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Por: Alfredo Felipe Martínez Agamez
La coletera en su máxima expresión metida a todo nivel en distintas instancias.
Se ha vuelto costumbre y repetitiva la forma como la gente en nuestro Caribe Colombiano ha perdido las buenas enseñanzas y la tradición del respeto hacia el otro en todos los sentidos.
Pareciera que estamos inmersos en un mundo sin armonía, sin modales, sin educación, la decencia y las buenas costumbres es cosa del pasado. Hoy manda la vulgaridad, la famosa coletería y la desfachatez.
Ya no se tiene clase al vestir, aquella época donde los médicos, gerentes de compañías y los de las entidades gubernamentales se destacaban por su formalidad y buen vestir es cosa del pasado, hoy estos personajes se confunden con el coleto más coleto de la esquina.
Y hablando de coletos, anteriormente estas personas eran unos bacanes y tenían un sello y estilo propio que daba hasta gusto escucharlos y verle actuar. Primaba en ellos el respeto y la camaradería.
Hoy encontramos una parranda de sinvergüenzas sin fundamento.
Los medios de comunicación se llenaron lastimosamente de personajes que le hacen apología a la barbaridad, a la imitación de la coletería que no llega ni a bacanes de clase.
Ya con las nuevas leyes y normas donde el profesor se queda como guindado en una pared del salón de clase, los estudiantes llenan de perrateos y coletera las escuelas, lo peor es que el docente está con las manos cruzadas.
Se perdió esa elegancia propia de nuestras mujeres caribeñas, hoy este segmento de la población se ha dejado contaminar por la vulgaridad y desidia, ya es muy difícil encontrar a esas mujeres, mujeres de verdad llenas de glamour, elegancia y porte, dignas de recibir las miradas de admiración.
Bueno estamos en el año 2024, el año de las transformaciones y los cambios, esperemos que estos cambios lleguen para mejorar en todos los aspectos nuestro actuar y comportamiento.
Nota: El contenido de este artículo, es opinión y conceptos libres, espontáneos y de completa responsabilidad del Autor.

