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Por: Alfredo Felipe Martínez Agamez

Caribeños que se destacan en la nevera

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(629) Jaime Araújo Rentería, un valduparense brillante. – YouTube

“Desde niño mi familia me enseñó que hay que ser honesto, que lo que más dignifica al hombre es su trabajo, y que, si una persona y una sociedad quieren salir adelante, el camino es el estudio, el esfuerzo y el trabajo honesto.” Jaime Araújo.

Llegar a la oficina de este reconocido jurista de nuestro país, es visitar a un verdadero hombre de libros, de historia, de anécdotas, de leyes, pero, sobre todo, de un caribeño que, pese a sus más de 50 años de vivir en la Capital de la República, no ha perdido su esencia del caribe colombiano; su acento marcado, su forma de caminar, su manera de reír, lo delatan de una, que es de la tierra donde el vallenato es vida, es amor, es amistad, es tradición y cultura.

Con algo de nostalgia y alegría, Jaime, recuerda: “Nací en el barrio Loperena, la casa era de material (ladrillo), en la calle 13, estudié en el colegio público Loperena, de donde me echaron por protestar, jajajajajaja, en 5 de bachillerato y me toca ir a estudiar a Codazzi, al colegio nacional Agustín Codazzi donde me gradué de bachiller. Luego estudié derecho en la universidad Externado de Colombia, y casi inmediatamente fui profesor de esa universidad”

Jaime Araújo, nació y creció, en la Valledupar, de las buenas costumbres, de los buenos modales, del respeto por los viejos, de los principios y valores, en la ciudad que despertaba a una pujanza, en el territorio donde todos se conocían y que era luz y progreso para todo lo que hoy se llama departamento del Cesar, era la punta de lanza de lo que hoy se conoce a nivel mundial como la Música Vallenata, de las pilanderas, de los versos de amor y costumbrismo, la Valledupar llena de árboles de mango, de sus calles de arena y empedradas, del algodón y la ganadería.

“He dedicado toda mi vida a defender los derechos humanos de todos los colombianos, como funcionario y como particular: Como funcionario, Magistrado y Presidente de la Corte Constitucional, ayudé a darle a las victimas de la violencia, por primera vez, en la historia de Colombia, sus derechos a la verdad, a la justicia, a la reparación y la garantía de no repetición, como consta en la sentencia C-1149 de 2001, le di a las mujeres el derecho a decidir sobre su cuerpo, cuando eran violadas, como consta en la sentencia C-355 de 2006; Le di a los pensionados el derecho a que antes de que los sacaran de su trabajo, que los incluyeran en la nomina de pensionados, para que no les pasara lo que le pasó al abuelo de GABO, y que retrata en su novela, el coronel (su Abuelo) no tiene quien le escriba, y que por no darle su pensión, tuvo que comer: M.”. Ayudé a darle derechos a los LGBTI+, a las mujeres, a los jóvenes, a los afrodescendientes, a los indígenas, a los recicladores, a los obreros y a los campesinos, etc. Como ciudadano particular recupere, después de 11 años, la personería jurídica de la Unión Patriótica, a quien no solo le habían asesinado más de 6000 mil personas, por pensar distinto, sino que la habían asesinado jurídicamente, al quitarle su personería jurídica. Como ciudadano, logré anular la nota diplomática, por la cual Colombia le regaló a Venezuela los monjes, que es el territorio colombiano, que está en el lago de Maracaibo, donde están las reservas petroleras, más grandes del mundo. En síntesis, he hecho por los derechos de los colombianos, más que otros aspirantes a la presidencia, que no han hecho nada o lo que es más grave, lo único que han hecho es violarlos.”. Afirma con alegría y entusiasmo, Jaime Araújo.

Este hombre, del caribe colombiano, nos enseña con su coherencia, con su vida personal y profesional, con su forma de hablar, que, en el norte de Colombia, nace y se cría gente valiosa, gente que deja huellas, que sobresale a las adversidades, que asume retos, que con la disciplina y dedicación le entregan al país con alma y corazón sus vidas.

“Mi experiencia personal, después de haber vivido y estudiado varias veces fuera de Colombia, es que el salto hacia el desarrollo económico y social de Colombia, solo se puede lograr, con la unidad latinoamericana, como lo ordena nuestra constitución y como lo propuso Simón Bolívar. Ninguna potencia extranjera, nos va a regalar el desarrollo, ni Estados Unidos, ni la Unión Europea, ni China. Solo unidos con nuestros hermanos latinoamericanos, contaremos en el futuro político, económico y social del mundo. Si no lo hacemos y seguimos divididos-los latinoamericanos-todas las potencias, nos explotarán y seguiremos como país subdesarrollado.” Puntualiza Jaime Araújo.