Telatiroplena.com, periodismo serio, social y humano

Por: Jairo Eduardo Soto Molina

“Se vende un país portátil con su autoestima en el suelo

con un enorme complejo que lo hace anti nacional

Es un lugar sin memoria donde ya nada sorprende

vive el crimen indultado o a un charlatán presidente

País Portátil del Álbum Cantares del subdesarrollo” Rubén Blades

El país vive la peor encrucijada de su historia. Nunca antes se sentía tanta incertidumbre en todos los ámbitos de la vida nacional. Se ha trapeado con la dignidad de los ciudadanos en lo económico, lo social, lo político, lo educativo, etc. Esto se debe a la enorme mezquindad de los gobernantes. Este un país que todo lo ha estratificado, en el cual en los estratos 1 y 2 existe una enorme hambruna. Un estrato 3 que lucha por no descender al 2 y 1 una clase media que se sitúa entre el estrato 4 y 5 y estrato 6 que cada vez son menos y las mismas familias que han dominado el país. Un país sin oportunidades para para los ciudadanos de las regiones y los campesinos. Un país clasista y racista que mira con desprecio a las clases populares a quienes les han arrebatado sus tierras y la vida o los han desplazado de ellas. Con una educación carente de calidad y costosa. Una nación que a pesar de haber derramado ríos de sangre pero que esta adormecido y aun la gente de edad mayor continúan apoyando a sus explotadores y generadores de la violencia y que le han implantado el temor para dominarlo.

Una clase política que se ha dedicado a atizar el odio, donde no se cumple el quinto mandamiento de no matarás, un país que se llega a la política representativa es para robar. Todas las fuerzas que ostentan las armas y están enfrentados paradójicamente usan imágenes religiosas para justificar sus crímenes: reza el guerrillero, reza el paramilitar, reza los de las bandas criminales, reza el policía y la sociedad civil, rezan los desplazados, etc. Un país lacerado que no se ve la reconciliación por ningún lado. En Colombia ni la misma iglesia ha cumplido un rol pacificador ni nos ha unido en el amor ni en la paz, antes, por el contrario, se ha asociad con las elites del poder. Una clase dirigente ociosa carente de sensibilidad social. Donde el informe de la Fao indica que 7 millones y medio de los colombianos se muere de hambre. El gobierno en vez de desarrollar planes de mitigación del hambre sale a protestar porque según los políticos este país es un paraíso. El Karma nacional no termina, aquí en Colombia hasta los días son oscuros, llenos de sombras. Producto de esa profunda inequidad social, esa falta de oportunidades. Triste es que esa gente del pueblo actúe como guardia pretoriana de los que les oprimen, ¡no hay derecho! Hay que despertar y movernos por si los de abajo nos movemos los de arriba se caen como reza la consigna.

La esperanza está en los jóvenes, pero esos jóvenes del interior del país, los de la región aun los veo impreparados, proclives a la corrupción. El país necesita un giro de timón, urgente.

El fútbol esa droga social con que se nos manipula, también ha caído en las garras de la corrupción y la prensa que maquilla las noticias, así mismo lo hace indisponiendo al técnico que le dio mejores resultados al país y nos llevó a dos mundiales consecutivos, porque el papa del fútbol Carlos Antonio Vélez le dijo que era un flojo e incidió para que este técnico que tiene una cara inexpresiva, que no transmite se convierte en un instrumento de manipulación. Una selección que se da el lujo de ignorar a un futbolista de la talla de Teófilo Gutiérrez no merece clasificar. Una selección llena de cracks línea por línea no es para perecer como ha perecido. Colombia es la tercera mejor selección después de Brasil y Argentina, pero esa falta de identidad sociocultural se ha extendido al fútbol.

Ojalá el fracaso del fútbol genere conciencia, no hay otra.

Citas al cierre:

“Gracias al fútbol un país mísero puede ser muy grande” (Milla)

“Un partido sin goles es como un domingo sin sol” (Di Stéfano)

Sigan siendo felices Jairo les dice.

Nota: El contenido de este artículo, es libre, espontáneo y de completa responsabilidad del Autor. Jairo Eduardo Soto Molina, Profesor de tiempo completo titular, investigador 1279 (80), Doctor en ciencias Humanas, Par académico MiniCiencias-MEN