¿SIEMPRE LA REALIDAD SUPERA A LA FICCIÓN?

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Por: GASPAR HERNÁNDEZ CAAMAÑO.

“Lo único que otorga el carácter de especial a las tropas es un entrenamiento de élite”. Yuval Noah Harari. ________________________

La noticia la comencé a seguir, la madrugada del sábado 3 de enero, al encender la televisión en la habitación de un hotel del Centro Histórico de Santa Marta, cercano a la descuidada Bahía. Antes de dormí ví, en las noticias de la cadena CNN, en español, al dictador declarando, fanfarronamente, mientras conducía un automotor sobre la última conversación telefónica con su extractor en una singular operación especial.

La historia presente y pasada de los países de Iberoamérica, está abastecida por las vidas extravagantes de dictadores. Presumo, como una herencia de la antigüedad griega y romana, porque en el Occidente europeo subsisten personajes de esa catadura o, mejor, cara-dura. En Oriente la historia la han asumido, lánguidamente, emperadores de longevidad casi eterna. Perenne. Es un asunto de dinastía. 

En tiempo en que cursaba los primeros semestres de los estudios en la licenciatura, una amiga “gloriosamente” enamorada me obsequió un ejemplar de “El Otoño del Patriarca“, de Plaza y Janes, de Gabriel García Márquez; novela que leí con avidez universitaria, mientras las páginas se iban desprendiendo, una a una como caen las hojas en otoño, por la mala edición. Para conservar el regalo debí empastar ese recordado ejemplar de la novela publicada en 1975.

Sobre la concepción del personaje y la redacción de la novela, deseo compartir unos breves comentarios de García Márquez, que he leído en los libros:” Carmen Balcells, traficante de palabras” (Debate), de Carme Riera. Y “Las cartas del boom“(Alfaguara), de C. Aguirre, G. Martín, J. Munguía y A. Wong. Son: 

1a. “Gabriel García Márquez, en su libro El Otoño del Patriarca, dijo de la madre del Dictador:

“Si hubiera sabido que mi hijo llegaría tan lejos hubiera hecho que aprendiera a leer y a escribir“.(ver Riera pág. 322).

2a.”Esto se volvió un chorro, magíster: encontré al fin la solución del dictador, con el título que ya conoce: El Otoño del Patriarca. Recuerdas que mi problema era dar todo el contexto socio-histórico-económico-político?. !que tontería!. La otra noche, recordando el juicio de Sosa Blanco (esbirro del dictador cubano F. Batista), encontré la clave: la novela debe ser un monólogo del dictador, decrépito, despistado, sordo y ya casi completamente gagá, tratando de justificar sus actos durante 92 años en El Poder ante un tribunal popular que lo juzga en el Estadio de Beisbol” (Ver Cartas pág. 113).

Desde aquella lectura juvenil simpatice con las novelas de los dictadores, coleccionando y leyendo novelas, ensayos y poemas épicos, como: “Yo, el supremo” del paraguayo Augusto Roa Bastos, “El señor presidente” del guatemalteco Miguel Ángel Asturias, “Tirano banderas” del español Ramón del Valle Inclán, “El gran burundú burondá ha muerto” del poeta colombiano Jorge Zalamea o “el recurso del método” del cubano Alejo Carpentier.

Es decir, el dictador es, y ha sido, un personaje no solo “novelesco”, sino protagonista de importantes obras de la historia de la literatura universal y/o latinoamericana. Ejemplo de ello son las novelas del Nobel, Mario Vargas Llosa, “La fiesta del chivo“, sobre un gobernante dominicano y “tiempos recios” que relata una “invasión” gringa para derrocar un gobierno democrático en Nicaragua. la realidad nutre la ficción. 

En el libro, casi una galería, “Gabriel García Márquez: Vida, magia y obra de un escritor global“(Fundación Gabo), el autor Alvaro Santana Acuña anota:

 “La soledad de un escritor en la cumbre del éxito y acosado por la fama fue, en parte, la motivación para terminar “El Otoño del Patriarca“. Publicada en 1975, esta novela es una larga narración inspirada en la poesía de Ruben Dario y una reflexión sobre la soledad del poder sufrida por un dictador que vivió más de cien años“. (ver pág. 202).

Ese dictador de novela, que vivió más allá del centenario, es decir murió longevo, bien pudo ser Francisco Franco, o Augusto Pinochet como también Fidel Castro, dictadores todos que fallecieron de viejos, o sea en pleno otoño. Un dictador es unGobernante” obsesionado con el ejercicio del poder absoluto. Y ello me permite recordar “el dicho de Bías”(uno de los Siete Sabios) transcrito por Aristóteles en “Ética de Nicomaco”(edición Gredos), que dice: “El poder mostrará al hombre“(ver pág. 239).

Para nutrir un poco estos párrafos revise, a “vuelo de pájaro”, el libro “Operaciones especiales, en la edad de la caballería“(Eadaf), del historiador Yuval Noah Harari que define:

“Una “operación especial” es una acción militar limitada a una área pequeña, ejecutada en un intervalo de tiempo relativamente breve y llevada a cabo por una fuerza reducida, pero que es capaz de obtener resultados estratégicos o políticos desproporcionados respecto a los recursos invertidos en ella. Realizar operaciones especiales casi siempre implica utilizar métodos de lucha no convencionales y encubiertos“(pág. 17).

Y precisa:

“El asesinato, secuestro (extracción) y rescate de individuos concretos puede tener una importancia política y estratégica tan grande que llega a contrarrestar incluso la destrucción de unidades militares enteras o infraestructuras”.(pág. 24).

No cabe duda alguna que la comentada extracción del dictador fanfarrón, -el de la noticia del 26-, vía aérea, fue obra de militares expertos, hombres de academia, conocedores de la historia militar en operaciones especiales. Nada de “milicias” espontáneas.

La noticia del reciente sábado 3 de enero, de la extracción durante una operación especial, ejecutada por “la fuerza delta“, de un dictador bufón, y vecino nuestro, es noticia global. Y en sus detalles es, a mi entender, la evidente demostración que la realidad supera la ficción y que, desde ya, la imaginación, la más humana de las capacidades, ande buscando al novelista o al cineasta que nos recree, en el arte, todos los pormenores de tamaña extracción…del mal.

La próxima: Una vez más, Padura narra cómo se vive en la Habana.