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Por: Madia Muskus.
José Martí expresó: (…) “la educación ha de dar los medios de resolver los problemas que la vida ha de presentar. Los grandes problemas humanos son: la conservación de la existencia, y el logro de los medios de hacerla grata y pacífica”
Los recursos naturales del planeta presentan un deterioro creciente que se ha agudizado en las últimas décadas, los cuales se ha venido efectuando de una manera acelerada y desordenada y han conducido al agotamiento de muchos de ellos y la escasez y degradación irreversible de otros. El origen de la educación ambiental, se vio impulsado por la creciente conciencia del deterioro del medio; las experiencias pioneras se relacionan con itinerarios y actividades en la naturaleza, salidas al campo entre otras, impulsadas por grupos de maestros y profesores innovadores e inquietos que, en distintos países. Por otra parte, la gravedad de los problemas ambientales obliga también, en los círculos académicos más conscientes, a replantear el papel de la ciencia ante ella.
Los primeros pasos en educación ambiental surgen en 1968 al encargar la UNESCO a la Oficina Internacional de Educación en Ginebra un estudio comparativo sobre medio ambiente en la escuela en el que se preguntaba, en forma de encuesta, donde hay participación de 79 países sobre algunos aspectos formales de la educación en el medio. Más tarde, en 1971, en París se desarrolla el Consejo Internacional del Programa Hombre y Biosfera, teniendo como objetivos la necesidad de proporcionar los conocimientos fundamentales a fin de aumentar la capacidad del ser humano para ordenar eficazmente los recursos naturales.
Cualquier anhelo de cambio económico, político-social que se procure para el mejoramiento del mundo debe apelar de alguna forma, a la educación y es que la educación conduce al desarrollo humano. La educación es una forma social que posibilita, por lo tanto, que las personas se apropien de la cultura, crezca en ella y con ella y aporte creadoramente a la sociedad. En correspondencia con lo anterior, precisamente la condición humana se logra con la cultura y con la educación.
Etimológicamente, la educación se maneja desde 2 perspectivas una que ver con su evolución: la de “educare”, que significa criar, alimentar, educación que viene de fuera hacia dentro, el otro sentido es el de “exducere”, que significa llevar, conducir sacar de dentro hacia fuera. De estos se derivan dos formas: la heteroeducación y la autoeducación. Por tal razón se hace necesario buscar las vías de educar en y para el desarrollo sostenible, donde la heteroeducación y la autoeducación se den en unidad dialéctica, la primera crea condiciones en el sujeto para que asuma la segunda. Mediante la educación, se puede propiciar, en alguna medida, el progreso hacia una sociedad racional y fundada sobre valores humanistas. De la misma forma solo en este tipo de sociedad, basada en los mismos valores, pueden la educación y el desarrollo convertirse en derechos inalienables de toda persona.
La Educación Ambiental EA, de acuerdo con González (1998), es un proceso por medio del cual el individuo toma conciencia de su realidad global, permitiéndole evaluar las relaciones de interdependencia existentes entre la sociedad y su medio natural, si bien no es apoderada de los procesos de cambio social, sí cumple un papel fundamental como agente fortalecedor y catalizador de dichos procesos transformadores. Cada 26 de enero se celebra el Día Mundial de la Educación Ambiental, el lema propuesto por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la conmemoración del Día Internacional de la Educación de este año 2023 es “Invertir en las personas, priorizar la educación”. Y es allí cuando invertir y priorizar la educación en cuestiones ambientales cobra una gran relevancia. Otra enunciación es la que menciona la UNESCO (2002) en donde se plantea que la EA ya no debe ser vista como un fin en sí misma, sino como una herramienta fundamental para realizar cambios en el conocimiento, los valores, la conducta, la cultura y los estilos de vida para alcanzar la sustentabilidad siendo este uno de los pilares de los ODS y al agenda 2030.
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