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Por: Jairo Eduardo Soto Molina, Doctor en Ciencias Humanas, Post Doctor en Alta Dirección y tecnología, Investigador social

La ética intercultural no consiste en acomodar la verdad al poder, sino en impedir que la mentira destruya la dignidad del otro. Yoyito Sabater

Le escuché esta frase a Marcelo Bielsa decir, “mi ética intercultural no me permite mentir” en un Postcast de una aplicación de fútbol en una rueda de prensa que dio en Uruguay y dejó frio a los periodistas que iban por su cabeza.


Esa frase es 100% Bielsa. ¿Qué quiso decir con “mi ética intercultural no me permite mentir”?
Bielsa la usa cuando habla de cómo ve el fútbol y la vida fuera de Argentina. Él dirigió en Chile, México, España, Francia, Inglaterra, Bélgica… y convivió con muchas culturas distintas.
Entonces lo usa en 2 sentidos:
1. “Ética” = Código personal, no negociable
Para Bielsa, mentir es traicionar. Da igual si es para proteger al equipo, para quedar bien con la prensa, o para “hacer política”. Él prefiere decir la verdad, aunque le cueste caro.
Ej: Cuando dice que su equipo jugó mal, aunque haya ganado 4-0, como en las eliminatorias.
2. “Intercultural” = Porque trabajó con gente distinta a él
Al pasar por tantos países, entendió que cada cultura tiene sus códigos. Pero él eligió un mínimo común que no negocia en ninguna: la honestidad.
Es como decir: “He estado en muchas culturas, y en todas, mi regla es la misma: no miento”.
En resumen: No es un concepto académico. Es Bielsa diciendo “yo he vivido en varios mundos, y mi única ética que no cambio, sin importar la cultura, es no mentir”.
Es súper Bielsa porque él odia la doble cara y el verso del fútbol.
Él la suelta cuando le preguntaron algo incómodo, frente a si entre el y sus jugadores habían diferencias, que si Cesar Valverde le armó un sindicato al interior de la selección.
Esa respuesta tiene todo el sentido 
Después de la eliminación de Uruguay en la Copa Mundo 2026, Bielsa salió en rueda de prensa y le preguntaron varias cosas incómodas. Ahí fue donde soltó lo de “mi ética intercultural no me permite mentir”.
El contexto:
Uruguay quedó afuera y hubo mucho ruido: problemas con la organización, con la cancha, con la AUF, con los jugadores, el VAR… La prensa quería que él “tirara palos” o que se callara para no hacer más lío.
Lo que Bielsa hizo:
Dijo la verdad de lo que pensaba, sin verso y sin cuidar el cargo. Denunció las condiciones, defendió a sus jugadores y no se escondió. Y remató con esa frase.
Traducción Bielsa:
“Yo he trabajado en Argentina, Chile, México, España, Francia… he visto muchas culturas del fútbol. Pero en todas, mi regla es la misma: no voy a mentir para quedar bien. Si pienso que algo está mal, lo digo”.
Para él, mentir sería faltarle el respeto a Uruguay, a sus jugadores y a las otras culturas en las que estuvo. (Sodré, 2012)
Clásico Bielsa: pierde, pero se va con la frente en alto y sin deberle nada a nadie.

¿EL PROBLEMA ERA BIELSA… ¿O LOS JUGADORES?

Las declaraciones de Marcelo Bielsa dejan algo muy preocupante.

Contó que habló con el plantel para escuchar qué no les gustaba de su forma de trabajar. ¿La respuesta? Que había demasiada información, demasiados videos y demasiadas explicaciones tácticas.

Entonces hizo cambios.

  • Redujo las charlas a más de la mitad.
  • Simplificó los conceptos.
  • Hizo los mensajes más cortos y accesibles.
  • Antes del partido con España le volvieron a pedir menos información.
  • Terminó dejando de hacer ese trabajo porque no funcionaba.

Negó haber tenido diferencias con ningún integrante del seleccionado charrúa, solo les escucho y les “satisfizo sus demandas previa aprobación de la dirigencia uruguaya.

Acá también hay que hacerse una pregunta incómoda.

Estos jugadores entrenan pocas horas por día, viajan en aviones de primer nivel, se hospedan en los mejores hoteles y tienen todas las comodidades. ¿De verdad no pueden soportar una charla de 10 o 15 minutos donde el entrenador les explica cómo jugar y les muestra videos para mejorar?

Obviamente Bielsa también cometió errores. Nadie lo discute.

Pero escuchar que un plantel profesional se queja porque un entrenador intenta enseñarles y darles herramientas tácticas habla de una falta de compromiso que preocupa.

Representar a Uruguay debería ser un privilegio, no una obligación.

Hoy queda la sensación de que muchos cumplen con venir, juegan y se van. Falta hambre, autocrítica y respeto por el hincha, que hace un esfuerzo enorme para acompañar a la selección.

Pero como académico e intelectual la frase que soltó: “Mi ética intercultural no me permite mentir” me hizo reflexionar, más cuando acababa de discutir con alguien que me quería indilgar una verdad como mentira.

Hablar de desde la ética es hablar también desde la conciencia, que es lo que no tenemos los latinoamericanos y ello no nos ha permitido construir una identidad definitiva. (Soto, 2014) Por eso, Rubén Blades dice en siembra “usa la conciencia latino”. Pero ¿quién construye a quien la ética a la conciencia o viceversa?

La respuesta más sólida es: ninguna construye totalmente a la otra; se construyen recíprocamente. Pero hay una secuencia pedagógica y filosófica posible:

Primero, la conciencia cultural permite que el sujeto reconozca que no habla, piensa ni valora desde un vacío, sino desde una historia, una lengua, una memoria, una clase social, una región, una tradición y unas heridas colectivas. Sin esa conciencia, la ética puede quedarse en un universalismo abstracto.

Pero la ética intercultural va más allá de reconocer la cultura: introduce la pregunta por la justicia, la responsabilidad, el respeto, la alteridad y la convivencia en la diferencia. Por eso, la ética intercultural no solo nace de la conciencia cultural; también la corrige, la amplía y la transforma. (Soto-Molina, Burgos, & Burgos, 2015) La literatura sobre ética intercultural insiste en que su finalidad es contribuir a la convivencia en la diversidad y superar el monoculturalismo mediante el reconocimiento de valores diversos y la reciprocidad entre culturas. (Márquez-Fernández, 2014)

Entonces, podríamos decirlo así:

La conciencia cultural es el suelo; la ética intercultural es el horizonte.

La conciencia cultural nos dice: “yo pertenezco a una cultura y el otro también”.

La ética intercultural nos pregunta: “¿cómo debo relacionarme justamente con ese otro sin negarlo, subordinarlo, exotizarlo ni absorberlo?”

Por eso, si la conciencia cultural no se deja interpelar por la ética intercultural, puede derivar en culturalismo cerrado, folclorismo, esencialismo identitario o defensa acrítica de la tradición. Y si la ética intercultural no parte de la conciencia cultural, puede volverse una ética abstracta, universalista, sin territorio, sin memoria y sin sujetos concretos.

La fórmula sería:

Conciencia cultural → reconocimiento de la diferencia.

Ética intercultural → responsabilidad frente a la diferencia.

Praxis intercultural → transformación de la conciencia y de la convivencia.

En términos decoloniales, la ética intercultural no nace solamente de la cultura, sino del encuentro conflictivo, histórico y crítico entre culturas situadas en relaciones desiguales de poder. (Capurro, (2010) Por eso su tarea no es solo celebrar la diversidad, sino desmontar jerarquías coloniales, raciales, lingüísticas, epistémicas y educativas.

Qué bien que Bielsa haya pronunciado esa frase que dejó sin aliento a los que querían sangre en el ruedo y no la del toro, sino del torero. Bien, porque esos periodistas sin ética ni conciencia, muchos al servicio del poder de la FIFA y del capitalismo global, querían masacrar a Marcelo Bielsa por pensar diferente y porque les a dado sopa y seco cada vez que van por él. Bien para aquellos charlatanes que se creen con el derecho de solicitar validaciones o pruebas de los actos de los demás como si tuvieran algún derecho y no pasan de ser simples chismosos, que viven de los likes que les produce una foto en USA o en la India…Gentes que se amparan detrás de un micrófono o app para macartizar o señalar lo que les incomoda. Esos mismos  que reciben dinero bajo la mesa para no denunciar los actos corruptos de la dirigencia del fútbol.

Recordemos que Marcelo Bielsa no puede ser comprendido únicamente como un técnico de fútbol, sino como un intelectual del deporte formado en una tradición argentina atravesada por la lectura, la política, la pedagogía y la reflexión crítica. Su trayectoria como profesor de Educación Física, su temprana experiencia en el ámbito universitario de Buenos Aires y su manera casi obsesiva de estudiar el juego revelan a un hombre que piensa el fútbol como fenómeno humano, social y cultural. Bielsa pertenece, además, a una generación que vivió las marcas de la dictadura, las búsquedas democráticas posteriores y los proyectos alternativos que intentaron reconstruir el sentido ético de la vida pública en el Cono Sur. No es casual que su mirada haya encontrado resonancia en Uruguay, país de fuerte tradición cívica, educativa y lectora, como también ocurre con Argentina dentro del panorama latinoamericano. En ese contexto, Bielsa representa una rara figura contemporánea: un entrenador que no separa la táctica de la moral, ni el resultado de la dignidad, ni el fútbol de la responsabilidad histórica frente a los pueblos.

¡GRANDE BIELSA; ¡GRACIAS POR REGALARNOS ESA FRASE!

Ya que nos permitió reflexionar.

Cita al cierre:

Mi ética intercultural no me permite mentir, porque la verdad no es solo un deber moral: es una forma de respeto hacia la humanidad del otro.

Marcelo Bielsa.

???????? ¿Ustedes creen que el principal problema fue Bielsa o que este grupo de jugadores también tiene mucha responsabilidad?

#futboluruguayo #uruguay #Bielsa #fedevalverde #urualbo

 Referncias

Capurro, R. (2010). Desafíos teóricos y prácticos de la ética intercultural de la información. In Conferência inaugural en ele I Simpósio Brasileiro de Ética da Informação, João Pessoa (Vol. 18).

Márquez-Fernández, Álvaro B. (2024). A ética na vida da polis. Reflexões a partir da democracia, a diálogo, a cidadania e os direitos humanos. Editora Nova Harmonia Ltda

Sodré, M. (2012). Reinventando a educação: diversidade, descolonização e redes. Editora Vozes Limitada.

Soto, J. S. (2014). La ética de la investigación en las ciencias humanas o sociales. Amauta, 12(23).

Soto-Molina, J. E., Burgos, Á. R. G., & Burgos, D. A. G. (2015). La formación ética intercultural en el contexto escolar colombiano y el modelo finlandés. EDUCARE ET COMUNICARE Revista de investigación de la Facultad de Humanidades, 3(1), 53-64.