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Por: Roque Ortega Murillo.

El caos impera en el reino donde el aburrimiento, la tristeza y la violencia son estilo de vida; el descontento llevó a la gente a la locura colectiva, no se vislumbra un líder en medio de la crisis y la desesperación aumentó provocando sufrimiento y dolor.


Inesperadamente apareció en la plaza central El Emperador, El Corazón, dispuesto a remediar la situación y ponerle fin al despelote que agobia al reino. El corazón se dirigió al señor Estomago con rigor y le dijo: ¡Vamos a emprender una labor sanadora para equilibrar la economía energética del pueblo! ¡voy a ejercer como el monarca que soy!


– ¡En primer lugar, decreto que, a partir de hoy, la alegría y el goce permanente sean la misión ideal que se debe asumir para diluir las penas, nada de angustia ni de ansiedad! La vida debe ser un motivo de fiesta; ¡yo soy el verdadero responsable que todo se haya descompuesto!  – enfatizaba el señor corazón.


– ¿Cómo así, señor emperador? Preguntó el señor Estómago.

– De ahora en adelante necesito que aparezcan los músicos, payasos, títeres y bailarines, vamos a rumbear sin parar, estamos en carnaval, nuestros problemas hoy se van a un cesto, eso no va acabar con nuestro reino.


-Disculpe señor corazón, pero ¿usted perdió la razón? queremos medidas más serias, no veo cómo vamos a salir del atolladero con esas medidas festivas.


– Tranquilo querido Estomago, precisamente por tomar la vida demasiada en serio. Hemos desencadenado la aparición de lo que llamamos enfermedad. El hombre no está diseñado para enfermar, somos producto de una fuerza creadora perfecta, pero por vivir atrapados en una cultura estresada donde lo importante es la productividad, nos dejamos llevar a un estado de deterioro. Si nuestra ánima es triste desbarajusta toda estructura, y el sistema inmune, el nervioso, el hormonal se vuelven contra nosotros mismos, y la depresión o el mal humor nos afectan considerablemente.   Además, no se te olvide: soy el Residente del Espíritu y por lo tanto tengo la obligación celeste de trasmitir a todo el pueblo el camino a seguir para vivir enamorados.


– ¿Significa Señor que nosotros propiciamos la enfermedad?


-Claro que sí, nosotros abonamos el terreno para que aparezca la enfermedad, es una forma de vida, es el propio sujeto quien posibilita la aparición de un tumor, de una gripa, de un dolor de cabeza, y todo ello porque no saber vivir su propia existencia, disfrutarla y pasarla súper cheverísimo… ha perdido conexión e intercambio con el universo. Esa falta de unión y de interrelación con el medio lo lleva enfermar, la falta de una relación amable y armoniosa con ese universo, consigo mismo y con los demás desencadena el sufrimiento.


Según los textos antiguos se afirma que el corazón representa al emperador, es por ello que tiene en sí mismo la síntesis de toda la actividad del sujeto, es decir, la síntesis de su esencia más vital. “Yo rijo la energía psíquica”. Por eso dice el Nei Jing: “Si el Shen o psiquismo está en equilibrio, ninguna energía, por muy fuerte que sea, puede dañar el organismo”.

De acuerdo con este postulado concluimos que el sujeto enferma en la medida que su Shen se encuentra debilitado. Si el psiquismo está en equilibrio no hay de qué preocuparnos, vamos a mantenernos sanos. Saben ustedes señores que cualquier alteración emocional va a repercutir en la dinámica cardiaca: cuando nos ponemos nerviosos el corazón se acelera y cuando nos ponemos tristes se ralentiza, es decir, ese órgano precioso está respondiendo a cada situación que se produce en el organismo, igualmente, todas las variaciones hormónales que se producen a lo largo del día y la noche repercuten automáticamente en el corazón. Así vemos que la frecuencia cardiaca sube y baja a lo largo del día de una manera fisiológica, dependiendo de estas diferenciaciones hormonales.


-Vaya, señor Emperador, eso quiere decir que si mi ánima, mi humor, mi espíritu están en armonía tengo menos posibilidades enfermarme.

-Sí señor, es por ello que he decretado la terapia de la rumba permanente, despertar a la alegría como forma de vida, casualmente el aburrimiento, según los científicos ingleses, es la principal causa de las enfermedades coronarias; por ello, estar contento es la clave para estar sano. Fíjense ustedes que no existen médicos para tratar las fiestas, en cambio sí para el trabajo, que, como está planteado en nuestra cultura, genera enfermedad; no estamos diseñados para camellar; vivimos aquí para gozar en el hacer, con nuestros ideales y actividades que nos hacen sentir felices, identificados con esa misión que tenemos todos en este universo, es decir somos misioneros del corazón. No olviden la canción del negrito del batey de Alberto Beltrán: “El trabajo lo hizo Dios como Castigo”.


-Es importante anotar que cuando el animismo, que es la expresión del espíritu cuando está sano, aunque la estructura física se deteriore, no impide realizarnos en nuestros ideales; ejemplo digno fue el astrofísico Stephen Hawking, quien padeció una esclerosis lateral amiotrófica y siempre ánimo a las personas que como él adolecían de alguna enfermedad degenerativa, recurriendo a una comparación científica y asegurando que siempre “hay salida de un agujero negro”.


Decía Hawking: “Esta enfermedad me enseñó a no compadecerme, porque otros están peor, y a seguir con lo que todavía podía hacer. Soy más feliz ahora que antes de desarrollar mi condición”. El espíritu de este hombre, su corazón estaba siempre de fiesta.


No se olviden que tenemos un canal por donde circula el soplo del corazón o la energía, como dicen en occidente, por ese rio hay unas estaciones en donde se puede acceder a equilibrar cualquier alteración que se presente, son los puntos o resonadores de mi ánima, como el que se llama “Alegría de Vivir”, por su significado sobra explicar para que nos puede ayudar. Como son nueve resonadores y cada uno tiene un nombre, pueden convertirse en cantante y dedicarme un canto, así la música, sea clásica o popular como un ritmo salsero, uno cumbiambero, rapero, o champetuo, me da igual.


La fuente del más supremo grado
Es el origen del color,
Para estar con alegría de vivir,
Que establece una actitud solícita temperante
La ruta del espíritu comunica la talla de jade
Y la piedra sonora del tempo de los ancestros.
Se establece así, la puerta del espíritu.
Brotando la alegría en conformidad con el cielo
Y en concordancia con los hombres,
De una manera dulce y juiciosa.
Es el instante de comenzar la transmisión.
Nota este canto, aparece en el libro Los Veinte Senderos y Sus Valles. Escuela Neijing de José Luis Padilla.


Nota: El contenido de este artículo, es libre, espontáneo y de completa responsabilidad del Autor. Roque Ortega Murillo