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Por: ALFREDO FELIPE MARTINEZ AGAMEZ

Como periodista, es maravilloso estar en contacto con las historias que nos brinda el diario vivir. En esta oportunidad, llegué a conocer las vivencias de la danza más antigua que tiene el Carnaval de Barranquilla, el Congo Grande.

Los días lunes y martes de carnaval, me metí en el rancho, en la sede de este grupo ubicada en pleno corazón del barrio San Isidro, la verdad  fue algo maravilloso.

Definitivamente, lo que se logra ver, es que los integrantes viven desde las entrañas, es puro corazón, es visceral la pasión y el amor que sienten por las fiestas del Rey Momo. No importa el dolor, las tristezas, el hambre, el calor, el frío, la brisa, nada es impedimento para colocarse el atuendo, maquillarse y al son de tambores iniciar el movimiento del cuerpo, que como guerreros se van a la batalla a ganar aplausos, a gritar consignas de alegría y fuerza en los desfiles del Carnaval.

El Congo Grande surgió gracias a la inventiva y al deseo de materializar el arte, tal cual lo quiso ver reflejado el gran artesano de origen italiano Joaquín Brachi, quien fue el fundador de esta danza colmada de guerreros y de negros dispuestos a batallar… a batallar en la batalla de flores y a batallar frente a un público, cuyo propósito era demostrar una danza vestida de lujos y ostentosidad… así reflejó a la «Campeona», al «rey y dueño de la plaza» al «papá de los pollitos», al orgullo hecho danza y que a lo largo de los años ha ido creciendo y demostrando el valor que representa para el carnaval de Barranquilla y para todos los barranquilleros, ya que son ellos quienes le atribuyen al grupo el primer lugar en todas las modalidades de guerreros africanos.

“Mi abuelo Víctor Manuel Bonifaz Jiménez, desde los 17 años  salió en la danza y murió de 90 años, antes de irse de este mundo, me dijo ‘te entrego mi legado, no me lo dejes morir’, y era seguir la tradición de bailar en la danza del Congo; hoy mis hijos, mi esposo, mis sobrinos, mis hermanos y yo pertenecemos al legendario Congo Grande” Afirma Irina Bonifaz.

Vámonos que va a llover, que el camino es culebrero… vámonos que va a llover…

Adolfo Maury, hoy tiene la responsabilidad de dirigir la danza, para este guerrero, es una responsabilidad con sus ancestros, con su árbol genealógico, defender el legado de sus bisabuelos, abuelos y padres, quienes pertenecieron y defendieron los gritos de batalla del Congo Grande. “no es fácil, trabajamos con las uñas, nuestra misión y visión en la danza, la hacemos con amor, esto hace parte de nuestro ADN, a pesar que somos patrimonio oral e inmaterial de la humanidad, como lo declara la Unesco, el apoyo que recibimos es muy pequeño, prácticamente nada” afirma Maury.

La danza del  Congo Grande, tiene la fuerza y virilidad, del toro; la lucha entre el negro africano y la selva, se refleja en el tigre; el poder está reflejado en el oso.

Algo que tienen marcado estos guerreros, es su tradición, su vestuario, sus cantos, su espontaneidad, y el respeto a sus antepasados; siempre en carnaval llegan al cementerio Calancala, para rendirle culto y unos minutos a esos guerreros, que se adelantaron en el viaje a la eternidad, les cantan, les bailan y expresan su respeto a los difuntos.

Hoy esta danza, con 144 años de historia, piensa en que la tradición no muera, y por eso están trabajando fuerte en las nuevas generaciones, inculcándole, el respeto, la disciplina por lo tradicional y por la danza. Niños y niñas hoy hacen parte del semillero de danzantes, quienes con la ayuda de sus padres, llevan la responsabilidad de ser los herederos de la tradición. “hoy estamos pensando, en el crecimiento, sostenimiento y mantenimiento de nuestra tradición, este legado de nuestros antepasados debe seguir, y es nuestra responsabilidad” afirma Kendry Padilla, director de los pequeños danzantes.

 “RESEÑA HISTÓRICA DE LA DANZA DEL CONGO GRANDE DE BARRANQUILLA.FUNDADA UN 22 DE DICIEMBRE DE 1875.

144 AÑOS PATRIMONIO CULTURAL DEL CARNAVAL

Eran los días finales del año 1874… mes de noviembre… un grupo de personas, de profesión artesanos y trabajos varios, se reunieron en la casa de un amigo, que era el líder del grupo, situada en el Callejón de Providencia (actual carrera 25) con la Calle España (actual calle 34)… su nombre Joaquín Brachi… Barranquillero, de ascendencia Italiana…. Líder innato… amante de todo aquello que representaba la tradición… y principalmente el folclor… y las fiestas de Carnaval que ya se acercaban, y que cada año, motivaba más a los habitantes de la Villa, en su gran mayoría descendientes de familias de Bolívar, Magdalena, Europa y África, involucraban sus expresiones folclóricas.

En la conversación surgió el tema de las fiestas, y Don Joaquín concibe la idea de formar un grupo para participar activamente en el jolgorio.

Él… persona emprendedora… nacido el 24 de abril de 1820… con 54 años de edad… artesano de oficio y lector de todo libro que llegaba a sus manos, comenzó a fusionar ideas y recorrer los ancestros de los que conformaban la comunidad… y además a recordar las historias de lo que fue la época de los Virreyes… época de la colonia… uniformes de los ejércitos españoles y criollos… y todos reunidos, fueron trazando pautas para lo que sería la agrupación danzante, en esa fiesta que es un vértigo indescriptible… que es el centro de todo movimiento… la agitación de todas las fibras… el olvido de todos los pesares… y el anhelo de todas las locuras… y su origen se remonta a la época de los césares y a la antigua Grecia… pero los nuestros provienen del infinito Palenque para las fiestas de la Virgen de la Candelaria el dos de febrero, y estas se continuaban hasta el domingo, día que correspondía a los Negros Bozales…

En esa fecha los esclavos se congregaban en Cabildos… unos pertenecían al de Mandinga… otros al Carnavali… algunos al del Congo… otros más al de Mina. Cada uno con sus reinas y príncipes.

En ese mismo día, imitando con alegría las costumbres y vestidos de su patria, abrazando grandes escudos de madera, forrados en papel de colores vivos, llevando delantales de cueros de tigre, en la cabeza una especie de rodetes o turbantes guarnecido de plumas, al son de tambores, panderetas y golpeando platillos, llegaban al pie del Cerro de la Popa. Las mujeres no iban a la africana (semidesnudas), ya que sus Amas se esmeraban en adornarlas, y vestirlas, facilitándoles sus propias alhajas.

Las Reinas de cada Cabildo marchaban enjoyadas, mientras que sus princesas y las Damas de su corte se llenaban la cabeza con guirnaldas y ramos de flores, tanto por alivio para el sol… como por adornos.

Oían la misa de las 12:00 del día, bajaban con el mismo alboroto con que habían subido al cerro, y entraban a la ciudad a las 3:00 de la tarde. Las Reinas y sus Princesas se apuraban a entregar las joyas de sus amas y desde aquel momento quedaban en completa libertad para divertirse cada uno, en sus respectivos cabildos hasta el miércoles de ceniza.

Todos estaban atrapados con esta historia transmitida oralmente por los descendientes de esclavos y personas oriundas de Cartagena con tradición.

De pronto surgió la idea de ceñirse a uno de esos grupos étnicos que se ubicaban en cabildos como homenaje a su origen y fue… el del Congo… el escogido. Se comenzó entonces la investigación y apareció su esencia de ser una raza guerrera, con vestuarios imponentes conformados por la descripción narrada anteriormente. Quedaron emocionados y comenzaron la formación de lo que sería la “Danza Congo Grande”… de acuerdo a la historia debería ceñirse a la tradición… la raza negra eran los habitantes de esa región por lo tanto los hombres se llamarían… Negros… las mujeres… Negras…, la música que los acompañaría estaría conformada, tomando su tradición… por un tambor… una guacharaca… y un cantante que improvisaría versos alusivos a sucesos… los cuales respondían el coro… y con palmas los amigos de la danza que la acompañaban, palmoteando durante la trayectoria. A estos últimos se les llamó

Los vestidos de los Negros eran pantalón tradicional… con parches a la altura de la rodilla en forma de copa o cuadros, con encajes y adornos de seda (arandelas de diferentes colores)… la camisa manga larga… pechera o peto decorado con figuras al igual que una capa negra… bordados con encaje alrededor… turbante o gorro alto forrado con tela o papel brillante, adornado con flores artificiales… Desde el Turbante, en la parte de su base atrás se desprende una penca larga que casi llega a los talones, adornada con cintas, lazos y encajes de colores y algunos pedazos de espejos.

Las Negras (mujeres) sus faldas con tres volantes de colores y encajes… blusa escotada con dos o tres volantes y sin mangas… portan flores en la cabeza… y accesorios varios (collares y aretes).

En la mano derecha los Negros (hombres) llevan un machete de madera… y en la izquierda un muñeco o fetiche… otros una vejiga de cerdo… o una culebra viva.

Esas tradiciones Africanas, al ser introducidas al continente por los esclavos, empiezan a tener ciertos agregados, pues la Religión Católica difunde la aparición del Diablo, y fue así como se presenta al inicio, de la danza.

Se comenzaron los contactos y aparece el primer obstáculo para la primera citación a reunión y ensayo… las mujeres… solamente se hicieron presentes: trece… sin embargo la tenacidad de Brachi y sus compañeros logró que algunos hombres accedieran a salir vestidos de mujer… nuevamente se convocó a ensayo y asistieron ciento noventa hombres y cuarenta “mujeres”.

No se alcanzó a salir en las fiestas de ese año (2 de febrero)… pero con mucha disciplina fueron formando un grupo compacto y el martes 22 de diciembre de 1875, se fundó oficialmente la danza.

Don Joaquín escoge a Don Miguel Efro (comerciante de artesanías). Luis Macias y Teobaldo De La Rans para organizar lo que hasta el momento se tenía ensayado quedando de la siguiente manera:

Hombres (Negros)

Cuadrilla: Fila de dos personas entrelazados por los brazos llevando el ritmo de la música… siempre en actitud guerrera.

Desplazamientos: Figuras de serpiente… círculo… mariposa… marchas… y el famoso machete, el cual era golpeado contra el suelo, haciendo gestos de combate.

Negras: Bailan desplazándose hacia la derecha y hacia la izquierda, moviendo los hombros y con la falda sujeta con las manos para moverla.

Baile de casa: Se realiza entre parejas, danzando en un sitio estacionario rodeado de miembros del grupo que hacen palmas.

Diablo: Ronda con gran sigilo siguiendo cada uno de los movimientos de Negros y Negras.”

Copiado del archivo del Congo Grande.

El Congo Grande, durante 144 años ininterrumpidos, ha hecho del carnaval su vida, su pasión, nunca han dejado de brillar en las carnestolendas.  “viva el Congo Grande” gritan todos sus integrantes”.

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