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Por: Jairo Eduardo Soto Molina

 “El conocimiento tiene un principio, pero no un final”. Geeta Iyengar.

La propuesta de Colombia Humana es el desarrollo de un “capitalismo del conocimiento” y de un “capitalismo verde”, lo que implica un Estado que pueda suministrar la infraestructura necesaria. Para temas económicos, el partido ha enfatizado en una política de industrialización y modernización agraria, pero que la misma también se desligue gradualmente de las dinámicas del carbón y el petróleo.

¿Cómo se relacionan el conocimiento y el capital? ¿Qué rol adquiere el conocimiento en el sistema económico en el que viviríamos? Una respuesta a estas preguntas (por supuesto no la única) está dada por la premisa teórica llamada del Capitalismo cognitivo, surgida a partir de economistas en las academias francesa e italiana en los albores del siglo XXI.

Capitalismo indica que permanece en la actualidad, como finalidad de la dinámica económica, la obtención de una ganancia y que continúan las relaciones salariales. Cognitivo indica la nueva modalidad predominante de trabajo y de la fuente del valor de las cosas. Aquí el conocimiento es un factor primordial al darle valor agregado a las materias primas

El conocimiento es la clave para la dinámica del crecimiento económico y el progreso de la sociedad, no es una ocurrencia de nuestros días. A partir de la primera revolución industrial, pasando por el fordismo, ese rol ha estado presente. Aunque se ha ido transformando, adquiriendo cada vez mayor relevancia hasta nuestros días. El fordismo es un invento de Ransom Eli Olds, un estadounidense pionero del negocio de automóviles que diseñó y comercializó el Curved Dash, el primer automóvil de bajo costo de la historia. Una definición de fordismo, en pocas palabras, es una corriente socioeconómica que toma su forma de las técnicas de producción en serie pioneras en el mundo y que sigue vigente hasta nuestros días.

Posterior al fordismo dos nuevos movimientos tuvieron cabida. Por una parte, el posfordismo y por otra el toyotismo. El primero es el reemplazo de los trabajadores por máquinas, el uso de las tecnologías de la información y un enfoque fundamentado en productos destinados a un público objetivo. El segundo es un modo de producción industrial desarrollado en Japón: El cual después de la crisis del petróleo en 1973 reemplazó al fordismo como modelo de producción en cadena. En los años ochenta, en los países con mayor empuje y peso a nivel mundial, esas transformaciones que venía sufriendo el conocimiento en el marco del sistema económico se ven convulsionadas por dos factores: la revolución de los medios de producción, reproducción, uso y transmisión del conocimiento a partir de las TICs (tecnologías de información y comunicación) y el aumento del capital intangible (formación, educación, investigación y otros bienes inmateriales) frente al tangible (máquinas, bienes muebles o inmuebles, etc.). El sistema económico queda fundado en el conocimiento.

Sin embargo, esta nueva fase de la economía basada en el conocimiento no debe identificarse exclusivamente con la revolución informática de las TICs. Se debe distinguir claramente entre conocimiento e información. Mientras esta última es un recurso, el primero es el resultado de una capacidad, más particularmente, la capacidad de interpretar, utilizar y transformar la información. Esta capacidad debe, además, considerarse en relación con las necesidades básicas de las relaciones laborales en la actualidad en cuanto a las competencias y habilidades requeridas para un empleado de un sector productivo determinado en la sociedad del conocimiento. Para que el conocimiento apropiado se transforma en un bien (encarnado, en los saberes de una persona o encriptado en el funcionamiento de una maquina o instrumento.

No es menor que una dimensión importantísima de los productos que se fabrican hoy por hoy es la dimensión de la propiedad intelectual (en la forma de marca, patente, derecho de autor, etc.) y, la otra, la competitividad que otorga un conocimiento a los bienes y servicios que se producen. Más conocimiento incorpora un proceso, un bien o un servicio, más competitivo se vuelve el sector productivo en cuestión. El ejemplo del sector agrícola en los principales países productores de commodities de Latinoamérica a partir de la incorporación del conocimiento de la biotecnología es muy claro en este sentido. (De Souza 1997)[i]

¿Cuál es el resultado más relevante de este proceso de transformación del rol del conocimiento en el capitalismo cognitivo? La consolidación de una lógica de intensificación de la innovación, de manera que ésta debe ser permanente para que el sistema económico continúe en pie. La sociedad queda de esta manera fundada en la acumulación de conocimiento, cuyo valor monetario está determinado por las legislaciones de propiedad intelectual que establecen las normas de acceso y explotación para sus aplicaciones. Esta transformación es particularmente evidente en el sector de las llamadas “ciencias de la vida” a partir de los años noventa (biología molecular y genética, biotecnología, bioinformática, etc.). El conocimiento en estas áreas posee un crecimiento exponencial y los resultados de los descubrimientos en estos campos disciplinarios implican el desarrollo y el lanzamiento en el mercado de nuevos productos farmacéuticos, cosméticos, agropecuarios, alimenticios, etcétera. (Miguez, & Vercellone, 2012)[ii].

En este contexto, los lazos entre ciencia y sistema económico son ya indisolubles. Por un lado, la producción de conocimiento científico constituye el motor del desarrollo tecnológico y del funcionamiento de mercados ofreciéndoles innovaciones de manera permanente; y por otro, tales innovaciones son producidas sólo con el respaldo de fuertes inversiones de capital.

El Capitalismo cognitivo no equipara al conocimiento como mercancía, sino que cada apropiación de un mismo conocimiento abre la posibilidad de participar creativamente en un nuevo proceso de producción diferente. Ahora bien, si el conocimiento no es pensable fuera de las relaciones en que éste se produce, circula y se transforma, la competitividad de un determinado sector productivo (de una empresa que forma parte de este) puede plantearse como el resultado, aplicado en procesos y productos concretos, de la comprensión y el manejo de estas relaciones.

Por último, el capitalismo verde o el capitalismo sostenible, también llamado eco capitalismo, es un concepto de capitalismo en el que los principios del ecologismo se incorporan a los de la economía de mercado. Se basa en la reducción del impacto ambiental de los bienes y procesos de producción, mediante el reciclaje o una mayor eficiencia energética y tecnológica basado en el desarrollo sostenible de equilibrio entre lo social, lo ambiental y lo económico. (Gutiérrez, 2020)[iii].

Cita al cierre:

“El conocimiento es un tesoro, pero la práctica es la clave”. Lao Tzu.

 “Los libros pueden ser el tesoro más valioso del conocimiento, pero es la mente humana la que convierte ese conocimiento en sabiduría”. Abhijit Naskar.

[i] De Souza Minayo, M. C. (1997). El desafío del conocimiento. Investigación cualitativa en salud. Buenos Aires: Lugar Editorial.

[ii] Miguez, P., & Vercellone, C. (2012). Capitalismo y conocimiento. Entrevista a Carlo Vercellone. Revista Herramienta. Debate y critica marxista, 15(50), 49-55.

[iii] Gutiérrez Arguedas, A. (2020). Capitalismo verde y energías» limpias»: Costa Rica como laboratorio mundial de descarbonización

Nota: El contenido de este artículo, es libre, espontáneo y de completa responsabilidad del Autor. Jairo Eduardo Soto Molina, Profesor de tiempo completo titular, investigador 1279 (80), Doctor en ciencias Humanas, Par académico MiniCiencias-MEN