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Por: Jorge Enrique Collazos Ramírez

En las últimas tres décadas se ha tenido por cierto y casi una máxima incuestionable el hecho histórico que el encomendero “Nicolás de Barros y de La Guerra”, fue el fundador de la “Hacienda San Nicolás”, y que este espacio puntual fue el aglutinante perfecto, para el primigenio nacimiento del sitio de libres que supuestamente se convertiría en la Ciudad de Barranquilla. Dicha afirmación y situación nos invita a abrir el debate académico, para que de forma ordenada, lógica y coherente; sin ambages ni ostentación de títulos académicos, esgrimamos diferentes puntos de vista desde una perspectiva diáfanamente lógica y evidenciemos vacíos argumentativos y documentales, para que no se continúe pretendiendo dar por cierta e inobjetable determinada teoría fundacional, y se aliente a los profesionales a encontrar nuestros verdaderos orígenes.

Amparados simplemente en el pasado apergaminado de su proponente y la sistemática exclusión de sus antecesores; Juan José Nieto, Domingo Malabet, Fernando Baena & José Ramón Vergara, Carlos González -Rubio, Claudio Ropaín de León, entre otros, desvirtuando sus teorías en la historia tradicional de Barranquilla, donde si bien poseen ciertas inexactitudes, ello no significa que estén del todo equivocadas, pues mucha de esa tradición oral, trae consigo verdades irrefutables, pues podría lógicamente demostrarse como una posibilidad y prueba de ello las dos poblaciones cartografiadas como el Pueblo de “Camacho” ( Norte de Tierra adentro), que tradicionalmente fueron denominadas: “Sabanitas de Camacho” que sin proponérselo, coinciden con la teoría de Domingo Malabet, de un lugar inicial, denominado con este nombre y trasladado hacia otra latitud cercana. Algo que es cartográficamente demostrable. La proposición de los libros del geógrafo atlanticense fue llevando a sus antecesores paulatinamente a un “Exilio romántico”, para poder así empoderar sus afirmaciones que nunca fueron analizadas, ni observadas con detenimiento.

Esta teoría que denominaremos “Blanco-barrista” es decir realizada por José Agustín “Blanco Barros”, licenciado oriundo de Sabanalarga (Atlántico) con especialización en Ciencias Sociales y Geógrafo (1922-2016) planteó fruto de sus pareceres, elucubraciones, conjeturas históricas y geográficas, que la Hacienda del Señor Nicolás de Barros,( Coincidencialmente su ancestro materno) se convirtió simplemente de la noche a la mañana en un sitio de libres, olvidando su fundador la Encomienda, la mita, la institución de la esclavitud tanto indígena como de negritudes, para dar paso a un paraíso de libertades multiétnicas, muy a pesar de sus incontrovertibles prácticas de explotación humana.

A continuación, analizaremos esta afirmación basada en pareceres, ejemplos de lugares vecinos o simplemente conjeturas. Aquí nos preguntamos cómo se ha tenido por cierta y ha sido blanco de múltiples publicaciones por parte de una Universidad, en una verdadera zaga inexpugnable que ha traído consigo grandes dividendos y naturalmente la cómoda posición de no desgastarse en expediciones y búsquedas estériles, pues ya todo, según ellos está escrito, muy a pesar de las propias palabras escritas por el autor de “El norte de Tierradentro y los orígenes de Barranquilla (1987) quien invitó a continuar la investigación a los venideros investigadores, y confirmar o aumentar información al caudal compilado, pero sus herederos han mitificado y tomado por verdad absoluta.

Cierto es que esta “Alma Mater” ha buscado incesantemente posicionar dicha teoría a fuerza de repetición, sin que existiese un verdadero debate académico; revisión de mapografía, cotejo de documentos, análisis de testimonios, búsqueda de literatura en datos abiertos y archivos extranjeros, en fin un análisis lógico, coherente en línea de tiempo y espacio, sobre las falencias, carencias documentales, y una verdadera contextualización del protagonista-fundador: Nicolás de Barros y De la Guerra, a quien se pretende de forma subliminal endilgar el calificativo epónimico de “Nicolás”, trastocándolo y confundiéndolo con “San Nicolás de Tolentino”: Sacerdote místico italiano, Sant’Angelo in Pontano; 1245 – Tolentino; 10 de septiembre de 1305 – Denominado Patrono de Barranquilla, con fiesta patronal el 10 de septiembre, a quien se debe el nombre que durante algún lapso muy corto tuvo nuestra urbe (1747 -1813).

De estas circunstancias nace el hecho de que si bien, no es posible del todo esclarecer, sí, argumentar ciertas dudas y vacíos que colocan en tela de juicio dicha versión de ser fundador de una hacienda que fue más una estancia pequeña, ( No cultivable) y que pretenden de una forma u otra relacionarla con nuestra amada ciudad, uniéndola inexorablemente a su nombre, “Nicolás de Barros y de la Guerra”, sin que existan conocimientos o argumentos de peso, pues el cartógrafo jamás nos dejó un legado del terreno ocupado por la Hacienda, escudado simplemente en la medición de caballerías. En ese orden de ideas, resta entonces esclarecer las razones por las cuales Barranquilla, no se relaciona con la Hacienda de San Nicolás ni con la Encomienda de Galapa, de manera genésica, y por ende con la Familia Barros y de la Guerra por las siguientes:

1. Partamos del hecho circunstancial que José Agustín Blanco Barros, nunca quiso ir en contra de la afirmación de Juan José Nieto Gil, quien aseveró sin ningún soporte documental que “Barranquilla” fue fundada en el año de 1629, en su obra: “ Geografía histórica, estadística y local de la provincia de Cartagena (1839)” y simplemente pretendió ajustarse a dicha teoría, con la inexistente fundación de una “Hacienda o Estancia llamada “San Nicolás” y de esta manera fácil contextualizar estérilmente a los personajes cercanos, adhiriéndolos a dicha historia, sin realmente poder llegar a enlazarlos de una forma irrefutable y argumentativa, enmarcándolos tan solo con su línea de tiempo 1602 -1658 en Cartagena de Indias – Provincia de Cartagena – Tierra Adentro (Galapa) pero sin mayores razones salvo la remota posibilidad jurídica de la Ley de Morada y Valor, (1627-1637) pues no existen documentos que corroboren las circunstancias de modo, tiempo y lugar, que le coloquen al frente de dicha gestión. No existe fecha, ni documento notarial, nada que logre demostrar su: compra, posesión, adquisición, cultivo o explotación anterior al año de 1637.

2. José Agustín Blanco Barros, desvirtúa la versión de Domingo Malabet, en el hecho de nunca mencionar, discutir o desvirtuar que existió una catástrofe a mediados de 1620, tiempo en que se inundaron dichas tierras, pues no era conveniente para sus fines de esgrimir tal teoría que ese lugar improductivo, hiciese parte de la “Hacienda de San Nicolás, por lo que nunca esclareció, si fue real, si fue el desbordamiento del Río Grande de la Magdalena, ni mencionó la Cartografía de Francisco Javier Vergara y Velasco, donde menciona el sitio de Original del Pueblo indígena de “Camacho”, muy alejado de la actual Barranquilla, ni tampoco menciona la “Camacho” trasladada y cartografiada en numerosas publicaciones, que demuestra que si existió una posible catástrofe que obligó a los pobladores al Norte de Galapa, buscar otros espacios para vivir. ¿Cómo pudo pasar por alto al más grande historiador, geógrafo y cartógrafo de nuestra historia, quien murió en nuestro suelo en 1914?

3. José Agustín Blanco Barros, creó su teoría basada tal vez en la lectura del libro de Geografía de Felipe Pérez de 1861, donde al leer: “Galapa: Pueblo de indios fundado con algunas rancherías dispersas en 1600 por Nicolás de Barros de la Guerra, su encomendero Habitantes 1.050.” De estas y otras leyendas, determinó que su status genealógico de ser descendiente de tres generaciones de encomenderos, (Pedro I, Joseph I, Pedro II de Barros), le daba el aval para ser “Fundador” así como de Galapa, éste mismo personaje, pudo haber brindado las bases de un asentamiento urbano, que se convertiría en Barranquilla, lo cual es completamente falso, pues está plenamente comprobado que Galapa fue un pueblo prehispánico, cuyo primer encomendero que se tenga noticia fue JUAN DE ESCALANTE Y FONTANEDA.

4. El nombre de la Hacienda era simplemente “SAN NICOLAS”, y quien arbitrariamente le adjudicó, el predicado: “de Tolentino” fue Blanco Barros, tal y su ubicación quedó demostrado por el Profesor Armando Arrieta, “Los inicios de Barranquilla”, que la Hacienda, en el avaluó de bienes hacía parte de un sitio, y no era esta (Hacienda) quien le daba el nombre al entorno. ( “Los inicios de Barranquilla, Poblamiento en el bajo Magdalena Siglos XVI al XVIII”, Páginas 35 a 40. Sumado a ello no se tiene plena certidumbre si era “San Nicolás de Tolentino” o “San Nicolás de Bari”, que eran los santos que imperaban en la Provincia de Cartagena en el Siglo XVI. Hasta donde se tiene noticias; Nicolás de Barros y de la Guerra; fue Encomendero, Alcalde, Comerciante, Esclavista pero no tomo los hábitos, no se dedicó a la vida contemplativa, ni tampoco fue elevado a la Categoría de Santo, para recibir el mote “SAN”, por ello podemos afirmar taxativamente que el “San Nicolás”, de su hacienda, no deriva de su nombre de pila bautismal, por lo que “No” se puede declarar como el “Epónimo” de la Ciudad, cuando recibe la categoría de Parroquia como: “Sitio y Iglesia de San Nicolás de Barranquilla en (1747)” .Por ello, ese argumento de pretender que el nombre de San Nicolás de Barranquilla, viene de Nicolás de Barros y de la Guerra, o del Nombre de su Hacienda: “San Nicolás” está completamente desvirtuado.

5. Nicolás de Barros y de la Guerra, nace entre 1600 y 1602, en Coro, Venezuela, por lo que la tradición oral y escrita que narra, que ya era encomendero en 1600, (Geografía física y política del Estado de Bolívar – 1861) se encuentra errada, pues ni siquiera había nacido. Sumado al hecho que José Agustín Blanco Barros, contradice la información de Domingo Malabet, donde afirma que este recibió las seis (6) caballerías entre 1626- 1629, es decir once (11) años antes, de 1637 por méritos militares, por lo que de acuerdo a su edad, no pudo haber recibido a los veintisiete años (27) de edad, ello sin olvidar que en 1658, fallece habiendo alcanzado el grado de Capitán. En ese orden de ideas las concesiones de tierra; recibidas y denominadas “Caballerías”, debieron ser entregadas por ser un combatiente a “Caballo”, y a esa edad aún no había hecho méritos para ello. Es conveniente entonces esclarecer que Nicolás de Barros y de la Guerra, solo tuvo al Norte de “Tierra Adentro”, seis (6) Caballerías a partir de 1637 en Guaymaral, y las cuatro (4) caballerías de Carretal, las vendió en vida a Melchor Escobar de Ibáñez, por lo que no se puede afirmar que las 14 caballerías pertenecieron durante todo el transcurso de la vida de Nicolás de Barros, pues se casa con Josefa de Simancas solamente hasta 1655, es decir tres (3) años antes de morir, lo que indica que siempre tuvo las mismas seis (6) caballerías ( La extensión de tierras de la Hacienda “ SAN NICOLAS” no aparece en su testamento tampoco, y solo se hace mención de estas en los avalúos de 1659, por dos (2) testigos, quienes afirman literalmente que los terrenos se encuentran a la derecha del camino de esa Barranca hacia Galapa.

6. Nicolás de Barros y De la Guerra, ni ninguno de sus ancestros o descendientes realizaron ningún tipo de altar, arquitectura o lugar de carácter religioso en su hacienda “San Nicolás”, pues al realizar el avalúo de bienes en 1659 del Alférez Fernando de Arévalo, no se encuentra: Iglesia, capellanía, ni objetos de carácter litúrgico, que demostrase el culto en dicho lugar, ni mucho menos en Barranquilla ( Un lugar completamente lejano y diferente, desde las dos Camachos cartografiadas) , pues no se puede afirmar que la Iglesia de La Cruz Vieja, ni La Iglesia de San Nicolás de Tolentino, tuvieron algún tipo de relación con la Familia Barros, quienes en 1561, forjaron la Iglesia de “Nuestra Señora de la Quinta angustia” en su encomienda de Galapa, en cumplimiento de la visita del Oidor Don Melchor Pérez de Arteaga, por consiguiente al ser encomenderos de Galapa no estaban obligados a colocar iglesias en otro lugar. Por ello las afirmaciones del Dr. Jorge Villalón Donoso, en el Libro “Barranquilla Paisaje Aéreo”. Memoria recuperada de una ciudad pionera. Legado de SCADTA en sus 100 años”, páginas: 42, 44 y 45 sin ningún tipo de soportes documentales, queda sin solidez, pues los “Barros, no tuvieron injerencia en ese sector, ni donaron tierras, pues justamente María Gertrudis Castillo de Altahona, vendió la totalidad del terreno a los veinte vecinos de “Barranquilla”, comprendido en 1715 por 14 caballerías.

7. En su testamento Nicolás de Barros y de la Guerra, (Testamentarias de Bolívar. Tomo 35, folios 26 v al 32 v). demuestra abiertamente su preferencia por las iglesias, con advocaciones distintas a San Nicolás de Tolentino, es decir deja ofrendas o limosnas a la Santa Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción de la Cruz Alta, y a Nuestra Señora de la Popa, pero no deja ningún tipo de limosna a ningún: altar, capilla, capellanía de la naciente Barranquilla, lo que corrobora que no tuvo ninguna relación con la Iglesia de la Cruz Vieja ( Advocación a San Joseph) ni con la futura Iglesia San Nicolás de Tolentino.( Ningún descendiente de la Familia Barros hasta la actualidad).

8. En el mismo testamento se menciona la casa de la varranca sin olvidar que su esposa poseía también, predios en ese mismo sitio, por lo que no es posible determinar, si el arreglo del techo ¿fue en la Estancia o en el predio o Porquera de su esposa Josefa de Simancas? Doña Josefa de Simancas poseía unos predios o porquera de la Varranca de Tierradentro, antes y después del matrimonio con Nicolás de Barros y de la Guerra (Testamentarias de Bolívar, folios 141 v 142 r del Tomo 35) Lo que invita a otras preguntas lógicas:

• ¿Por qué tenía Nicolás de Barros tan en poco la Hacienda de San Nicolás, que el administrador, Francisco de Palencia fue quien tuvo que esclarecer la envergadura del mismo, a la derecha del Camino de esa barranca hacia Galapa en el avalúo de 1659?

• ¿Hubo acaso distinción en los predios del uno y del otro muy a pesar de las capitulaciones pre-nupciales?

• ¿Era mayor la inversión en fuerza esclava, acaso no merecían un bohío o casa donde proteger su inversión, donde un solo esclavo valía más de diez veces el terreno y sus inmuebles contenidos?

• ¿Por qué si el techo de la Casa de la Barranca de San Nicolás se había cambiado supuestamente después de 1655 (Matrimonio Barros – Simancas) por los indios de su Encomienda de Galapa, en el avaluó de 1659, se habla de que todo era viejo, si solo habían pasado 4 años?

9. En el libro “Noticia Historial de la Provincia de Cartagena de las Indias” escrito por el Obispo de Cartagena Diego Peredo, que data del año de 1772, es decir cinco (5) años antes al Censo de 1777, en que basa la mayoría de sus argumentos Blanco Barros, nombra a “Barranquilla”, a secas, sin ningún tipo de prefijo o protección ( advocación) a un Santo específico, es decir “ San Joseph o San Nicolás de Tolentino” muy a pesar de su calidad de clérigo y su status al interior de su comunidad religiosa, otra prueba irrefutable, que la recién reconocida población, erigida a la categoría de Parroquia conservaba su nombre literal, reconocido por sus habitantes. De igual forma no existe ningún tipo de información anterior a Nieto Gil, que afirme que Nicolás de Barros y de la Guerra, tuvo alguna injerencia con Barranquilla. El propio himno de Barranquilla, adjudica a Pedro Vásquez, su aparente inicio, sin que ello signifique que sea su fundador, pero permite demostrar que sólo hasta mediados de 1987, fue José Agustín Blanco Barros, quien acuñó, la fundación al Encomendero de Galapa.

10.El censo de 1777, García de Turín denominó como “Sitio y Feligresía de San Nicolás de Barranquilla”: situación a orillas del Río de la Magdalena, 30 leguas distante de la capital de Cartagena”. El caso que debemos de tener en cuenta es que García Turín, le llama al final simplemente: del Censo de Barranquilla, García Turín anotó lo correspondiente a Sabanilla en la siguiente forma: “Vezinos de Savanilla, Feligresía de Barranquilla, distante de éste cinco leguas hacia la costa de la Mar”. Lo que demuestra sin lugar a dudas, que el prefijo eclesiástico, no siempre acompañó al área de Barranquilla.

11.El documento citado por Carlos González Rubio, que se encuentra en poder de los descendientes de Francisco Carbonell González, afirma que los habitantes o Pueblo de Barranquilla,( No indígena) para el año de 1774, merecían una iglesia de material, argumentando su colaboración y comercio en la zona, durante más de doscientos años (200) por lo que matemáticamente, nos remontaría al año de 1574, lo que dejaría completamente inválida la teoría de 1629, alrededor de cincuenta y cinco (55) años de antigüedad, aunado al libro: “ANNALES MINORUM”, tomo XX, del Presbítero LUCCAS WADINGO, Paginas 271 y 272, Edición Quaracci, quien menciona a “BARRANQUILLAS”, en el año de 1569, como casa doctrinera dependiente de MOMPOX, después de mencionar a otras poblaciones de sur a norte, citando a San Antonio del monte o Tierradentro, lo que no deja margen de duda que hablamos de un sitio exacto, y sin ningún tipo de prefijo o advocación, o protección de un santo es decir “SAN NICOLÁS DE BARRANQUILLA”.

12.La cartografía de igual forma demuestra que el nombre primigenio de Barranquilla(s), superó aventajadamente al cambio propuesto en su erección a parroquia de “San Nicolás de Barranquilla”, pues pasado el tiempo, la misma cartografía troca el nombre a “Barranquilla de San Nicolás”, para llegar finalmente al origen: “Barranquilla” pues el mismo José Agustín Blanco Barros, menciona y esclarece que en ningún documento encontrado aparecen las famosas: “Barrancas de San Nicolás”, en un pie de página de la mayoría de sus obras coloca: “ En ninguno de los documentos consultados figura como “Barrancas de San Nicolás”. En algunos dice sólo “Barranquilla” o “La Barranquilla”, o como en este caso “San Nicolás de Barranquilla”. Por lo que queda plenamente demostrado que prevaleció su condición geográfica de Barranca, por sobre cualquier predicado o advocación y que el San Nicolás procede de un Santo católico y no de ningún posible fundador de Coro, Venezuela.

13.En el año de 1710, el Padre Luis Suarez fechó una carta en “Las Barrancas de San Joseph de San Nicolás de Tolentino de Camacho”, lo que demuestra que nunca perdió la prioridad del accidente geográfico, por sobre las diferentes posibles advocaciones de San Joseph y otra a San Nicolás de Tolentino, y la referencia de la Encomienda o población indígena más cercana: “Camacho”. En ese orden de ideas, queda presente que no existió ningún tipo de tradición, de fundación o de intervención de la familia de Barros, siempre prevaleció la “Barranca o Barranquilla”, que recibió y fue sintetizada como “Barranquilla”.

14.La venta de la Hacienda de San Nicolás, realizada por MARÍA GERTRUDIS CASTILLO DE ALTAHONA, esposa y madre de los dos últimos encomenderos de Galapa,( Pedro III Y Joseph II de Barros) el 8 de marzo de 1715, en Cartagena de Indias, demuestra que la unificación de las caballerías solo fue a partir del año 1666, por Josefa Simancas, esposa de Nicolás de Barros y de la Guerra, era un lugar “no desenglobado”, era un todo, que permaneció así, desde 1666 hasta 1715, es decir por un tiempo no inferior a 55 años, y una de las primeras tareas a realizar por el Padre Luis Suarez, es hacia mediados de 1730 comenzó la gestión de los permisos y dar inicio a las labores de recolectar dineros para construir una iglesia de material con advocación a San Nicolás de Tolentino, lo que demuestra que estando aún vivos sus descendientes ( Barros) o parte de su familia, el epónimo del asentamiento humano o sitio, era en honor a un Santo protector y no a un personaje de carne y sangre. Uno de los compradores o de los veinte vecinos, es justamente JUAN NICOLÁS DE BARROS, hijo de María Gertrudis Castillo de Altahona, que no era merecedor en línea directa de dicho derecho, por lo que quedan desvirtuadas las donaciones, capellanías o actos altruistas a favor de la iglesia que demoró muchísimo en construirse.

15.En el año de 1744, Lorenzo Téllez escribía al Gobernador en una carta: Barranquillas, Julio 8 de 1744, lo que demuestra que ese mote eclesiástico tenía o tuvo una finalidad de demostrar a las autoridades locales, la entrega y devoción al cristianismo al orden que pretendían imponer de refundaciones, con una iglesia de gran envergadura y capacidad, que pudiese albergar a los correligionarios que en este caso fue San Nicolás de Tolentino, pues la entrega y devoción a San Joseph, había decaído tanto por su Iglesia doctrinera en decadencia, como por los nuevos integrantes de aquellas reducciones.

16. El primer acto de rebelión contra las autoridades españolas por parte de los Cartageneros en cabeza de Manuel Rodríguez Torices, fue erigir a “BARRANQUILLA”, como Villa el 3 de abril de 1813, con pregón el día siete (7), despojándola de la advocación con que había sido apresada por las autoridades de la España continental, y retomando su nombre inicial, “Barranquilla”, simple y llanamente Barranquilla. Se especula que existe la remota posibilidad que al ser erigida a Capital entre 1772 y 1777, obtuviese algún trato o ensalzamiento de su Status urbanístico y tal y como lo menciona Juan José Nieto, existiese esa posibilidad de haber sido “Villa de Barlovento”. Resultando entonces inconsistente como inconcebible, que se desconociese ese nombre o advocación a San Nicolás en antaño.

17.La medición de predios de Domingo Malabet y su informe de Barranquilla, siempre menciona las tierras de Carretal y Guaymaral, pero nunca deslindan la Plaza de la Iglesia de la Cruz Vieja, que sirve como lindero, muy a pesar de existir la grandiosa Iglesia de San Nicolás de Tolentino, pero este lugar no es ningún derrotero, como si lo fue el lugar genésico de nuestra historia, esta Iglesia estuvo en Barranquilla, y no en ningún lugar con otra denominación, pues su primigenia advocación fue a San Joseph.

Por estas razones y otras más que harán parte del libro sobre el “Verdadero origen de Barranquilla”, queda en tela de juicio la “teoría Blanco-Barrista” de que la Hacienda “San Nicolás” fue el núcleo o epicentro de la actividad comercial en dicho sitio. Por todo y con todo lo anterior, es necesario reinterpretar, reescribir, o aunar conceptos en lo tocante a los orígenes de la ciudad. La familia Barros, no tuvo injerencia en Barranquilla, y su estabilidad fue intermitente en la encomienda de Galapa. Por consiguiente, queda el terreno labrado de dudas, que nos invitan a investigar, cotejar, analizar y la posibilidad de ver otras perspectivas al origen de Barranquilla…

MAPA 066. Mapa Portulano de Barranquilla –Bocas de Ceniza y Puerto Colombia- Atlas Histórico Marítimo de Colombia Siglo XIX, Página 203. Se muestra el pueblo de Camacho al desembocar el Arroyo León.

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