalúo de bienes publicado por José Agustín Blanco Barros en la página 228 de su libro El Norte de Tierradentro y los Orígenes de Barranquilla.

Por otra parte, el caserío que dio inicio a la ciudad de Barranquilla, realmente se formó a mediados del siglo XVII y solo tomó el nombre de sitio de las Barrancas de San Nicolás de Tolentino hacia el tercer tercio del siglo XVII. Lo que se puede confirmar en un pleito sucesorio relacionado también por Blanco Barros en la página 235 de ese mismo libro, el cual informa que el juez Joseph de Madariaga citó a los testigos de este caso en dicho sitio.

Una segunda modificación a la versión original de Malabet la hacen Vergara y Baena en la página 4 de su obra, al referirse al tema de las personas que se trasladaron con su ganado hasta el río en los años de 1620. Recordamos al lector que, según aquel pensador, se trató de “los pobladores del vecino pueblo de Galapa”, de lo cual entendemos se refería a los hacendados españoles que habían colonizado los alrededores de este pueblo.

No obstante, enterados Vergara y Baena de que la Galapa de los años de 1620 era un pueblo indígena, cambian la palabra “pobladores” por “moradores” y agregan entre guiones: “la fuerte agrupación indígena que recibió el impulso de la conquista española”. Y, con esta “corrección”, además de alterar la esencia de esta propuesta, contribuyen a fomentar la falsa idea de que fue Malabet quien dijo que los indígenas de Galapa fundaron a Barranquilla.

Como resultado de haberle atribuido a Malabet esta última afirmación, todas las críticas, especialmente, las de José Agustín Blanco Barros, se hacen equivocadamente a este pensador, cuando deberían ir dirigidas a Vergara y Baena. Recordamos al lector que Blanco Barros en su libro publicado en 1987, muestra que, por muchas razones, los indígenas de Galapa no podían ser ganaderos, sino solo cultivadores de maíz, yuca y otros productos.

Una tercera modificación realizada por Vergara y Baena a la versión original de Malabet, fue el haber tomado el año de 1629 como fecha inicial de la fundación de Barranquilla. Recordamos al lector que, en una publicación anterior, se mostró que al referirse Malabet a los años de 1620, solo quiso explicar las condiciones climáticas que condujeron al traslado de los hacendados de Galapa al sector del río y dar inicio al caserío de Camacho.

Sin embargo, ni en esta ni en ninguna otra parte del relato de Malabet, este pensador utiliza el término “fundación”, salvo cuando se refiere al crecimiento del caserío de Camacho y afirma dice así “surgió el conato para la fundación de un pueblo de carácter duradero”. Pero, a continuación, explica que esta idea de fundar una ciudad fue abandonada debido a los continuos ataques piratas a la costa Caribe y dada la cercanía de Camacho al mar Caribe.

Lo anterior nos hace pensar que Malabet tenían claro que la ciudad de Barranquilla no se había iniciado con la formación de Camacho ni durante el periodo de los años de 1620. Por ello, luego de referirse a la formación de este caserío, trata de explicar los inicios de los caseríos de la Playa, Siape, la Concepción, Veranillo y las Barrancas de San Nicolás. De lo que se puede inferir que, para este pensador, Barranquilla se originó con este último caserío.

Pese a lo anterior, no entendemos la razón por la cual se le atribuye también a Malabet el haber planteado el tema de la fundación de Barranquilla, cuando en realidad, él solo se refirió a la formación de Camacho. Es muy posible que esta idea equivocada haya resultado de asociar la gente el periodo de los años de 1620 propuesto por Malabet para la formación de Camacho, con el año de 1629 sugerido por Vergara y Baena para la fundación de Barranquilla.

Una cuarta modificación que hacen Vergara y Baena a la versión original de Malabet consistió en ubicar el caserío de Camacho y las llamadas “Sabanitas de Camacho” en cercanías de La Playa. Esto, se puede apreciar cuando los primeros afirman en la página 4 de su libro que, los playones de Camacho y las Playas “tenían sus defensas del mar en los islotes de Puerto Belillo, Mayorquín e Isla Verde y en los playones de Villalón y San Nicolás, que los separaban del río”.

De lo que podemos entender, dada la ubicación de estos islotes y playones que, tanto Camacho como las Playas estaban localizados, según estos autores, hacía el sector del mar Caribe. Sin embargo, si se lee con detenimiento la versión original de Malabet, puede concluirse que este pensador, además de ubicar a Camacho un poco distante de La Playa, deja entrever que se encontraba hacía el sector del brazo principal del río Magdalena.

Lo primero se puede advertir al referirse Malabet a los inicios del caserío de La Playa. Al respecto dice este pensador que el ganado que quedó en Camacho, “poco a poco fue descendiendo a los playones” donde sus dueños construyeron “algunas chozas en el lugar llamado hoy La Playa”. Lo que nos deja ver por ahora que el caserío de Camacho estaba ubicado en una zona más alta de la ribera del río Magdalena que el caserío de La Playa, aunque no dice a qué tan distante.

A continuación, Malabet nos da una idea de la distancia entre ambos caseríos cuando después de referirse a un mar de leva que afectó a la Playa, dice que esa calamidad obligó a sus habitantes a trasladarse por la “margen occidental del Magdalena” para detenerse luego en Camacho. De lo cual podemos inferir que este caserío se ubicaba en la ribera oeste del brazo principal río Magdalena. No, en la ribera del caño de la Piña, donde se ubicaba el caserío de La Playa, según los historiadores Vergara y Baena.

Pero, lo que más nos hace pensar que Malabet sabía que Camacho no estaba ubicado en el sector del mar Caribe, sino del río Magdalena, es cuando describe en su relato la ruta seguida por el ganado que salió de los montes de Galapa. Al respecto dice este pensador que al arreciar el verano que secó los pastos y las fuentes de agua de este sector, “tomó rumbo hacia el norte, trasmontó la Sierra y descendió hasta el lugar llamado entonces las Sabanitas de Camacho.”

De lo anterior se puede entender entonces, que los animales agobiados por la sed y el hambre debieron seguir el viejo camino real de Galapa, el cual coincidía aproximadamente con la actual carretera de la Cordialidad. Lo anterior, por cuanto de otra manera, no hubiese sido posible trasmontar una “Sierra” (la Sierrita) y bajar luego hasta el lugar donde pastaba el ganado durante los periodos de sequía (el caño de Veranillo), donde estaban ubicadas realmente las “Sabanitas de Camacho”.

En cambio, si el ganado hubiese tomado hacia el sector de la Playa, donde sugieren Vergara y Baena que se encontraba el caserío de Camacho, el camino utilizado por éste, sería el de Galapa a Juan Mina, para luego seguir por la ribera del arroyo Grande. Pero, en tal caso, estos animales no hubiesen tenido la necesidad de trasmontar ninguna “Sierra”, porque si se observa en un mapa físico, este sector geográfico es bastante regular y plano. En consecuencia, no coincidiría con el relato de Domingo Malabet.

Por otra parte, si revisamos los documentos de archivo, encontramos que previamente a la existencia del sitio de Camacho, existió el pueblo indígena de Camacho. Ahora bien, sobre la ubicación de este pueblo, la única referencia directa que tenemos, es la dada por Ana Jiménez, a quien el gobernador de Cartagena lo entregó en encomienda en 1559. Al respecto dice esta encomendera en una carta publicada por José Agustín Blanco en 1987 (p. 283), que estaba localizado “junto a la mar a las bocas del río grande”.

De esta carta, se podría interpretar que este pueblo indígena estaba ubicado en la ribera del caño de la Piña, entre Siape y la Playa, si se tiene cuenta que, para el siglo XVI, según dejan ver los mapas coloniales, este caño era uno de los brazos de desagüe del río Magdalena. Sin embargo, al considerar Blanco Barros que el único rastro arqueológico de un pueblo indígena grande, cercano a la desembocadura del río se encontró en el barrio “Abajo” de Barranquilla, ubica este pueblo indígena en este sector.

Esto, parece confirmarse en un informe de 1534, publicado por Juan Friede en 1955, el cual habla de una expedición de saqueo en la cual 17 españoles murieron por el ataque de los indígenas cuando transitaban en un caño que según la descripción era el de Veranillo. Igualmente, una carta enviada al rey de España por Pedro de Heredia en 1542, publicada por Juan Friede en 1960, le informa acerca de la captura de indígenas y sobre el saqueo de los cultivos que hacían los españoles en los islotes de la ribera occidental del río Magdalena.

También, encontramos una real cédula de 1552, publicada por Antonio Ybot León en 1952, donde el príncipe Felipe II dice estar informado del excesivo trabajo realizado por los pueblos ubicados “junto a la barranca del río grande entre Santa Marta y Cartagena”. Lo que nos lleva a pensar que el príncipe se refiere a Malambo y Camacho, los únicos pueblos indígenas del sector que prestaban el servicio de la boga en el río Magdalena a sus encomenderos Alonso López de Ayala y Domingo de San Cruz, respectivamente.

Más tarde, al desaparecer el pueblo indígena de Camacho, el visitador Juan de Villabona formó el sitio de libres de Camacho en 1610, en el mismo sector donde antes había estado el primero de estos pueblos. Esto, se puede advertir en una adjudicación de tierra de 1625, publicada por Eduardo Gutiérrez de Piñeres en 1924, la que informa que estos terrenos estaban ubicados en la tierra adentro, en el sitio que llaman Camacho, a tres cuartos de legua del dicho sitio para la sierra y camino de Galapa.

De lo que se puede entender por asociación que el camino relacionado en esta adjudicación de tierra, es el mismo referenciado por Domingo Malabet al describir la ruta seguida por el ganado que salió de los montes de Galapa. Igualmente, es el mismo señalado en un inventario de bienes de la hacienda San Nicolás de 1659, publicado por José Agustín Blanco en 1987, donde se informa que las tierras de esta estancia están a mano derecha del camino que va a Galapa y comprenden hasta un arroyo después de pasar la sierra.

En consecuencia, tanto el pueblo indígena como el sitio de hombres libres de Camacho, estaban ubicados en el sector contiguo a la ciénaga que existió en el pasado en el viejo centro de Barranquilla, donde comenzaba el camino real de Galapa. Más exactamente, en la ribera occidental del caño de Veranillo, donde igualmente estaban ubicadas también las llamadas “Sabanitas de Camacho”, las que servían de abrevadero al ganado de los hacendados alejados del rio durante las épocas de sequía.

Armando Luis Arrieta Barbosa,

Historiador, Magister en Historia, Doctor en Educación.

WhatsApp: 301 781 7267. Correo electrónico: armandoarrietab@gmail.com

Referencias bibliográficas

Blanco Barros, José Agustín (1987). El Norte de Tierradentro y los Orígenes de Barranquilla. Bogotá: Banco de la República.

Friede, Juan (1955). Documentos Inéditos para la Historia de Colombia, T. III. Bogotá: Academia Colombiana de Historia.

Friede, Juan (1960). Documentos Inéditos para la Historia de Colombia, T. VI. Bogotá: Academia Colombiana de Historia.

Ybot León, Antonio (1952). La Arteria Histórica del Nuevo Reino de Granada. Bogotá: Editorial A. B. C.

Piñeres, Eduardo Gutiérrez de. (1924). Documentos para la Historia del Departamento de Bolívar. Cartagena: Imprenta Departamental.

Vergara y Velasco, Francisco Javier (1901). Nueva Geografía de Colombia, Escrita por Regiones Naturales. Bogotá: Banco de la República.

Vergara, José Ramón y Baena, Fernando. (1922). Barranquilla: Su Pasado y Su Presente. Barranquilla: Alirio Bernal Editor (1946).

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