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Por: Jaime Colpas Gutiérrez, cronista e historiador

En el noche del viernes 26 de diciembre en el café Barracuda Club de la CRA 53 con 75, se dieron cita un sinnúmero de poetas de la región Caribe como Tedio, Otero, Ahumada, Rodríguez, Ramírez, Bolaños, Flores Tàmara, Marugo, Lia Sierra, entre otros, bajo la conducción del poeta de los dos océanos Harold Ballesteros con su “Espada Encendida” que llenó de elegancia y finura el discurso de bienvenida a los asistentes.

La regla fue que cada poeta leyera un poema de un poeta clásico de la literatura universal.

Así que se fueron escuchando versos del peruano Vallejo, Barba Jacob, Bodelaire, Indio Duarte, el Tuerto López, Celà, Marrugo, Gracias Usta etc.

De modo que se tejió una antológica muestra de clásicos líricos universales que generaron aplausos de los sinnúmeros de poetas concurridos en el bello salón galería de arte.

Dentro de esa larga lista de poetas me cautivó el poema de Camilo José Celá, premio nobel de literatura, titulado “Donación de mis órganos, el cual ponemos en sintonía a los destinatarios de esta reseña.

LA DONACIÓN DE MIS ÓRGANOS

Quiero el día que yo muera
Poder donar mis riñones,
Mis ojos y mis pulmones.
Que se Los den a cualquiera.

Si hay un paciente que espera
Por lo que yo ofrezco aquí
Espero que lo hagan así
Para salvar una vida.
Si no puedo respirar,
Que otro respire por mí.

Donaré mí corazón
Para algún pecho cansado
Que quiera ser restaurado
Y entrar de nuevo en acción.

Hago firme donación
Y que se cumpla confío
Antes de sentirlo frío,
Roto, podrido y maltrecho
Que lata desde otro pecho
Si ya no late en el mío.

La verga yo donaré,
Que se la den a un caído
Y levante poseído
El vigor que disfruté.
Pero pido que después
Se la pongan a un jinete,
De Los que les gusta brete..
Sería eso una gran cosa
Yo descansando en la fosa
Y mi verga dando fuerte.

Entre otras donaciones
Me niego a donar la boca.
Pues hay algo que me choca
Por poderosas razones.
Sé de quién en ocasiones
Habla mucha bobería;
Chupa lo que no debía
Y prefiero que se pierda
Antes que algún comemierda
Mame con la boca mía.

El culo no donaré,
Pues siempre existe un confuso
Que pueda darle mal uso
Al culo que yo doné.
Muchos años lo cuidé
lavándomelo a menudo.
Para que un cirujano boludo
En dicha trasplantación
Se lo ponga a un maricón
Y muerto me den por el culo.

autógrafo
Camilo José Cela