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Por: Jairo Eduardo Soto Molina

“Es imposible imaginar un espectáculo más nauseabundo que el del plagiador.” EDGAR ALLAN POE

La sociedad del conocimiento se refiere al tipo de sociedad actual en la cual hay una altísima competitividad en todos los órdenes para poder tener éxito frente a los cambios económicos y políticos del mundo contemporáneo. Dentro de este contexto, organizaciones como la UNESCO, Naciones Unidas, OEA, entre otras, están comprometida con la realización de las sociedades del conocimiento en todo el mundo. Pero también la sociedad civil ha creado organizaciones que vigilan la producción de este nuevo conocimiento. En el primer mundo existe un compromiso ético de las personas y organizaciones que minimizan las prácticas del plagio al interior de sus sociedades. En América Latina, con países que no tienen claros principios de identidad y desarrollo este tipo de practica es generalizada, sobre todo en la clase política que dirigen los países. Es así como la nueva polémica en el país compromete seriamente a la presidenta de la cámara de representantes Jennifer Arias, a quien la Universidad Externado de Colombia le confirmó el plagio en su tesis de maestría, realizada en ese centro de estudios. El plagio en mención fue descubierto por la organización Plagio SOS entidad de académicos que desde hace varios años denuncia violaciones en materia de derechos de autor.

Las razones expuestas en perfiles de cuentas de la congresista no son válidas toda vez que la Universidad no tiene que darle ningún derecho de defensa en un caso como este; tampoco se requiere la copia original de su tesis, puesto que al digitalizarse en un repositorio ya adquiere dentro de la sociedad del conocimiento la condición de “originalidad” de un documento público. Ese es la estirpe de los políticos que nos gobiernan, delincuentes, en su mayoría: ¿servidores públicos o trepadores de profesión? Como lo título algún periodista.

Pero veamos ¿qué es el plagio? Esta palabra “plagio” viene del latín plagium que significa secuestro. “Plagiar” es definido por la Real Academia de la Lengua Española como “copia en lo sustancial de obras ajenas, dándolas como propias”[1] Para el Diccionario Collins de Lengua Inglesa es “apropiarse de las ideas de otro autor.”[2] La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual define el plagio como “el acto de ofrecer o presentar como propia, en su totalidad o en parte, la obra de otra persona, en una forma o contexto más o menos alterados.”[3] La Constitución Política de 1991 en diferentes artículos y específicamente en el artículo 61, dice: “el Estado protegerá la propiedad intelectual por el tiempo y mediante las formalidades que establezca la ley”[4] sobre este tema hay suficiente jurisprudencia en Colombia. El Código Penal en el artículo 270 se refiere a la violación de los derechos morales del autor con penas aumentadas por el artículo 14 de la Ley 890 de 2004 que implica prisión de 32 a 90 meses y multa de 26,66 a 300 salarios mínimos legales mensuales vigentes.

El artículo 271 hace referencia a la violación a los derechos patrimoniales de autor y derechos conexos, modificado por el artículo 2 de la Ley 1032 de 2006; el artículo 272 a la violación a los mecanismos de protección de derecho de autor y derechos conexos, y otras defraudaciones, modificado por el artículo 3 de la misma Ley 1032 de 2006 y estipula que todos aquellos que incurran en este delito sufrirán prisión de cuatro a ocho años y multa de 26,66 a 1.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes[5]

El plagio puede enmarcarse como una violación de los Derechos Humanos si tenemos en cuenta que la Declaración Universal en su artículo 27 expresa: “[…] Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas que se autora […]” Citado en Sanabria, L. E. (2014). Por tanto, el plagio es en principio un robo que tiene dos connotaciones jurídicas: la copia total o parcial no autorizada de una obra ajena, o la presentación de una obra ajena como propia, suplantando al autor verdadero. Por lo cual debe ser castigado por la justicia penal. En los países latinoamericanos le han querido dar una connotación mucho más ética, que obviamente la tiene, pues esta práctica es un comportamiento antimoral y conceptualmente antiético, en ambos casos, contrario al deber ser. Axiológicamente, en la moral imperan los aspectos prescriptivo, legal, obligatorio, punitivo y coercitivo, mientras en la ética el fundamento es el valor, no en términos del derecho positivo sino el impuesto internamente en la reflexión de cada sujeto. Por tanto, el plagio es una afrenta a la dignidad humana o, como lo expresa Sanabria, L. E. (2014).

Para colmo en días pasados la Procuraduría Regional del Huila dejó en firme la destitución por 12 años a cargos públicos contra Óscar Hernando Motta Valencia, quien fue director de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) en la alcaldía de Neiva, en 2017, tras descubrir en su diploma de graduación dos errores que evidenciaron la falsedad del diploma. Increíble “Unibersidad” y “Neiba”, los errores por los que descubrieron el diploma falso del exdirector de las Tics en Neiva.

En la Universidad del Atlántico he denunciado casos concretos de plagio. Tenemos un vicerrector precisamente de investigaciones a quien cariñosamente le digo “el vicerrector copietas” Señores directivos de mi querida Universidad les reitero que estamos en mora de crear el repositorio de tesis de maestría y de doctorado y tendríamos que pensarlo como lo hacemos, si a partir de la fecha e incluir las más relevantes o lo hacemos con retroactividad desde el inicio de los tiempos como dice la Biblia. Sí hacemos lo segundo, que se preparen los “investigadores” especuladores y simuladores que abundan en la Facultad de Educación que han convertido “el arte de copiar y pegar” un negocio de venta de tesis. Los carros del INPEC vendrán a buscarlos. Son una vergüenza, si supieran lo que piensan los estudiantes que ¿si se queman las pestañas haciendo sus trabajos de grado? En enero les pondremos denuncio penal a cada uno de ellos.

Cita al cierre:

“También la historia del Diluvio la copiaron de la tradición religiosa caldea, en la que el Noé asirio se llama Hasisadra y tras la inundación su arca se posa sobre el monte Nasir (Ararat en la Biblia).” JUAN ESLAVA GALÁN

Sanabria, L. E. (2014). Conceptualización jurídica del plagio en Colombia. Revista Colombiana de Cirugía, 29(2), 88-97.

[1] Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. 22a. edición. Madrid: Espasa; 2001

[2] Hanks P. Collins English Dictionary. London and Glasgow: Collins; 1982.

[3] Boytha G. Glosario de derecho de autor y derechos conexos de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Ginebra: Organización Mundial de la Propiedad Intelectual; 1980. p. 192.

[4] De Colombia, C. P. (1991). Constitución política de Colombia. Bogotá, Colombia: Leyer, 5. Código Penal. Parte 11. Fecha de consulta: 21 diciembre de 2013 Disponible en: http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley/2000/ley_0599_2000_pr010.htm

Nota: El contenido de este artículo, es libre, espontáneo y de completa responsabilidad del Autor. Jairo Eduardo Soto Molina, Profesor de tiempo completo titular, investigador 1279 (80), Doctor en ciencias Humanas, Par académico MiniCiencias-MEN