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Por: GASPAR HERNÁNDEZ CAAMAÑO.

¿INCERTIDUMBRE EN RECTORIA DE LA UNIVERSIDAD DEL ATLANTICO?

En el derecho no existen soluciones automáticas para la resolución de los conflictos que genera la convivencia humana. En razón a que El Derecho, como ciencia o lenguaje o método, siempre actúa a través de procesos donde las decisiones, sin interesar su naturaleza, no provienen de las emociones, sino de la razón como sabiamente enseña el jurista y ex-juez italiano Luigi Ferrajoli.

La Educación Superior en Colombia, la que se imparte en las llamadas, por la Ley 30/92(sometida a reforma por el Ejecutivo), universidades oficiales o estatales, es financiada en su inmensa proporción por la nación, es decir, por los dineros de todos los colombianos, que pagamos impuestos. Muy poco aportan las Entidades Territoriales en que prestan sus vitales servicios. De ahí, proviene el poder de injerencia de los Ministerios de educación y Hacienda en sus manejos internos. Poco respeto a la autonomía universitaria.

Universidad del Atlántico

En el actual gobierno existe una evidente inestabilidad, en la conducción política-académica, en el Ministerio de Educación Nacional. Tres ministros en tres caóticos años lo demuestran contundentemente, amén del bajo perfil intelectual de quienes han ocupado ese Despacho últimamente, lo que ha facilitado que el señor presidente -y su “financista de campaña” en el Ministerio de Interior- asuman la intervención Gubernamental en las Universidades Públicas. Pisoteando el principio de autonomía universitaria.

La más clara demostración del que llamo intervencionismo presidencial en universidades públicas, son las situaciones que hoy se presenta en, por ejemplo, las Universidades de Antioquia, Atlántico y la Nacional. En ésta última, muy a pesar de dos fallos del Honorable Consejo de Estado, en firme, el Consejo Superior de la misma obedeciendo, presumo, a la Presidencia de la República colocó un rector encargado, desobedeciendo las decisiones judiciales que, en el fondo, respaldan la autonomía universitaria.

Al finalizar diciembre, el ejecutivo nacional excluyo al rector de la Universidad de Antioquia afronta, actualmente, una grave situación financiera; y designó un temporal, así mismo anunció el envió de unos recursos. Igual como procedió con la Uniatlántico. Pero el Gobernador paisaje llamó usurpador al Presidente de la República que, sin rubor alguno, pisotea el principio constitucional de la autonomía, bajo el argumento que aplica la Ley de Control y Vigilancia. 

Universidad de Antioquia

Por otra parte, la situación que atraviesa, en estos tiempos, nuestra Universidad del Atlántico es, a mi manera de entender, de total incertidumbre, pues no se vislumbra solución a “corto plazo”. La institución tiene dos rectores; uno temporal y otro suspendido. Ambos por complejas decisiones del Ministerio de Educación Nacional, cartera a la voluntad Presidencial.

Me atrevo a afirmar, corriendo el riesgo de ser mal interpretado, que ahora mi universidad tiene: un rector de “hecho”, omisión de Posesión y antecedente disciplinario y otro de “derecho”, cuestionado, públicamente, en la veracidad de sus antecedentes docentes. Y aunque desconozco pronunciamiento jurisdiccional al respecto, debo recordar lo que consagra la Constitución Política -aún vigente- en, el artículo 68:

La enseñanza estará a cargo de personas de reconocida idoneidad ética y pedagógica“.

Para redactar lo acá expresado, desde el pasado octubre, he leído y conservado: noticias, opiniones digitales y de prensa, editoriales, declaraciones de funcionarios y de litigantes, providencias de tutelas, demandas admitidas, denuncias penales y, además, unos Actos Administrativos como: Resolución No.002 del 7/11/25 del Comité Electoral y del M.E.N estas Resoluciones: 021457 del 7/11/25, 022126 del 14/11/25, 022342 del 21/11/25 y 023896 del 11/12/25; todas relacionadas con intervención del poder ejecutivo. Estos actos merecen un análisis especial que, aspiro, debe hacerse con juicio e imparcialmente.

Ahora bien, no temo en afirmar que frente a la “crisis” de gobernabilidad en Uniatlántico el responsable es el Señor Gobernador, pues en su afán en erigirse en EL presidente de la universidad, no atendió las voces que, desde todos los vientos, comunicaban las preguntas falencia de la hoja de vida docente de su ex-Secretario de Educación. Aunque habla de Autonomía Regional -su retórica-, ante la injerencia Presidencial ha enmudecido haciendo “mutis por el foro”. Pura chachara.

Entonces, luego del regreso del poder judicial a sus normales actividades en el nuevo año hay que esperar, con sana paciencia académica, que el Tribunal de lo Contencioso Administrativo se pronuncie en relación con la demanda de nulidad interpuesta por el Gobernador del Atlántico contra el Acto Electoral, por ÉL firmado, que designó al rector suspendido. Toda un “burundanga“, en desmedro de la Institución que es, quién lo duda, Superior a sus “dirigentes”.

La próxima: los dictadores caen, los tumban o son extraídos.