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Por: Alfredo Felipe Martínez Agamez
Historias de la calle.
Mi querido lector, debo confesar que más de una persona y uno que otro colega, me han dicho estas palabras: “Esa vaina de mostrar a la gente y tratar de contar historias no da plata”. La verdad muchas veces hago mi introspección y mis catarsis personales, y debo reconocer que esas personas tienen toda la razón, esta vaina de mostrar lo desconocido, de buscar una historia y contarla, de ir a lo profundo de las comunidades, ¡no da billete! Lo que si deja es una inmensa alegría, una increíble satisfacción, momentánea felicidad y por supuesto una cantidad de amigos y amigas que la vida me regala. También me deja ver la sonrisa de aquellas personas a las cuales yo les puedo hacer un trabajo periodístico con estas características.
Desde muy niño, mi señora madre, la propia Elsa, me enseñó, que los zapatos debía lustrarlos donde los expertos, en el paseo de Bolívar en la ciudad de Barranquilla, luego cuando inicié mi vida productiva, recuerdo con mucho cariño a muchos lustrabotas que ya no están, que se apostaban por la antiguo Telecom, la calle 72, en la calle 36 donde trabajé por muchos años y algunos que recorren las calles del centro y estaderos ofreciendo sus servicios de lustrabotas o embolador como popularmente se le llama.
En esta oportunidad tengo el inmenso placer de presentarles al: Lustrador ilustrado, se trata de José Manjarrés Pérez, un sucreño que nació en el municipio de Ovejas, pero que lleva más de 40 años en la Arenosa y acogedora Barranquilla.

“Soy y me siento barranquillero, esta ciudad es lo máximo y como decía el Joe Arroyo: En Barranquilla me quedo” afirma José.
Este hombre que dice con orgullo que su profesión es ser lustrabotas, llegó a Curramba en el año 1977 y sostiene que esta ciudad es como la madre adoptiva que lo trata bien y le da cariño y amor.
Caminando y hablando con la gente, me enteré que este señor de cabello cenizo por la experiencia que dan los años y de sonrisa sincera y amable es como dice la canción, tiene un millón de amigos. A su puesto de trabajo llegan desde músicos, cantantes, periodistas, políticos, médicos, abogados, ingenieros, deportistas y de cuanto personaje en esta interesante ciudad, todos le ponen un tema de discusión o análisis, y como si fuera un cirujano a todos les parte la pechera con su elocuencia y sabiduría.

“Cuando no estoy trabajando, estoy leyendo, leo de cuanto tema, pero mi pasión es la literatura clásica. Leer me da la capacidad de poder analizar y entablar una conversación con cualquier ser humano” Dice Manjarrés.
Hablando con José y sintiendo el abrazo de la brisa que sopla en la calle 72 con carrera 47 en el Parque Suri Salcedo, me percato que yo no he leído un carajo, que nada sé, y me deja una lección bien grande: Siempre hay personas que te sorprenden, te enseñan y sobre todo que son dignas de admirar, que merecen el reconocimiento y un aplauso porque desde su rol hacen patria y aportan a la sociedad.
Gracias José Manjarrés por tu amabilidad y por querer tanto a la Arenosa Barranquilla, eres un ejemplo que estas en HISTORIAS DE LA CALLE.
Nota: El contenido de este artículo, es opinión y conceptos libres, espontáneos y de completa responsabilidad del Autor.

