Por: GASPAR HERNÁNDEZ CAAMAÑO.

Las noticias corrieron en paralelo. Una igual otra, como un estallido sin control. La local divulgaba que el poder ejecutivo ordenaba el uso de armas letales a la ciudadanía, como mecanismo para enfrentar, face a face, a la delincuencia sin tregua. La global indicaba que la juventud mundial fracasó, con estropicios, en las pruebas PISA en asignaturas como Matemática y Lectura Crítica. Noticias para análisis.

Las pruebas PISA, una labor que periódicamente realiza, a nivel internacional, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE, es una evaluación a “las habilidades y conocimientos” a estudiantes de 15 años, o sea adolescentes, tanto en Matemáticas, Ciencias y Lectura. Este año, según las noticias, los resultados de los jóvenes colombianos están “por debajo del promedio de los países de la OCDE“(El Tiempo. 13/9/26).

Pero, simultáneamente a dichos resultados educativos, las noticias nos informan que el poder ejecutivo, en cabeza del Sr. Presidente de la República, ha expedido Decretos liberando restricciones para el porte de armasde fuego. Decisión que, al igual que lo de PISA, ha generado malestar entre comerciantes y un debate nacional sobre si, en un país violento, los colombianos estamos “educados” para ser prudentes en el porte y uso de armas mortales. no hablo de los 62 modelos para armar de Julio Cortázar.

Y sin digerir el impacto de las mediocres pruebas PISA, el Señor Presidente anuncia, en discurso, que prepara protocolo para que Policía Nacional ingrese al campus universitario estatal a “reprimir” eventuales protestas. Y que ello, afirma en rugido felino, no viola el principio de autonomía universitaria. Para mí, el Señor Presidente y su manada, entre ella el Sr Gobernador del Atlántico, se equivocan de palmo a palmo. Veamos.

El Señor Presidente de la República de Colombia dijo: “La autonomía universitaria no es una patente de impunidad. Voy a ir por ustedes, incluso entrando a las universidades para sacarlos y hacerlos pagar“(El Espectador 14/9/26). El artículo 69 de la Constitución Política de la República de Colombia consagra: “las universidades podrán darse sus directivas y regirse por sus propios estatutos, de acuerdo con la Ley”.

Creo oportuno que un poco de historia podría ayudar a apaciguar “la efervescencia” del felino. Michel Serres, en su historia de las ciencias (Catedra) informa que la autonomía de la universidad fue consecuencia de la muerte de unos estudiantes en una riña con unos sargentos de la policía de París en 1.220. Felipe Augusto, el Rey de entonces, cuenta Serres, “otorga al mundo de la escuela independencia ante su propio poder, el del Rey.

Así las cosas, sí el ejecutivo, tanto nacional como territorial, tiene por mandato legal (Ley 30 de 1992) representación en el órgano político administrativo de las Universidades Estatales u Oficiales, como son los Consejos Superiores Universitarios, instancia de gobierno, por qué intimidar desde afuera, pregunto. El Presidente, El Ministro de Educación Nacional y el Gobernador Regional “tienen voz y voto“, en Superior, escenario habilitado para debatir y gobernar. Fuera de ahí, cualquier decisión “monarquica” es inconstitucional y prevaricadora. He dicho.

Pero regresemos a PISA. Las noticias señalan que “Colombia, es el país de la OCDE donde los estudiantes más usan IA“(El Tiempo 13/9/26). Es decir, somos los más “copiones”, expertos en “corta y pega”, para hacer tareas. Hemos, lo digo con tristeza, aborrecido leer, los libros dan pánico a nuestros estudiantes de todos los niveles educativos. el celular, y con él, la Inteligencia Artificial está remplazando al cerebro, a la tarea de pensar mínimamente.

Por ello, he proclamado entre mis vecinos submarinos, amantes de las profundidades oceánicas, que a la inteligencia artificial hay que enfrentarla, prudentemente, con las enseñanzas de la inteligencia aristotélica. Para el filósofo griego, maestro de Alejandro Magno, la prudencia (frónesis) es ingrediente de la inteligencia humana. Leamos a Aristóteles cuando en “Ética Nicomáquea” enseña:

“Llamamos prudentes a los que, para alcanzar algún bien, razonan adecuadamente, incluso en materias en las que no hay arte. Así, un hombre que delibera rectamente puede ser prudente en términos generales. (…). Porque pueden ver lo que es bueno para ellos y para los hombres y pensamos que ésta es una cualidad propia de los administradores y de los políticos“(ver págs. 273 Opus Cite. Biblioteca Clásica Gredos).

Sería recomendable que nuestros bachilleres y, por qué no, el Señor Presidente de la República lean al llamado “mayor filósofo de todos los tiempos”. Nunca es tarde para aprender. Y superar la arrogancia de la ignorancia y la soberbia del poder “Monarquico”. Napoleón sucumbía ante la paciencia de Josefina, luego de vencer en sus batallas de Emperador. No olvidar que Colombia es una república.

Siempre que el poder ejecutivo intente imponerse a la vida universitaria desconoce, vulnera y viola la garantía constitucional y legal de la autonomía universitaria. es pura y simplemente arbitrariedad. La ignorancia no es excusa para violar principios y reglas éticas, religiosas o jurídicas.

La próxima: Cepeda Samudio y García Márquez apasionados del cine.