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Comentarios: Jorge Vergara Carbó
Durante la semana del 15 al 18 de abril, el Banco mundial realizó la reunión de primavera en la ciudad de Washington como preparatoria de su asamblea anual 2026, que se realizará este año en el mes de octubre en Tailandia, dándole cumplimiento a su política de cada dos años en la sede principal, realizar la asamblea en un país miembro previamente escogido.
Sigue siendo ALC la cenicienta en cuanto a crecimiento económico, creceremos en e 2026 a una tasa del 2.1%, inferior a la de 2025, que fue del 2.4%. Mientras el FMI prevé un crecimiento mundial del 3.1%, para 2026 y la ONU proyecta un 2.7%. Crecimientos revisados a la baja por el conflicto de Medio Oriente que afectará la inflación al dispararse el precio del petróleo de US$56 a US$112, al igual que el precio del gas y por ende el precio de los fertilizantes. Siendo los países más afectados por esta guerra los emergentes.
Colombia no es ajena, a este conflicto si bien nos favorece por ser exportador de petróleo y carbón, lo que contribuye a valorizar el peso al lado de las remesas y la entrada de capital financiero por la tasa de referencia fijada por el banco central bajando la inflación importada, encarece nuestros productos en el exterior y hace más costoso el turismo internacional hasta el punto que quienes nos visitan anualmente en el año 2025, dejaron de venir a Colombia 1.1 millón de turistas afectando ese mercado. A lo anterior, hay que agregarle que la inflación que venía bajando se ha acelerado por el alto consumo producto del mayor poder adquisitivo de los 2.4 millones de trabajadores formales que ganan el salario mínimo, con el aumento del 23.7% del SMLV, el gasto público y el alto endeudamiento del país pagado a tasas del 14.5%, cuando la tasa mundial gira alrededor del 4.5%. Con un déficit fiscal real, sin jugada contables por encima del 7% del PIB, una deuda pública cercana al 60% del PIB, un conflicto bélico interno que no se quiere reconoce, y que tiende a agudizarse, con incertidumbre por las políticas que toma el gobierno actual al enfrentarse a las altas cortes y al Congreso de la República, sumado lo anterior a la inseguridad reinante en todo el país, y principalmente en una ciudad como Barranquilla, que siempre se caracterizó por ser “el mejor vividero del mundo” como la llamó un alcalde en los años 2000, con semejantes nubarrones sus perspectivas de crecimiento son a la baja, cuando justamente nos veníamos recuperando de la recesión de la pandemia para crecer en el 2026 a una tasa del 2.2%, cuando el año anterior crecimos al 2.6%. Un retroceso que puede ser mayor, si el conflicto del Medio Oriente no se resuelve y los grupos violentos vinculados a un proceso de paz que fracaso, y que el gobierno no quiere reconocer, sigue asesinando a la población civil y destruyendo infraestructura, el gobierno gastando por encima de sus ingresos, endeudándose a tasas altas y creando más incertidumbre, la tasa del 2.2%, es posible que no la alcancemos este año , ya que el comportamiento del ISE en el primer trimestre del año esta creciendo por debajo del 2%.
Anexamos textualmente, el informe presentado y discutido en la reciente asamblea del Banco Mundial y FMI en la ciudad de Washington.
INFORME DEL BANCO MUNDIAL REUNIÓN DE PRIMAVERA ABRI 2026
Los cambios en el entorno mundial plantean nuevos riesgos y oportunidades. Si bien las reglas del orden comercial internacional son inciertas, los aranceles aplicados a la región han aumentado menos de lo previsto, aún existe la posibilidad de alineación con los centros de producción hemisféricos, y la transición energética amplía el rol potencial de la región en las cadenas de valor de tecnologías limpias, dada la combinación energética comparativamente limpia de ALC y sus grandes dotaciones de minerales críticos. Para aprovechar estas oportunidades, se requieren reformas internas complementarias que reduzcan la incertidumbre de política, cierren las brechas en infraestructura y capital humano, y fortalezcan las instituciones de modo que el capital privado pueda responder cuando la incertidumbre mundial se disipe. Estas perspectivas al alza coexisten con riesgos a la baja, en particular por el resurgimiento del conflicto en Medio Oriente, donde la volatilidad de los precios de la energía podría retrasar la desinflación y afectar el crecimiento experimentando para darle más dinamismo a sus economías y crear mejores empleos.
El crecimiento sigue siendo moderado, pero las trayectorias de los países divergen Las perspectivas de crecimiento de ALC para 2026 siguen siendo limitadas a pesar de que las condiciones financieras mundiales son ligeramente más laxas y los precios de las materias primas siguen siendo favorables. La falta de mejora respecto de 2025 convive con perspectivas menos favorables para varias economías e implica un muy pequeño aumento del ingreso per cápita. El consumo continúa liderando, pero su impulso es modesto a medida que los ingresos reales se recuperan gradualmente y los costos de endeudamiento reales siguen siendo elevados. La principal limitación es la inversión, que sigue siendo moderada mientras las empresas esperan señales más claras sobre el ambiente externo y el esquema de políticas domésticas. Argentina ha emergido como la principal excepción al alza, ya que la estabilización y las reformas han mejorado las expectativas y las condiciones financieras. Fuera de Argentina, persisten focos de dinamismo entre economías más pequeñas de ALC. Paraguay sigue superando el promedio regional, respaldado por exportaciones agrícolas fuertes, la expansión de la generación eléctrica y un marco macroeconómico estable.
En América Central, países como Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras mantienen un crecimiento relativamente sólido, respaldado por flujos de remesas, exportaciones de servicios y una mayor integración en las cadenas de valor regionales. En El Salvador, mejoras en el entorno de seguridad han coincidido con una mayor actividad en el turismo, el comercio minorista y la inversión en sectores transables, así como con robustas entradas de remesas que han impulsado la liquidez interna, aliviando algunas limitaciones de larga data sobre la actividad económica.
Por el contrario, Brasil y México afrontan un crecimiento más lento en medio de condiciones financieras domésticas restrictivas, espacio fiscal limitado e incertidumbre relacionada con la política comercial. Chile y Perú muestran un crecimiento moderado, respaldado por inversiones en minería e infraestructura, además de una mejora gradual de las condiciones internas. En el Caribe, la expansión impulsada por el petróleo en Guyana y, próximamente, en Surinam y, en menor medida, en Trinidad y Tobago, está ampliando su divergencia con respecto a las economías que dependen en gran medida del turismo. Jamaica se está recuperando de un devastador huracán, mientras que las perspectivas de Haití dependen fundamentalmente del éxito de las nuevas iniciativas de seguridad.
Los vientos adversos externos se estaban moderando, pero la incertidumbre está creciendo Las condiciones mundiales eran algo más favorables que a mediados de 2025, pero la incertidumbre mundial está aumentando nuevamente. La Reserva Federal de Estados Unidos inició la relajación monetaria a fines de 2025 y luego hizo una pausa en el 3,50 por ciento–3,75 por ciento en enero de 2026, mientras que otros bancos centrales importantes se han movido con cautela manteniendo las tasas mundiales más altas durante más tiempo de lo previsto. Además, el aumento de la volatilidad de los precios de la energía vinculado al conflicto en Medio Oriente podría retrasar la desinflación y afectar el crecimiento.
La inflación se moderó, pero los bancos centrales permanecen cautelosos Después de un fuerte episodio de desinflación que comenzó en 2022, el ritmo de reducción de la inflación se ha desacelerado, ya que la inflación subyacente, especialmente en los servicios, ha demostrado ser persistente. Se espera que la mayoría de las economías de ALC vuelvan a situar la inflación dentro de sus objetivos, o cerca de estos, para 2026-2027, pero la “última milla” se ha vuelto más difícil a medida que la dinámica de precios y salarios y la indexación mantienen rígida la inflación de los servicios. Las condiciones externas son mixtas: un dólar estadounidense más débil ha atenuado en cierta medida el traslado del tipo de cambio a precios, pero la relajación de la política monetaria mundial ha progresado solo gradualmente y el apetito por el riesgo se ha mantenido selectivo, dejando las condiciones financieras reales aún restrictivas. En este contexto, la mayoría de los bancos centrales de ALC está relajando su política monetaria con cautela, mientras que el banco central de Colombia tuvo que realizar un ajuste al alza. Más recientemente, el conflicto en Medio Oriente ha intensificado la volatilidad de los precios de la energía, con precios al alza. Si bien el impacto inflacionario hasta ahora se ha contenido, las presiones sobre los costos de la energía y el transporte añaden riesgos sobre la trayectoria de desinflación, en particular para los precios de los servicios y las moderado, la expansión de China se está atenuando, economías importadoras de combustibles.
Tasas altas, espacio reducido: ¿Puede la política fiscal estar a la altura del desafío? Los déficits fiscales siguen siendo persistentes en gran parte de la región, incluso donde los balances primarios han mejorado, porque los elevados pagos de intereses continúan afectando los balances generales y reduciendo el espacio para los gastos prioritarios. Los ratios de deuda pública se han estabilizado después del aumento durante la pandemia de COVID-19, pero siguen siendo elevados en comparación con los niveles históricos, y es poco probable que se vuelva a los niveles más bajos que existían antes de 2020 sin un crecimiento potencial más sólido y una mayor consolidación fiscal. La composición del gasto es una limitación fundamental: los rígidos gastos corrientes tienden a desplazar la inversión pública durante las recesiones y los períodos de mayor restricción del financiamiento, lo que socava el crecimiento a largo plazo. Por el lado de los ingresos, los argumentos a favor de una combinación impositiva más compatible con el crecimiento siguen siendo sólidos. Dado que los costos de endeudamiento siguen siendo elevados y están muy dispersos entre los países, contar con marcos fiscales creíbles —como reglas fiscales bien diseñadas con anclas de deuda claras, cláusulas de escape y supervisión independiente— puede ayudar a mejorar los costos de endeudamiento y proteger la inversión.
Mercados laborales, informalidad, pobreza y desigualdad La dinámica del mercado laboral desempeña un papel central en la configuración de los resultados sociales en ALC. La informalidad persistente —estrechamente asociada con el bajo nivel de educación, el empleo por cuenta propia y la actividad microempresarial— sigue limitando el acceso de los trabajadores a aumentos sostenidos de la productividad y al crecimiento salarial formal, lo que refuerza la sensibilidad de la reducción de la pobreza a la desaceleración económica.
Es importante destacar que los altos niveles de informalidad reflejan no solo las limitaciones regulatorias e institucionales, sino también los escasos beneficios del empleo asalariado formal que enfrentan al mismo tiempo, la informalidad generalizada y la volatilidad de los ingresos complican la medición de la desigualdad: los indicadores basados en los ingresos tienden a sobreestimar las disparidades a largo plazo en el bienestar en comparación con las mediciones basadas en el consumo. En conjunto, estas características ponen de relieve cómo la estructura del mercado laboral, las oportunidades limitadas para el empleo formal productivo y los desafíos de medición interactúan para limitar la movilidad social y desacelerar los avances en materia de pobreza y desigualdad, subrayando la importancia de un crecimiento que aumente la productividad, mejores empleos e instituciones más sólidas para lograr avances sociales duraderos.
Acuerdos comerciales, acceso a los mercados y diversificación: Lecciones para ALC. El comercio internacional sigue siendo un canal clave a través del cual las economías de ALC pueden ampliar el acceso a los mercados, reducir los riesgos de concentración y apoyar la diversificación. Los resultados comerciales de los países difieren no solo en cuán abiertos son, sino también en la forma en que se integran: la amplitud de los mercados a los que pueden acceder, el poder adquisitivo de sus socios y el grado en que sus estructuras de exportación se alinean con las cadenas de valor mundiales. Estas diferencias están estrechamente vinculadas a la arquitectura de los marcos de los acuerdos comerciales, que determinan tanto la profundidad de la integración dentro de los bloques como la flexibilidad que conservan los países para llegar al exterior. Los marcos más centralizados, como las uniones aduaneras, pueden fomentar una profunda integración interna, los vínculos de producción y la coordinación de políticas, al tiempo que implican concesiones en la flexibilidad de los miembros para buscar acuerdos preferenciales más allá del bloque. Por el contrario, los mecanismos más flexibles permiten a los países crear redes de socios más amplias y diversificadas, lo que facilita el acceso a grandes mercados de ingreso alto y, en algunos casos, una mayor participación en las cadenas de valor mundiales.
El acceso a los mercados por sí solo no es suficiente: los beneficios dependen de la reducción de las barreras internas y el fortalecimiento de las condiciones domésticas favorables —como infraestructura, certeza regulatoria y habilidades— que permiten a las empresas ampliarse, diversificarse y modernizarse. Es importante destacar que la estrategia adecuada de política comercial está determinada por restricciones institucionales: las diferentes arquitecturas de acuerdos implican distintos grados de autonomía y coordinación y, por lo tanto, diferentes caminos hacia una integración más profunda. En este sentido, la política comercial sigue siendo un elemento clave para mejorar la resiliencia y las perspectivas de crecimiento a largo plazo, aun cuando las condiciones mundiales a corto plazo siguen siendo complejas.

