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Por: Redacción

El Artista plástico Carlos Vergara, Barranquillero, expone en Viena su obra.

Los recuerdos se crean en relación directa con las experiencias personales y emocionales. Mutan con el tiempo a medida que la percepción y los recuerdos de esas experiencias cambian. Como un paisaje mental que parece expandirse y desintegrarse lentamente, reactivado constantemente tanto por el acto de olvidar como el de recordar.

El gesto de lijar, y por tanto de pretender borrar el paisaje, hace surgir otros aspectos de sí mismo, la arena. Irónicamente, esta acción no hace sino reforzar la permanencia de este paisaje mental. Tomando prestados elementos de la tradición vernácula caribeña, el marco actúa como una especie de cuadrícula en la que estos recuerdos se mantienen juntos y protegidos, evitando que el paisaje se desvanezca por completo. La cuadrícula y la imagen parecen interactuar en direcciones opuestas o con objetivos contrarios, convirtiéndose a la vez en una negación y confirmación de sí mismas. A través de la persecución de la ausencia, su presencia se manifiesta inevitablemente.