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Por: ALFREDO FELIPE MARTINEZ AGAMEZ.

La historia de la ciudad de Barranquilla, es muy clara, la gran capital del departamento del Atlántico, nació,  creció, y sigue extendiéndose, sin ningún tipo de planificación, de todos sus barrios, el viejo prado fue el único en proyectarse con una visión clara y con estructuras maravillosas. Un alto porcentaje de los barrios en esta ciudad, fueron producto de invasiones y los que no, fueron entregados de manera muy básica; por lo que la gente con sus propios medios lograron sacar adelante sus entornos.

Gracias a los “charlatanes”, quienes muchos a través de juntas de acciones comunales, líderes sociales, asociaciones de vecinos, comités cívicos, entre otros, lograron unirse y luchar por proyectos sólidos en sus entornos.

Gracias a los “charlatanes”, muchos barrios lograron a punta de pica y pala, llevar el agua potable  y el alcantarillado a sus casas.

Gracias a los “charlatanes”, que se unieron para conseguir las redes eléctricas para sus barrios.

Gracias a los “charlatanes”, muchos barrios de Barranquilla, hoy cuentan con un templo religioso, sus propias iglesias católicas.

Gracias a los “charlatanes”, se lograron construir escuelas,  colegios públicos, parques, canchas de futbol y hasta salones comunales y puestos de salud.

Gracias a los “charlatanes”, que lucharon en otrora por sus comunidades, hicieron sus calles pavimentadas de manera artesanal.

Gracias a los “charlatanes”, que siempre se la han pasado gestionando ayudas para la gente necesitada de sus barrios, logrando entregar: sillas de ruedas, alimentación, féretros, documentos y muchas cosas a sus vecinos.

Gracias a los “charlatanes”, por organizar sancochos, bingos, rifas, colectas, pedir y enviar millones de cartas, para lograr conseguir el avance de sus barrios.

Yo, sí conozco a los “charlatanes” de los barrios, y sé que ellos, siempre han estado al frente, poniéndole el pecho a todos los problemas de las comunidades en los barrios. No los politiqueros, corruptos y mezquinos, que no saben, no conocen las verdaderas necesidades de la gente en comunidades barriales. Cabe anotar que es obligación constitucional de los mandatarios y servidores públicos, nombrados en las administraciones de turno, velar por el buen desarrollo y calidad de vida de la propia gente, y  hacer bien su trabajo, no  es motivo para darles aplausos.

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