Telatiroplena.com, periodismo serio, social y humano
Por: Jorge Guebely
¿Qué pesada maldición? Nos contaminan las sirenas, sus cantos seductores, sus endémicos desastres. Permanecemos embelesados como víctimas de boas poco antes del feroz estrangulamiento.
Olvidamos al viejo Ulises quien soportó, amarrado al mástil de la embarcación, la tortura de sus encantos. Conocía la muerte de las sirenas cuando nadie acoge el veneno de sus cantos, cuando los marineros sólo escuchan su propia música y cantan su propia tonada.
Olvidamos al cristianismo medieval, el que nos advirtió de sus formas pisciformes, bellas y voluptuosas mujeres con cuerpo de pez. Horrorosos anfibios, capaces de respirar bajo el agua o sobre la tierra. Pavoroso símbolo de su doble moral.
Las avizoró Colón, en su primer viaje, en la “Isla del Sol”. No eran tan bellas ni mujeres-peces; eran horrendos hombres, monstruosos quizás. Y la sabiduría popular las descubrió, siglos después, infiltradas en la política, su confortable hábitat. Lo corroboró lúcidamente el profesor, Augusto Reina, de la UBA: “Actualmente -escribe- estamos frente a una sociedad que ya conoce ese canto, que está mas atenta a sus artimañas y descreída de quienes la entonan”.
Olvidamos incluso el Nuevo Testamento. Cristo las padeció cuando encarnaron en los falsos profetas. Advirtió a sus discípulos: “Guardaos de los falsos profetas; vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus obras entonces los conoceréis”. No por sus cantos ni por sus promesas envenenadas. Todo político es lo que ha hecho porque lo volverá a hacer.
“Los conoceréis” como delincuentes comprando votos en periodos electorales, inmorales mercachifles vendiendo su voto en el congreso, mafiosos colonizando instituciones públicas para usufructuar el presupuesto público y consolidar poder, orondas damiselas vendiendo su conciencia al mejor postor, políticos anacrónicos promoviendo el caciquismo, abusadores que abusan con el nepotismo; malhechores asociados con criminales, genocidas y narcotraficantes.
“Lo conoceréis” como extorsionistas, malversadores de los recursos públicos, prevaricadores, evasores de la justicia. Y los verás pronto votando la Reforma Tributaria de Carrasquilla, incluyendo a uribistas y conservadores. Los verás como liberales de la “U” y Cambio Radical donde anidan las sirenas decisorias tentadas por la mermelada. Cualquier precio es tentador para cualquier caricatura humana.
Como Cristo, Marx también lo advirtió: “No partimos de lo que los hombres dicen, piensan o imaginan, para llegar a los hombres de carne y hueso.” Partimos de su práctica para ignorar sus cantos de sirena. Si aún así triunfan en las próximas elecciones, entonces cualquier infierno es merecido. No por ignorancia según Sócrates sino por la estupidez y el cinismo de la ciudadanía.
Nota: El contenido de este artículo, es libre, espontáneo y de completa responsabilidad del Autor, jguebelyo@gmail.com

