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Por: Percy Bustes

“Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que sí puedo y sabiduría para entender la diferencia” – Marco Aurelio

No te asustes, todo lo que está ocurriendo es normal. No es un castigo divino ni el resultado de nuestra mala administración del mundo que recibimos. Hemos acelerado el proceso sí; hemos aumentado las contradicciones. Tantos cambios cuantitativos han producido un gran cambio cualitativo. Durante los próximos dos años vamos a ser testigos de la transformación natural del mundo que conocíamos en lo que se ha llamado la “Nueva Normalidad”. Este proceso no ha empezado de la noche a la mañana, ya los Mayas anunciaron una fecha: 21 de diciembre de 2012. Muchos pensaron que era la fecha del “Fin del Mundo” pero no, claramente lo que anunciaban era el inicio de un cambio de era, un cambio de paradigma que nos ha llevado a un punto donde muchísimos nos estamos preguntando ¿Quiénes somos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Hacia dónde queremos ir? ¿Cuál es nuestro propósito? – Tenemos poquísimo tiempo para analizar y decidir qué queremos conservar de lo antiguo y que queremos que prevalezca en el Nuevo Mundo. Estamos en medio de un proceso de transición. Este cambio o transformación se va a dar en diferentes áreas.  

Empezó con los cambios geológicos que se venían anunciando desde hace años: Calentamiento global, Derretimiento de los polos (y liberación de gas metano CH4, tan dañino para la vida), enormes incendios forestales, inundaciones, huracanes, terremotos, grandes sequías, heladas, friajes; fenómenos naturales que no sólo son más fuertes si no, duran más tiempo.

En este preciso momento, estamos viendo el gran problema a nivel de la salud: Coronavirus. Los resultados oficiales arrojan 10’000,000 de contagiados y 500,000 muertos en todo el mundo, pero estas cifras sólo consideran a las personas a las que se les hizo la prueba y dieron positivo. El número real es muchísimo mayor.

En el aspecto económico se han perdido millones de puestos de trabajo a nivel mundial y el perjuicio es astronómicamente mayor a las dos guerras mundiales juntas por lo que la recuperación también demorará. Se calcula que pasarán por lo menos 5 años para retomar los niveles anteriores a la pandemia, sin contar que las reglas de juego comúnmente aceptadas y la globalización, sufrirán un daño irreparable.

Todo esto generará un caos social con hambrunas de proporciones bíblicas, escasez de agua, crisis energética global, disminución de la producción agrícola que afectará principalmente a los países en vías de desarrollo o del tercer mundo. Se dice que, para 2050 Inglaterra, Estados Unidos y Gran parte de Europa se convertirán en Mega Fortalezas Militarizadas que evitarán a toda costa el ingreso de las grandes masas de indigentes provenientes de la zona sur. Todo esto llevará inevitablemente a un intento de mayor control por parte de los que están a cargo de las instituciones sociales o gobiernan el mundo actualmente.

La revolución industrial que se inicio en la segunda mitad del siglo XVIII y que se afianzó luego como la era industrial clásica a principios del siglo XX está llegando a su fin. Con seguridad los gobernantes de los países dominantes van a tratar aprovechar la coyuntura para obtener más poder, pero no va a ocurrir. El proceso es irreversible. No necesariamente es malo, es el inicio de la era del conocimiento. ¿Conocimiento de qué?

Borja Vilaseca nos lo explica desde España: “…el cambio de reglas que impone la era del conocimiento supone tomar las riendas de nuestra vida y nuestra profesión. Hay que olvidarse del hecho que Papa Estado y Mama Corporación se hagan cargo de nosotros. Ahora son tiempos de libertad, responsabilidad y madurez en lo profesional. Tenemos que hacernos cargo de nosotros mismos e incluso crear nuestra propia profesión y eso no es fácil…”

¿Cómo podemos materializar una respuesta inteligente y coherente que además de fácil de entender sea fácil de realizar? Aquí unos consejos de los filósofos modernos que suscribo plenamente:

  1. Diferencia lo que depende de ti de lo que no: Es inútil preocuparse por cosas que no puedes cambiar. Roba tiempo y energía, necesarios para actuar sobre aquello que sí depende de ti. Nada puedo hacer contra el clima, los terremotos, la opinión de los demás o las pandemias. Sí puedo controlar mis pensamientos, sentimientos, valores; cómo afrontar las situaciones, cómo reaccionar, de quién me rodeo.
  2. Conócete a ti mismo: Si uno aprende a observarse, entonces reconoce las virtudes propias y los defectos. A partir de ello, uno toma responsabilidad sobre aquello que nos pasa y, con base en el autoconocimiento, se actúa más sabiamente frente a las adversidades. El autoconocimiento deviene también en una liberación de la frustración, aceptando nuestra parte en los hechos de nuestra vida. HAZTE EL MÁXIMO RESPONSABLE DE TUS ACCIONES Y NUNCA MÁS TENDRÁS QUE BUSCAR CULPABLES.
  3. El presente es importantísimo: Más allá de evadir las emociones frustrantes, mucho de la clave está en el presente; concéntrate ahí todo lo que puedas. Recuerda que el hombre vive sólo en el presente, en este instante fugaz; todo el resto de la vida ya se ha ido o aún no se ha revelado.
  4. Piensa positivo, pero no bloquees: La maquinaria de la felicidad nos está obligando a esconder todas aquellas emociones que no embonan con la alegría. Ello es una trampa; afronta esas emociones (son buenas para la salud), déjalas ser y luego vuelve al presente. Es bueno tener metas pero un optimismo eufórico es falso, te frustrará y hará que bloquees (y cargues) con muchas emociones que también conforman la vida.
  5. Imagina el peor escenario: Puede parecer muy pesimista pero si sólo piensas que tu vida será estilo Walt Disney, te frustrarás enormemente. Desarrolla metas, pero siempre prepara psicológicamente el escenario de cómo sería si las cosas salieran fatal; ello hará que puedas tener una especie de escudo protector psicológico. Lo anterior hará también que seas realista, que te prepares para entender que la vida implica todo tipo de momentos.
  6. Agradece al levantarte y al acostarte: Si no crees en la figura de un Dios, agradece a la vida, a las personas que quieres o al cosmos, pero agradece. Es un acto significativo que te otorga humildad (el ego nunca va a llenarte) y que además conlleva un ejercicio de reflexión que pocas veces hacemos sobre nuestra vida, sobre lo bueno en ella, lo bueno en ti y lo maravilloso que puede ser darte cuenta. También es importante que hagas una revisión de tus penas pasadas, ello te dará perspectiva de lo bueno que ahora tienes; la perspectiva, aunque se viva en el presente, es crucial.

Conclusión: Lo esencial en esta nueva era es trabajar la educación emocional a través del autoconocimiento. Las personas debemos aprender a gestionar el mundo emocional que está en nuestro interior para desarrollar nuestro talento, nuestras capacidades, nuestras fortalezas; sanar la autoestima, fortalecer la confianza y tener otra visión de nosotros mismos, reinventarnos para ser útiles de aquí en adelante, ganarnos la vida $$ y aportar a la sociedad. Recuerda que de ahora en adelante la incertidumbre será la constante. Tenemos muchas herramientas a nuestra disposición para adaptarnos a esta realidad: Meditación, Relajación, Mindfulness, “Dieta Mental de los 7 Días”, la “Oración Científica”, Ayuno Intermitente, Yoga, Ejercicios de Respiración, Eneagrama de la Personalidad, etc. Te deseo lo mejor en este nuevo camino.

Nota: El contenido de este artículo, es libre, espontáneo y de completa  responsabilidad del Autor.

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