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Por: José Luis Martínez Juárez

La pobreza es una situación latente en los países que mantienen un sistema político regido por la corrupción, desigualdad, delincuencia, problemas graves de adicciones, disfuncionalidad familiar, trata de personas y abuso sexual. Las anteriores características representan un foco de alarma para el diseño de políticas públicas en salud mental; como no es un tema mediático para los gobiernos en turno, no suelen brindarle una atención prioritaria.

Desde el aporte en investigaciones realizadas por el área de trabajo social, sobre las dimensiones psicosociales de la pobreza, evidencian que efectivamente tiene relación con el sentirse triste, con el ver la vida de manera desagradable. Entre más pobreza se tenga mayor será la desesperación de las personas, presentando intranquilidad y depresión.

Sin duda, la pobreza genera un pensamiento de descontento, la gente se siente cansada, angustiada y un coraje que ya no sólo se enfoca hacia los malos gobernantes por la desigualdad en la que los tienen sumergidos, esto va más allá, se traslada hacia ellos mismos, lacerando su calidad de vida y la pérdida de las esperanzas de lograr una sociedad próspera.

Las personas que se encuentran en una situación precaria están más expuestas a riesgos en su salud física y mental. Esta situación la detonan aspectos como la delincuencia y las carencias que prevalecen en los servicios de salud a los que tienen acceso.

En México, se desarrolló un trabajo de investigación sobre sintomatología de ansiedad y depresión en población en contexto de pobreza en el sureste del país, vinculados con otros estudios que se realizaron de manera conjunta, determinaron que las personas que viven y se desarrollan en un contexto de pobreza, pueden llegar a presentar de manera significativa signos negativos en relación con su salud mental.

Lorena María Vargas Díaz, en su tesis “relación entre depresión mayor y pobreza multidimensional en adultos en Colombia, 2015”, en la Universidad del Rosario en Bogotá, Colombia, para obtener el grado de maestría en epidemiología. Mencionó en su discusión sobre las dimensiones de la pobreza y la influencia negativa en los estados de salud de los ciudadanos que viven en esta situación, lo cual les genera tener mayor prevalencia de ideas suicidas. La depresión mayor parece estar presente en hogares vulnerables a pobreza y en estado de pobreza.

México y Colombia, seguimos sufriendo el desinterés de los gobiernos por atender no sólo la pobreza como un factor protector para disminuir los riesgos de sufrir depresión. No se diseñan políticas en salud mental que ofrezcan una atención integral, de manera colectiva e individual. Atendiendo a cada sector acorde a las necesidades de intervención que requieren. Necesitamos hoy más que nunca, ir al fondo del problema, sino queremos seguir construyendo más generaciones de cristal.

La guía para el diagnóstico clínico (DSM-5), refiere que un episodio afectivo alude a cualquier periodo de ánimo en que un paciente siente feliz o triste en un grado anormal. Un episodio depresivo mayor, se presenta cuando una persona por lo menos dos semanas continuas se siente deprimido o no puede disfrutar de su vida. Hay problemas con el apetito, del sueño, se siente culpable sin razón alguna, tiene baja energía para hacer actividades cotidianas, se le dificulta concentrarse y hay pensamientos entorno a la muerte.

Es importante precisar que la depresión no es exclusiva de la pobreza, sin embargo, los múltiples factores psicosociales que la rodean hacen más vulnerables a la población que está dentro de este sector. Lo que sí es muy cierto, es que en la depresión se presenta una tristeza que abruma, que inmoviliza, no se puede entender lo que ocurre, no hay una coherencia tanto física y mental, con el estado de ánimo que se presenta.

La depresión es dañina porque genera pensamientos de violencia hacia uno mismo, contra el mundo e incluso contra las ganas de seguir viviendo. Esto genera una sensación de sentirse desprotegido e incapaz de salir adelante. No podemos seguir ignorando el problema de salud mental a nivel global. Hoy más que nunca debemos darnos espacios para pensar en uno mismo y reflexionar sobre la vida que estamos viviendo. Todos merecemos alivio.

¡No estás solo!

Nota: El contenido de este artículo, es libre, espontáneo y de completa responsabilidad del Autor. psicologojoseluismartinez@gmail.com